13.08.2004La previsión como arma

 

Cerca de 1.300 hombres, mujeres, niñas y niños pierden su vida en conflictos armados cada día, la gran mayoría de las cuales en los países más pobres. Ante estas cifras sería natural reflexionar sobre el papel del armamento, sin embargo el tráfico de armas aumenta.

 

Cabe entender la proliferación de las armas dentro la expansión de la cultura de la violencia y el aumento de los índices de criminalidad. Tenemos armas pero no conocemos sus implicaciones. La educación no merece tanta consideración como el sector armamentístico. Desde 1999, los países de África, Asia y América Latina han gastado 87.000 millones de dólares en armas. Con dicho importe habrían podido lograr una educación primaria universal (coste estimado en 10.000 millones de dólares al año).

 

Las armas, además de no solucionar los conflictos, añaden la obligación de emprender proyectos para acabar con ellas. El esfuerzo humano y económico necesario es mucho mayor. En su radiografía sobre el mantenimiento de la paz, la ONU señala que esta vía es mucho más barata que la opción alternativa: la guerra. “El costo de las operaciones de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz fue de cerca de 2.600 millones de dólares en 2002. En el mismo año, los gobiernos del mundo gastaron más de 794.000 millones de dólares en armas”.

 

El propósito de la organización no está exento de dificultades, sobre todo si se considera el volumen del negocio armamentístico mundial. En la Unión Europea, por ejemplo, el segundo fabricante después de EEUU, el estado del bienestar se enfrenta a un tráfico sumergido. Menos de la mitad de sus miembros y un grupo de países asociados tienen leyes que regulan la intermediación y muchas se pueden evadir por un negocio fácilmente trasladable de un país a otro.

 

En Europa el gasto militar ha crecido entre 1998 y 2000 un 6%, como consecuencia del efecto del incremento registrado en Rusia. En este país, el gasto militar descendió un 60% desde 1992 hasta 1998. A partir de ese momento, debido a cambios en la política gubernamental y a la favorable situación económica, el gasto ha venido creciendo un 24% en 1999 y un 16% en 2000.

 

El nuevo cariz que ha adquirido el panorama internacional, con la proliferación de armas nucleares, biológicas y químicas y sus medios de lanzamiento, requiere un nuevo compromiso. La OTAN ha reducido notablemente sus fuerzas nucleares, pero la preocupación viene de fuera. En la última década, China ha continuado modernizando sus armas nucleares. Además de ello, India y Pakistán han realizado pruebas nucleares desafiando gravemente el régimen de no-proliferación.

 

El Tratado del Atlántico Norte legitima a las partes a responder con la fuerza a un ataque en Europa o en América del Norte, hasta garantizar unas condiciones de seguridad que permitan el mantenimiento de la paz. Pero no tiene presente que optar por esta opción hace a los conflictos más letales y prolongados.

La ONU tiene un plan de desarme, que se ve dificultado por la falta de control. Cerca de 70 países industrializados fabrican armas pequeñas y sus municiones. Las ventas directas a otros gobiernos o entidades privadas sólo corresponden al 13% del total en todo el planeta.

 

Actitudes como ser previsible y dialogante cobran importancia cuando se habla de las minas antipersonales. Su rastro se sigue incluso después de los conflictos. Se estima que 24.000 personas mueren o resultan heridas a causa de las minas terrestres. El fin de los conflictos en Centroamérica dejó más de 100.000 minas en toda la región. Tanto los gobiernos militares como la guerrilla las colocaban en las proximidades de las principales instalaciones oficiales e industriales como los centros de telecomunicaciones, cables de energía eléctrica y puentes, además de caminos y carreteras.

 

Se trata de identificar los conflictos y las repercusiones, que suelen trascender su carácter local. La prevención es la mejor arma. Que en los presupuestos generales de los países las aportaciones a organizaciones de carácter preventivo como el PNUD, ACNUR, UNICEF o la FAO tengan relevancia respecto al gasto en investigación y desarrollo militar. La solidaridad es más que la respuesta a la emergencia humanitaria.