“En este momento la Nación está divida en España. En Madrid conviven dos grupos, uno que sigue las reglas de la organización que prohíbe delinquir y consumir drogas y otro que se ha descarriado por culpa de un mal líder”. Así definía Fernando, portavoz de los Latin King, la situación de la banda en España. Como el entrevistado, muchos otros miembros buscan limpiar el nombre de una organización manchada por las actividades de narcotráfico y delincuencia del pasado. Ahora aseguran que son una gran familia que acoge a los sudamericanos marginados por la sociedad.
El Gobierno de Catalunya, en agosto del pasado año, dio el primer paso para la legalización de la “Nación Latina”, como les gusta denominarse, y la reconoció como organización cultural. Esta decisión supone para los Latin King ayudas anuales de carácter económico y material para desarrollar actividades deportivas y culturales. Desde el pasado año, la denominada Asociación Cultural de Reyes y Reinas Latinos de Cataluña acoge a los inmigrantes que se han tenido que separar de su familia.
Emigrar es una situación muy dura para los adolescentes. Al llegar a España, y a muchos otros países europeos, se encuentran con problemas como el desarraigo familiar, la incomprensión local por sus costumbres o la carencia de medios para realizar sus sueños. De ahí al fracaso escolar y a la marginación social sólo hay un paso. La xenofobia es la expresión extrema del rechazo que sufren los jóvenes. Los Latin King pretenden ser respaldo y apoyo de los adolescentes, les ayudan a integrarse y desenvolverse, a sentir que forman parte de algo.
Quizá los antecedentes de esta organización hagan difícil la integración social de sus miembros. La organización adoptó su nombre de otra que nació en Chicago, en la década de los 40. Tras unos años preocupados por la acogida de jóvenes sudamericanos, sus acciones se radicalizaron y en los años 70 comenzaron a realizar actividades ilegales, sobre todo relacionadas con el narcotráfico. La distribución de sus miembros por jerarquías se copió de las grandes familias mafiosas de origen italiano como Cosa Nostra o La Mano Negra, aunque con nombres diferentes. El jefe de la organización era denominado como “primera corona”, su mano derecha era el “segunda corona”, seguidos en la pirámide jerárquica por el señor de la guerra, el consultor y el tesorero. El resto de los integrantes tenían el rango de soldados con mayor o menor graduación. Hoy algunas de estas jerarquías siguen vigentes, sobre todo en los grupos radicales. Los colores que adoptan son el dorado de sus joyas y el negro de sus ropas anchas, parecidas a las que llevan los raperos de los suburbios estadounidenses.
La banda actual se fundó en 1992 en Ecuador para acoger a los chicos que pasaban su tiempo en la calle, pero unos años después los Latin volvieron a estar relacionados con actividades criminales. En 1998, comenzó el éxodo a Europa y en especial a España por medio de la emigración. Por esas fechas, llegaban a la Península Ibérica unos cien ecuatorianos al mes. Sin familia, sin amigos y sin educación muchos ingresaban en los grupos más peligrosos. Mantuvieron sus peleas callejeras y asesinatos con su banda rival, los Ñetas, durante casi un lustro. En 2005 firmaron la paz y la sección menos radical comenzó a efectuar actividades culturales. En la actualidad, cada uno de sus miembros aporta seis euros semanales en Europa y un dólar en Latinoamérica para financiar a la banda y que no tenga que recurrir a actividades ilegales.
La mayoría de sus miembros no trabaja, o si lo hace, es en empleos precarios, algo que no ayuda a su integración. Si no se consigue apartar a los chicos del lado radical, quizás proliferen los grandes mafiosos que en las películas de Hollywood se retratan como líderes de enorme poder. Pero esta vez, no serán actores italianos sino sudamericanos los que interpreten a los integrantes del hampa. Ayudar a que esta organización potencie sus actividades culturales y de integración, servirá para que frases míticas del cine, como “le haré una oferta que no podrá rechazar” o “nadie te da nada, tienes que cogerlo” sólo se repitan en la gran pantalla.
Carlos Limón
Periodista
ccs@solidarios.org.es


