Una vez, dos hombres se encontraron a la puerta de la casa de un Maestro Zen. Uno le preguntó al otro:
- ¿Has venido, como yo, a escuchar sus enseñanzas?
- No, para mí es suficiente con ver cómo se ata sus sandalias.
- ¿Cómo?
- O se las desata, me da igual.
J. C. García Fajardo
fajardoccs@solidarios.org.es


