Las ONG y sus causas solidarias tampoco se han librado de la crisis económica por la que atraviesa el mundo. Muchas de ellas están sufriendo importantes recortes en sus presupuestos, otras han tenido que prescindir de empleados y algunas han tenido que cerrar sus puertas. Los Estados viven situaciones difíciles y los presupuestos estatales se reducen, las empresas tampoco tienen dinero para ayudar en proyectos filantrópicos (o eso dicen) y los donantes de a pie, en su mayoría, son los que no se han dejado asustar y mantienen sus cuotas para algo que les parece de justicia.
Ante esta situación las ONG y sus causas son más necesarias que nunca ya que, lejos de disminuir, la pobreza aumenta. Así aparecen grandes retos para el futuro: más pobreza y menos dinero para combatirla. De ahí que encontrar sinergias y trabajar en red haya pasado de ser un deseo o una buena práctica para convertirse en un imperativo. Se ha pasado el momento de competir para conseguir más voluntarios, más socios, más subvenciones. Es la hora de compartir. Compartir espacios, compartir conocimientos, esfuerzos, compartir errores. Hay que dejar a un lado las diferencias y las especificidades para llegar a grandes acuerdos entre organizaciones, pactos que ayuden a conseguir objetivos.
Más de mil millones de personas padecen hambre y no tienen acceso a agua potable; 28.000 de niños mueren cada día por vivir en la pobreza. Tan sólo en España hay más de 15.000 organizaciones no gubernamentales (ONG) que trabajan para cambiar esta situación, según el informe El Tercer Sector en España (2003). La cifra de ONG en el mundo es casi imposible de saberlo, pero sólo en los años 1984 y 1985 surgieron en todo el mundo la misma cantidad de ONG que entre 1909 y 1984. Hay ONG religiosas, laicas, de derechas y de izquierdas, apolíticas, de emergencia, de cooperación, de acción social, generalistas o especializadas en un área, de denuncia o de acción. Incluso hay partidos políticos o empresas que tienen su propia ONG o Fundación dedicadas a labores altruistas.
En España, las organizaciones que pertenecen a la Coordinadora de ONG de España (Congde) y las que lo hacen a la Plataforma de Acción Social, que engloban a 3.000 organizaciones, tienen un presupuesto global de 2.000 millones de euros anuales, cuentan con el apoyo de un millón de voluntarios, emplean a cerca de 200.000 personas y cuentan con más de cuatro millones de socios que les aportan cerca de 800 millones de euros al año. Todo esto ha hecho que las organizaciones se hayan convertido en auténticos grupos de presión. Ya no son aquellas organizaciones primitivas, grupos de amigos, con ganas de cambiar el mundo. Se han convertido en organizaciones profesionalizadas con “usos y costumbres” que sólo se diferencian de la empresa privada en que su fin no es lucrativo.
Trabajar de manera conjunta supone dejar al que mejor sabe hacer algo, hacerlo y apoyarle en todo lo que cada uno pueda. Las relaciones que se establecen son relaciones de confianza, de respeto y de compromiso. Y en todo ese proceso el fin ha de ser el bien general. No se trata de que una organización se lleve “las medallas” sino de un verdadero trabajo en común donde lo importante sea capacitar a los campesinos de Pichincha (Ecuador), mejorar la salud infantil en un pueblo de África, acompañar a los mayores que están solos en Madrid, hacer llegar una biblioteca a una Escuela Normal, sensibilizar a los niños de un colegio en Barcelona o denunciar una injusticia ante los medios de comunicación. A través de las sinergias y el trabajo en común, las organizaciones recuperarán su razón de ser, donde lo importante sea que la pobreza disminuya, que cada día menos niños mueran por enfermedades que se pueden curar, que el agua potable llegue a todo el mundo, que las personas discapacitadas sean uno más, que las niñas vayan a la escuela. No se trata de ayuda, de caridad o solidaridad. Es justicia. Y esa “pasión por la justicia”, olvidada por las ONG, es la que ha de resurgir para afrontar los desafíos del siglo XXI.
Ana Muñoz Álvarez
Periodista
ccs@solidarios.org.es


