El gobierno español acaba de presentar un Plan Estratégico de Ciudadanía e Integración que parte con 2.000 millones de euros de presupuesto. El dinero, que será invertido en cuatro años, irá destinado a mejorar los muchos retos que supone la llegada de miles de inmigrantes. Casi la mitad de ese multimillonario esfuerzo servirá para reforzar la educación en zonas con alta presencia de extranjeros.
En el texto se hace un diagnóstico de la situación, no se disimulan los problemas que plantea la integración de extranjeros. “En algunos casos, la llegada de inmigrantes ha actuado como un reactivo que ha hecho aflorar insuficiencias de nuestro Estado de bienestar, como ocurre en el sistema educativo o en el sanitario, en la vivienda o en los servicios sociales”, se reconoce en el texto. “Además, los beneficios y costes de la inmigración aparecen desigualmente repartidos entre distintos grupos sociales, porque, aunque la inmigración sea un factor positivo para el conjunto de la sociedad española, unos grupos sociales se benefician más de ella, mientras que otros comparten problemas e insuficiencias en el funcionamiento de servicios públicos con la propia población inmigrada”.
Para adaptar los recursos a la nueva realidad se han definido las áreas de actuación más importantes. En primer lugar, la acogida. Se trata, sobre todo, de tejer una red estatal de dispositivos de acogida integral en todo el territorio español. Hay temporadas en las que se intensifica la llegada de extranjeros y los recursos quedan desbordados, resulta esencial que estén bien articulados los mecanismos de entrada.
La red del sistema público de servicios sociales se ha de ampliar y adecuar para garantizar el acceso a todos los ciudadanos en igualdad. No es otra cosa que responder en justicia a su plena integración ya que ellos cotizan y pagan impuestos como todos los nacionales.
Educación es la partida mayor dentro del presupuesto, un 42% del mismo, por encima de los 836 millones de euros. El objetivo es poder adecuar el sistema educativo a la diversidad de los alumnos. Uno de los mayores problemas que aquejan a las personas que tratan de integrarse en otro país es la dificultad de hallar un trabajo digno, por eso es imprescindible invertir recursos en materia de empleo y la lucha contra la contratación irregular de inmigrantes en la economía sumergida.
Será preciso ampliar el número de viviendas protegidas para que puedan tener acceso los inmigrantes, generalmente con bajos recursos económicos, y que suelen tener dificultades para obtener préstamos o para hacer frente a los altos precios de los alquileres.
Es importante asimismo, mejorar la formación del personal sanitario que gestiona las cuestiones de salud de los inmigrantes. Muchos de ellos provienen de regiones del mundo donde son frecuentes las enfermedades tropicales. Los cambios de alimentación, ambiente, clima, altura, etc. producen alteraciones físicas y psicológicas que se presentan nuevas en los hospitales del país de acogida.
Hay un creciente número de niños y jóvenes inmigrantes, algunos llegan con sus padres o en ‘reagrupaciones familiares’, otros ya son nacidos españoles y constituyen una segunda generación que sufre distorsiones culturales y sociales. En el Plan se han destinado recursos para favorecer el acceso de los menores a programas de infancia y juventud, pensando en apoyar su formación, una mejor integración cultural y la promoción laboral.
Incluir la igualdad de trato en las políticas públicas y a la incorporación de la perspectiva de género en todas las decisiones que afectan a los inmigrantes también conlleva su asignación de recursos en este Plan.
En el texto se propone incorporar la perspectiva del ‘codesarrollo’. Se trata de promover acciones dirigidas a conseguir el desarrollo humano en los países que son fuente de migraciones y acciones orientadas a lograr la integración de los inmigrantes en las sociedades de acogida. Para mejorar la participación es necesario consolidar el movimiento asociativo inmigrante y su interacción con el tejido social.
La sensibilización de la sociedad es vital. Siempre es posible mejorar la imagen pública de la inmigración, pues aún se encuentran actitudes de rechazo o incomprensión. La convivencia basada en el respeto ha de tener su apoyo fundamental en el conocimiento mutuo. Si somos capaces entre todos de dar un óptimo rendimiento a la excelente oportunidad que supone este plan, estaremos más cerca de lograrlo.
María José Atiénzar
Periodista
ccs@solidarios.org.es


