07.10.2011Textos para el camino

“Mi vida”. Cuando pienso estas palabras veo frente a mí un rayo de luz. En una aproximación mayor, el rayo de la luz. En una aproximación mayor, el rayo de luz tiene la forma de un cometa, con cabeza y cola. La extremidad más intensa, la cabeza, es la infancia y los años de crecimiento. El núcleo, su parte más densa, es la más temprana infancia en la que los rasgos más importantes de nuestras vidas se definen. Intento recordar, intento deslizarme hacia allí. Pero es difícil moverse en esas densas regiones, es peligroso; siento como si me acercase a la muerte. Hacia atrás el cometa se adelgaza -es la parte más larga, la cola. Se hace más y más densa pero también cada vez más ancha-. Ahora estoy en el extremo de la cola del cometa, tengo sesenta años cuando escribo esto.

Las vivencias más tempranas son en su mayor parte inalcanzables. El relato, las memorias de las memorias, las reconstrucciones en función de estados de ardor repentinos.

El recuerdo más temprano que puedo registrar es un sentimiento. Un sentimiento de orgullo. Acabo de cumplir tres años y alguien dice que esto es muy importante, que ahora ya soy grande. Estoy acostado en una habitación luminosa y luego me levanto y camino sobre el piso, increíblemente consciente de que me estoy volviendo grande. Tengo una muñeca a la cual he puesto el nombre más hermoso que pude encontrar: Karin Spinna. La trato maternalmente. Ella es más bien una compañera, o un amor.

 

Tomas Tranströmer, Premio Nobel de Literatura, 2011
Tanta belleza y sabiduría… en el Rubayat

Mi nacimiento no trajo ningún bien al mundo.

Mi muerte no disminuirá ni su esplendor ni su grandeza.

Nadie pudo jamás explicarme para qué he venido, ni por qué he venido ni por qué me iré.

En el vértigo de la vida sólo son felices los que presumen de sabios y los que no tratan de educarse.

Me incliné sobre todos los secretos del Cosmos

y retorné a la soledad envidiando a los ciegos que hallé por el camino.

Cuando muera habrán muerto las rosas, los cipreses, los sabios bermejos y el vino perfumado.

No habrá más albas ni crepúsculos, ni penas ni alegrías. El mundo habrá dejado de existir.

El mundo

es real; sólo en función del pensamiento”.

Omar Khayyam (Irán/Persia, 1050-1122), Rubaiyat

 

“Me preguntas si sé la manera de desencadenar un delirio, un vértigo, una locura cualquiera sobre estas pobres muchedumbres ordenadas y tranquilas que nacen, comen, duermen, se reproducen y mueren”.


“Ante un acto cualquiera de generosidad, de heroísmo, de locura, a todos estos estúpidos bachilleres, curas y barberos de hoy no se les ocurre sino preguntarse: ¿por qué lo hará?… Las cosas se hicieron primero, su para qué después… No hay porvenir, nunca hay porvenir. El verdadero porvenir es hoy. No hay mañana. ¿Qué es de nosotros hoy, ahora? Esta es la única cuestión”.


“¿Por qué haces eso? ¿Preguntó acaso nunca Sancho por qué hacía Don Quijote las cosas que hacía?”.


“Creo que se puede ir a rescatar el sepulcro de Don Quijote del poder de los bachilleres, curas, barberos, duques y canónigos que lo tienen ocupado. Creo que se puede ir a rescatar el sepulcro del Caballero de la Locura del poder de los hidalgos de la Razón… Lo guardan para que el Caballero no resucite”.


“¿No crees que hay por ahí muchas almas solitarias a las que el corazón les pide alguna barbaridad, algo de que revienten? Ve a ver si logras juntarlas y formar escuadrón con ellas y ponernos en marcha a rescatar el sepulcro que, gracias a Dios, no sabemos dónde está. Ya nos lo dirá la estrella refulgente y  sonora”.

 

“Los esclavizadores saben bien que mientras está el esclavo cantando a la libertad se consuela de su esclavitud y no piensa en romper sus cadenas. Procura vivir dominado por una pasión cualquiera. Sólo los apasionados llevan a cabo obras duraderas y fecundas… Te consume una fiebre incesante, una sed de océanos insondables y sin riberas, un hambre de universos, y la morriña de eternidad… Ponte en marcha solo. Todos los demás solitarios irán a tu lado, aunque no los veas…”.

 

“Pero, ¿no te parece que en vez de ir a buscar el sepulcro de Don Quijote y rescatarlo de bachilleres, curas, barberos, canónigos y duques, deberíamos ir a buscar el sepulcro de Dios y rescatarlo de creyentes e incrédulos, de ateos y deístas, que lo ocupan… y esperar allí a que resucite y nos salve de la nada?”

 

Miguel de Unamuno 

Prólogo a la Vida de D. Quijote y Sancho
 
“Para mí la tarea del hombre debe ser doble: por una parte, la persecución de una trayectoria consistente en hacerse lo que se es, y por otra, frente a lo imprevisible, adoptar una actitud digna de un ser humano.
 

 

No es que sean dos objetivos diferentes, pues sólo haciéndose se gana dignidad, y sólo dignamente tiene sentido hacerse”.


José Luis Sampedro
 


“Amar es la causa, la seña y la justificación de la vida. Amarlo todo de Dios abajo. Amarlo todo menos lo que es pereza de amar, esto es, el caos.

Porque en el fondo de vuestro desamor, y de vuestro automatismo que todo lo lleva a mal llevar, no  hay más que pereza. Sacudida, pues; esforzaos: nada más que esto, y habréis justificado vuestra vida: reformándoos vosotros mismos solamente, ya habréis reformando al mundo”.


Joan Maragall
 


“Vivir es desear más: desear, no por apetito, sino por ilusión.
La ilusión, ésta es la señal de vida; amar, esto es la vida. Amar hasta el punto de poder darse por lo amado.
Poder olvidarse de sí mismo, esto es ser uno mismo;  poder morir por algo, esto es vivir. El que sólo piensa en sí mismo no es nadie, está vacío; el que no es capaz de aceptar su muerte, es que ya está muerto.
Sólo el que puede sentirlo, el que puede olvidarse de sí mismo, el que puede darse, el que ama, en una palabra, está vivo.
Y entonces no tiene sentido echarse a andar. Ama, y haz lo que quieras”.


Joan Maragall

“El Paraíso para mí, no es más que un instante de paz.