17.03.2017“El éxito vital. Apuntes sobre el arte del buen vivir”. María Novo. Kairós

Nuestro éxito vital es tan sencillo como queramos entenderlo. Se asienta en la ética del trabajo honrado y bien hecho, en la experiencia de darle un sí a la vida cuando esta es una celebración y también cuando algo se derrumba a nuestro paso. Alimentados por el asombro, esa voz íntima y profunda con la que entonamos nuestro canto a la vida, porque no estamos predeterminados.

 

El éxito vital radica en el arte de una vida en armonía. Apunta a una ética de lo suficiente, a una sobriedad compartida en nuestras vidas, apuntaladas más por los afectos que por la posesión de las cosas. Se cultiva en medio del buen humor, de una actitud radical positiva. También en un sentimiento profundo de pertenencia a la familia humana, de compasión por los que sufren, de capacidad para cultivar y fortalecer la comunidad en este espacio en el que vivimos, nos movemos y somos.

Decía Eurípides que los dioses nos dan muchas sorpresas. Lo esperado no se cumple y, para lo inesperado, un dios abre una puerta. Aceptar con serenidad lo que la vida nos trae y confiar es el primer paso para descubrir lo positivo que se esconde en todo acontecimiento negativo. La resiliencia para revertir a nuestro favor lo que se nos viene en contra es un componente del éxito vital, más que de triunfo alguno. La capacidad de la vida para sorprendernos se muestra en que cuando una persona cabal anhela algo apasionadamente termina por conseguirlo. No olvides que para reconocer las oportunidades, es preciso estar despiertos, alerta, vivir atentos y seguir confiando, pues todo es posible para el que cree. Porque la oportunidad nunca llega; la oportunidad está aquí y ahora. Son como los sonidos, nos rodean pero el ruido diario nos impide reconocerlos.
Encontrar el camino, la serenidad precisa, puede ser tarea de toda una vida; pero no existen objetivos imposibles con la condición de que no causemos daño a nadie ni a nada para conseguirlos.

El buen vivir es una forma de estar en armonía con el mundo, con las cosas, con la naturaleza y con los demás, y no de apropiárselas a cualquier precio. Comenzamos a envejecer cuando dejamos de anhelar, cuando los recuerdos son más fuertes que la esperanza. Quien siga siendo capaz de asombrarse y recrear lo bueno, lo equilibrado, lo auténtico y lo hermoso no envejecerá jamás. Por eso algunas personas mayores marcan el día y el momento en que deciden compartir el tiempo liberado y compartir experiencias y saberes con los demás. A eso llaman algunas remembranzas solidarias.

Somos tan viejos como creamos serlo. Fluir con todo lo existente nos hace renacer cada momento como seres creativos, flexibles y dinámicos.

María Novo nos presenta una innovadora forma de éxito: hacer de cada vida una obra de arte. No se trata de realizar algo deslumbrante, sino de un proceso a nuestro alcance; para el que no hace falta ser genios ni héroes sino recorrer los caminos que nos hacen artífices de nuestro destino; que nos invitan a ser dueños de la propia vida, a soñarla y darle forma, poniendo en juego la imaginación y la creatividad, el coraje y la lucidez. Con los materiales frágiles e inseguros que nos ofrece la vida diaria.

 

J. C. Gª Fajardo