Sesenta y cuatro años después de Bretton Woods, algunos países del Sur parecen cansados de sufrir el ahogo que han supuesto durante décadas los préstamos solicitados a estos dos organismos “para el desarrollo”. Hace unas semanas, Hugo Chávez anunciaba la retirada de Venezuela del BM y del FMI. Este país, junto con Argentina, trata de promover el Banco del Sur, una nueva entidad para el desarrollo de los países de la región. Brasil, Ecuador, Paraguay y Bolivia serán los próximos en sumarse a esta iniciativa que podría abrir sus puertas a otras economías emergentes de Oriente y Asia.
Según el tratado inicial, firmado por Kirchner y Chávez, el Banco del Sur nace con la intención de romper la dependencia de otras entidades de crédito y de crecer de forma multilateral. Comenzará a trabajar dentro de cuatro meses, tendrá su sede en Caracas y ya tiene prevista la financiación del tramo Bolivia-Argentina del Gasoducto del Sur como uno de sus primeros proyectos. Funcionará con parte de la reserva monetaria internacional del Banco Central de cada uno de los países miembros y tendrá como objetivo realizar inversiones orientadas a la inclusión social, a la integración de los países latinoamericanos y al desarrollo global de proyectos para la región de una forma solidaria con los países más empobrecidos.
Los planes de ajuste estructural y los créditos para el desarrollo impuestos por el FMI y el BM durante las últimas décadas no han permitido el desarrollo de los países del Sur. Las economías emergentes de la región, como Brasil, Argentina y Venezuela, han conseguido saldar sus deudas con el FMI, pero aún tienen parte de sus reservas internacionales de divisas en ambos organismos. Algunos como Hugo Chávez entienden que con las reservas en manos de estos dos organismos financieros, los países del Sur estarían “financiando el desarrollo del Norte”. Con la anunciada salida del BM y del FMI, Venezuela recuperaría los más de 200.000 millones de dólares que tiene colocados como reservas. El presidente de Argentina también ha manifestado su intención de abandonar los organismos de Bretton Woods.
A la asfixia que los créditos de ambos organismos han producido al desarrollo de muchos países empobrecidos se suma ahora la falta de credibilidad que sufren en estos momentos. Desde su llegada a la presidencia del BM, Wolfowitz manifestó su interés por luchar contra la corrupción en los países receptores de ayuda para el desarrollo. Batalla contra la corrupción que no ha realizado de puertas para adentro. De forma unilateral decidió promocionar y aumentar en más de 60.000 dólares el sueldo de Shaha Alí Riza, su novia. Pese a las presiones internacionales, Wolfowitz permanecerá al frente del BM hasta el 30 de junio.
Pero este escándalo no es el único que causa estragos en Bretton Woods. Los altos sueldos de los funcionarios y la pesada burocracia colapsan al FMI y el BM. Un informe del FMI presentado a principios de año señalaba que los gastos de gestión y representación del organismo presidido por Rodrigo Rato se han duplicado en los últimos años. Por el contrario, los países del Sur ya no confían en los créditos del FMI como ayuda a su desarrollo. Ha dejado de ingresar 33.000 millones de dólares procedentes de los préstamos. Estos créditos han caído de los 108.000 millones de dólares que mantenían en 2003 y de cuyos intereses vivían sus funcionarios. El 72% del presupuesto del FMI, que ascendió a 930 millones de dólares en 2006, se destina a pagar los salarios de sus más de 2.700 empleados. De dicho informe se puede interpretar que el FMI sólo se encuentra bien mientras haya muchos países enfermos en el mundo, pero no cuando prefieren otras formas de crédito que no les obliguen a vivir bajo el yugo del modelo de desarrollo sobre el cual fue concebido este organismo.
El Banco del Sur se presenta como una alternativa para que los países empobrecidos puedan realizar un desarrollo basado en la cooperación Sur-Sur, que puede ser más efectivo que el modelo impuesto hace ya 64 años en Bretton Woods. Aunque el mayor peligro sería que los recursos de este Banco del Sur acabasen en manos de las entidades financieras del Norte.
Alberto Sierra Asensio
Periodista
ccs@solidarios.org.es


