20.08.2004La derecha neoliberal, el referendo y Venezuela

Venció Chávez en el referendo sobre su permanencia en la Presidencia de la República exigido por la oposición. Venció con casi el 60% de los votos. Votación y escrutinio fueron supervisados y avalados por dos entidades independientes: el Centro Carter, presidido por el ex presidente estadounidense, Jimmy Carter, y la Organización de Estados Americanos. Pero la furibunda oposición a Chávez clamó, apenas minutos después de darse a conocer los resultados: ¡Gigantesco fraude!

 

La OEA y el Centro Carter auditaron  al azar 192 máquinas electrónicas de recuento de votos y garantizaron la limpieza del escrutinio. Pero la oposición, agrupada en la heterogénea Coordinadora Democrática continuó gritando: ¡Fraude!

 

El Centro Carter y la OEA ofrecieron otra auditoria de otras 150 máquinas electrónicas de recuento. Pero la Coordinadora Democrática exigió el recuento manual papeleta a papeleta y un nuevo referendo.

 

EEUU, tras alguna vacilación, ha dado por buena la victoria de Chávez e incluso la opositora patronal venezolana, Fedecámaras, ha reconocido el resultado del referendo favorable al presidente. Gobiernos y presidentes de otros países han felicitado a Chávez por su nítido triunfo e incluso el autoritario Álvaro Uribe, presidente de Colombia, ha declarado que “Venezuela ha dado al mundo una bella lección de democracia”.

 

Da igual. El último exabrupto de la oposición (sin aportar indicios y menos aún prueba alguna) es que las máquinas de recuento de votos disponían de un software secreto que restaba votos afirmativos para la revocación de Chávez. ¡Que imaginativos escritores de ciencia ficción pierde la literatura narrativa! A la vista de esto, cualquier ciudadano normal y corriente se preguntará: ¿Por qué tan feroz  oposición a Chávez.

 

La autodenominada Coordinación Democrática es la oposición a Chávez. Es un cajón de sastre en el que se juntan y revuelven los dos partidos que se han repartido el poder y sus prebendas durante cuatro décadas (Acción Democrática y COPEI), así como el mayor sindicato del país, Confederación de Trabajadores Venezolanos (CTV), la patronal venezolana citada, Fedecámaras, la iglesia católica oficial, antiguos directivos de la empresa pública Petróleos de Venezuela S.A. (despedidos por el Gobierno Chávez por favorecer intereses extranjeros), los asociaciones de ganaderos y organizaciones de latifundistas, más alguna organización política que apoyó inicialmente a Chávez y se apartaron cuando quisieron pasar factura y éste se negó, como es el Movimiento al Socialismo. Buena  parte de las organizaciones de la presunta Coordinación Democrática se caracterizan por diversos volúmenes de corrupción, destacando Acción Democrática, COPEI y la CTV. A los citados partidos, gobernantes de Venezuela durante cuarenta años, les cabe la responsabilidad de haber conseguido que tres cuartas partes de ciudadanos vivan bajo el umbral de la pobreza, según Maurice Lemoine, periodista experto en asuntos latinoamericanos. Coordinación Democrática se organizó por medio de ‘asambleas ciudadanas’, formadas por miembros de las clases alta y media, según el citado Lemoine, enviado especial de Le Monde Diplomatique a Venezuela.

 

Dejando de lado la naturaleza de Coordinación Democrática, es sugerente que el inicio del furibundo enfrentamiento a Chávez se diera cuando éste, en cumplimiento de promesas electorales, promulgara 49 decretos de ley, uno de los cuales fue la Ley de Tierras. En Venezuela hay propiedades agrarias de 14.000 hectáreas (Flora Compañía Limitada) hasta 120.000 (familia Branger), pasando por otras de 20.000 hectáreas o similar extensión (familia Boulton). Pero, según el Instituto Nacional de Tierras (INTI), muchos latifundios eran tierras estatales ocupadas con la complicidad de gobiernos de Acción Democrática y COPEI. La Ley de Tierras intenta una reforma agraria que de momento ha repartido 7.000 hectáreas entre 800 familias campesinas.

 

El otro asunto que mueve a la Coordinadora Democrática a oponerse con uñas y dientes es la negativa de Chávez a privatizar Petróleos de Venezuela S.A., así como la limpieza de directivos venales de esa empresa estatal. Contra ambas actuaciones, la oposición convocó huelgas generales. Luego vino el acoso y derribo de los grandes medios informativos (controlados por la oposición) que no tuvieron empacho en mentir, calumniar y falsear para socavar el Gobierno de Chávez. Después, el golpe de estado fallido de abril de 2002, luego el turbio asunto de los paramilitares colombianos infiltrados en Venezuela y, recientemente, las firmas para exigir un referendo y echar a Chávez, gracias a una disposición constitucional que propuso el propio Chávez.

 

La derecha neoliberal atrincherada en la Coordinadora Democrática ha perdido el referendo que exigió. Pero no lo acepta, a pesar de garantías y avales ofrecidos. La ciudadanía venezolana tendrá que estar alerta, porque esa derecha neoliberal y antidemocrática intentara algo porque para ella el único derecho humano es el derecho a la propiedad privada. Los demás no existen. Lo único que le interesa son sus beneficios y privilegios. A costa de lo que sea y de quién sea.

 

Xavier Caño

 

Periodista