José Carlos García Fajardo La falta de referentes ante este malestar general provoca que ciudadanos de todo el mundo nos sintamos como en un barco a la deriva que navega río abajo, sin movernos por el miedo que nos atenaza.
Federico Mayor Zaragoza Los poderes hegemónicos no quieren reconocer que su tiempo ha concluido y que se inicia “un nuevo comienzo”, una nueva época en que serán “los pueblos” los que tendrán en sus manos las riendas de su destino.
Xavier Caño Tamayo Las medidas que muchos gobiernos están tomando para salir de la crisis insisten en lo mismo de siempre: mantener los privilegios de quienes la provocaron. Qué sigan pagando los que menos tienen.
Adrián Mac Liman La Turquía emergente tiene derecho a participar en la toma de decisiones en su región, a pesar de las reticencias “históricas” esgrimidas desde Grecia, Bruselas o Washington.
Mercè Rivas Torres La violación y degradación de la mujer como arma de guerra encuentra hoy más obstáculos, pero queda mucho por hacer para condenar a todos los responsables y resarcir a las víctimas.
Ana Muñoz Álvarez Hoy tenemos los medios técnicos y la oportunidad para mejorar la vida de millones de personas. Sólo falta la voluntad política.
Carlos Miguélez Monroy Hacer efectivo el derecho a la alimentación responde a voluntades políticas, no a imaginadas fatalidades de supuestos pueblos condenados a morir de hambre.
Sara Cañizal Sardón Debemos tomar conciencia de los peligros del consumo indiscriminado de medicamentos, de la invalidez de los consejos que no provengan de los profesionales sanitarios y de la importancia de consultar al médico o al farmacéutico antes de aplicar cualquier fármaco.
José Carlos García Fajardo (Editorial Anagrama, 2007 - 312 págs -) “Veo que me ha sucedido lo mismo que ocurre a los manuscritos pegados en sus rollos tras largo tiempo de olvido: Hay que desenrollar la memoria y de vez en cuando sacudir todo lo que allí se halla almacenado”. (Séneca) “Todo recuerdo es el presente”. (Novalis) “No somos sino [...]
Alejandro Rocamora Bonilla La era del asociacionismo surge cuando el barrio y el pueblo dejan de ser nuestro “ecosistema” identificador y cobran fuerza las necesidades, las aspiraciones y los deseos comunes. Pero aún existe la tendencia de buscar las raíces que la gran ciudad ha anulado.