17.03.2017El precio de nuestra salud

Fabián Tomasi se dedicó durante años a llenar y trasportar agroquímicos en aviones fumigadores. Desde hace años sufre polineuropatía tóxica severa que afecta a su sistema nervioso. Cómo él más de dos millones de personas en América sufren secuelas tras el uso del glifosato.” Cargábamos aviones con veneno. Abríamos los tanques de 20 litros y al sacar las tapas se te pegaba todo el veneno en las manos. Comíamos debajo de las alas de los aviones donde el veneno goteaba. Llegábamos a casa y la cara nos ardía “, cuenta Fabián Tomasi.

A pesar de los numerosos informes, el glifosato sigue siendo el herbicida más usado en el mundo. Es un componente químico que se utiliza para matar las malas hierbas y acelera en proceso de producción. La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer ha catalogado el glifosato como un cancerígeno y un pesticida altamente peligroso para el ser humano. El informe de Greenpeace revela que los plaguicidas afectan a nuestra salud y que entre los principales grupos de riesgo y más vulnerable son los agricultores, sus familias, los fetos, bebés y niños pequeños.  Además en plano medioambiental, esta sustancia repercute con efectos eco-toxicológicos creando un efecto dominó en la cadena alimenticia y en la biodiversidad. Uno de estos desencadenantes es el aumento de la resistencia de las malezas causada por el uso repetido uso de estos herbicidas

La exposición a los plaguicidas llega a través del aire que respiramos tanto en zonas agrícolas o urbanas durante y después de las fumigaciones. La alimentación es la principal vía de exposición para las personas que no trabajan en la agricultura. A pesar de estos informes la Unión Europea ha ampliado la aprobación de esta sustancia a 18 meses y ha delegado la decisión a los Estados.

Existen numerosos métodos de cultivo, así como algunos herbicidas no químicos basados en extractos de plantas que pueden usarse como alternativa al glifosato. La agricultura ecológica es una opción que promueve el equilibrio ecológico para una agricultura que sea basa en fertilizantes y plaguicidas químicos, que con lleva a probar un desequilibrio ecológico y el enriquecimiento de las compañías químicas.

 

María Araña Pinto

Periodista

Twitter: @merr_6