13.07.2007Recuperar el campo

Sesenta millones de personas emigran hacia las ciudades cada año en todo el mundo. Este crecimiento afecta tanto a los países industrializados como a los empobrecidos, donde la superpoblación de las ciudades empieza a ser uno de los problemas más graves, según el informe Estado del Mundo 2007, del Worldwatch Institute. A la apuesta por un desarrollo sostenible de las ciudades se une otra necesidad: el apoyo a las zonas rurales y  recuperar el campo como parte vital de nuestro porvenir.
Antes la mayor parte de la población se concentraba en áreas rurales. En cambio, las migraciones masivas que llevaron en el siglo XIX, con motivo de Revolución Industrial, el vertiginoso crecimiento de las ciudades son hoy una constante en todo el mundo. Ya entonces aparecieron problemas ambientales como la contaminación y la falta de agua e higiene, pero si Charles Dickens viese cómo están muchas ciudades hoy comprobaría que en muchos aspectos Oliver Twist es aún reflejo del presente. La creciente urbanización ha hecho que el número de habitantes de las ciudades se multiplique por cuatro en menos de 50 años.
Las ciudades en la actualidad, muy lejos de facilitar la vida de sus habitantes, la complican hasta el punto en que estos se cansan de dar vueltas. Se llegan a sentir gusanos sobre la gran manzana. Es difícil soportar las largas esperas en trayectos interminables, como las dos horas que son necesarias para cruzar México D.F. También lo es permanecer en una ciudad tan inmensa como Shanghai, cuya población supera los trece millones de habitantes, y estar en Nueva York, donde viven más de diez mil habitantes por kilómetro cuadrado. Los maravillosos paseos y la tranquilidad del campo, poder detenerse a escuchar a los pájaros, mirar al cielo y caminar entre árboles o junto al río, son momentos que muchas veces sólo podemos encontrar cuando “volvemos al pueblo”.
A pesar de que las ciudades sólo ocupan el 0,4% de la superficie terrestre, son las principales responsables de la contaminación atmosférica. Al consumo desmedido se unen la inseguridad y, sobre todo, la escasez de recursos. Más de un millón y medio de residentes urbanos mueren cada año por falta de saneamiento, y la mitad de los 1.100 millones de personas que podrían sumarse a la población mundial hasta 2030 vivirán en barrios marginales sin los servicios más básicos. Es el llamado “Cuarto Mundo”, los olvidados de las grandes urbes.
Los más pequeños son los principales afectados, a pesar de que deberían ser los más protegidos. Como señala la directora del informe, Molly O´Meara, “para un niño de un barrio marginal, las enfermedades y la violencia constituyen una amenaza cotidiana”. En un pueblo los niños no están a salvo de todo riesgo, pero al menos pueden salir a la calle a jugar y convivir con la naturaleza sin que los padres tengan por qué sentir miedo.
Lo más preocupante es que este hecho se extiende a continentes donde la agricultura es una cuestión de supervivencia para sus habitantes. En África, la urbanización ha sido identificada como el segundo desafío más grande después del sida. La población urbana supone ya un 38% de los habitantes del continente africano, y se duplicará antes del 2030. También en Asia se aprecia este crecimiento desmedido.
Llama la atención que pueblos enteros queden desiertos en muchos países mientras que la industria de la construcción crece día a día a ritmos descontrolados. Muchas veces quienes adquieren nuevas viviendas son los mismos que abandonaron aquellos lugares, a pesar de que hoy la vida en el campo no tiene por qué ser signo de retraso o de aislamiento. Los servicios básicos, así como las comunicaciones y las nuevas tecnologías hacen posible un nivel de vida similar al de las ciudades, y mucho más saludable.
Necesitamos recuperar el campo. Es una tradición olvidada y también una de las llaves para un desarrollo sostenible. Las megápolis de hoy han tocado sus límites y ya los traspasan. El hombre tendría que crear espacios a su medida, siendo consecuentes con sus relaciones con los demás y con el mundo que habita.

José Antonio Carrasco
Periodista
ccs@solidarios.org.es