22.05.2011Atrevernos a ser nosotros mismos

“Romped esas enormes masas de alumnos por necesidad constreñidas a oír pasivamente una lección o a alternar en un interrogatorio de memoria, cuando no a presenciar desde distancias increíbles ejercicios y manipulaciones de que apenas logran darse cuenta. Sustituid en torno del profesor a toso esos elementos clásicos, un círculo poco numeroso de escolares activos, que piensan, que hablan, que discuten, que se mueven, que están vivos, en suma, y cuya fantasía se ennoblece con la idea de una colaboración en la obra del maestro. Vedlos, excitados por su propia espontánea iniciativa, por la conciencia de sí mismo, porque sienten ya que son algo en el mundo, y que no es pecado tener individualidad y ser hombres. Hacedles medir, pesar, descomponer, crear y disipar la materia en el laboratorio… Y entonces la cátedra es un taller y el maestro un guía en le trabajo; los discípulos, una familia el vínculo exterior se convierte en ético e interno; la pequeña sociedad y la grande respiran un mismo ambiente; la vida circula por todas partes, y la enseñanza gana en fecundidad, en solidez, en atractivo; lo que pierde en pompa y en gallardas libreas”.

Francisco Giner de los Ríos