22.11.2010Menores en crisis

Uno de cada cuatro niños en España está en riesgo de pobreza, denuncia Unicef en el último informe sobre el Estado de la Infancia, que por primera vez se realiza en este país. Esta situación afecta a casi dos millones de menores de 16 años, sobre todo, entre las familias monoparentales, las de inmigrantes y aquellas donde los padres se encuentran en desempleo. La crisis también ha llegado hasta los más pequeños. “En los hogares con niños el impacto de la crisis se está notando de manera más intensa”, explican desde Unicef.
Hace dos décadas desde que España ratificó la Convención de los Derechos del Niño y son muchos los retos que aún están pendientes en este país. Para ello, se necesita poner a los niños y su bienestar en una prioridad absoluta, junto con políticas y planificación social y educativa, y recursos para llevarlo a cabo. España tan sólo destina el 0,7% del PIB a la infancia y la familia, cuando la media europea es de un 2,3%. En educación, España está a la cola de los países europeos y más de un 30% de los jóvenes no ha finalizado la enseñanza obligatoria.
La formación de un niño es fundamental para su futuro. La educación ayuda a crear nuevas oportunidades y mejorar la vida del menor. Un niño que va a la escuela, que termina sus estudios y se prepara para el futuro laboral tendrá un mayor acceso a un trabajo; mejorará su vida familiar, tendrá hijos más tarde y será más responsable con la familia; dará educación a sus hijos y conocerá mejor sus derechos y obligaciones como ciudadano. Naciones Unidas alerta de que más de 120 millones de niños de todo el mundo se encuentran sin escolarizar. Todos los niños deben tener acceso a una enseñanza gratuita, basada en la justicia, la paz, la igualdad y la democracia. Sólo así, es posible un mundo mejor, más libre y más seguro.
Muchos de nuestros abuelos no pudieron estudiar porque tenían que trabajar para sacar adelante a sus familias. Sus hijos, nuestros padres, asistieron a la escuela. Algunos incluso realizaron estudios superiores, aunque su infancia se acabó pronto porque había que ayudar en casa. Creció la clase media y la calidad de vida de los españoles. Nosotros, la mayoría tenemos carreras universitarias y una buena formación. Nuestra calidad de vida es privilegiada si se compara con la situación de miles de millones de personas que pasan hambre, no saben leer o escribir y son explotados. La infancia de muchos ha estado rodeada de amor, de juegos, de amigos, de canciones, de lápices de colores, de cuentos y libros. Así ha de ser para nuestros hijos y para todos los niños del planeta.
Un 38% de la población mundial tiene menos de 18 años. Los más de 2.100 niños del mundo siguen siendo los más débiles y menos protegidos frente a la pobreza y a la discriminación hasta el punto de convertirse en invisibles. Millones de niños tratan de sobrevivir cada día en medio de la pobreza, la discriminación y el abandono. Algunos índices nos demuestran que ha habido avances en educación o en la reducción de la mortalidad infantil. Pero aún son muchos los desafíos a los que nos enfrentamos.
La infancia es una etapa fundamental para la vida de la persona. Los derechos de los niños están reconocidos por casi todos los países, excepto dos lamentables casos Estados Unidos y Somalia. Hoy es momento de actuar con responsabilidad y comprometernos, como adultos, para que todos los niños puedan contar con una infancia feliz. La situación económica mundial no puede hacer que retrocedamos. Las administraciones, los servicios sociales, las escuelas, las familias tienen que trabajar unidas para que no sean, una vez más, los más débiles los que “paguen” las consecuencias de la crisis.

Ana Muñoz Álvarez
Periodista
ccs@solidarios.org.es