01.04.2011Todo es importante

Lin Chi, un maestro Zen, estaba muriendo rodeado por sus discípulos que esperaban escuchar su último sermón. Pero Lin Chí  estaba feliz, sonriente y en silencio. Otro maestro amigo que había acudido a acompañarle en el tránsito le recordó la costumbre de decir sus últimas palabras.

Lin Chí dijo:

- Escucha. –En el tejado dos ardillas corrían jugando y dijo-: ¡Qué bonito!

Durante un instante, cuando dijo “Escucha”, se hizo un gran silencio esperando que fuera a decir algo importante,  sólo se oyó a las dos ardillas corriendo y alborotando en el tejado… Sonrió y murió.
Había comunicado su último mensaje: Todo es importante. No hay nada que sea grande ni nada que sea pequeño, importante o trivial, depende de ti, en lo que tú te conviertas.

J. C. G. Fajardo