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	<title>CCS &#187; Ciberseminario</title>
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	<description>Centro de Colaboraciones Solidarias</description>
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		<title>Respeto</title>
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		<pubDate>Fri, 03 Feb 2012 15:14:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ciberseminario]]></category>

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		<description><![CDATA[A diferencia del necesario ‘respeto’ en cualquier voluntariado social, la tolerancia pone a la persona ‘tolerante’ en posesión de la verdad.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Más que tolerancia, lo que se precisa para ejercer el voluntariado en ambientes de marginalidad es un gran respeto por la vida, las opciones, las ideas o las actitudes de las personas. El respeto, más allá de la tolerancia, no “soporta al otro a pesar de&#8230;”, sino que aprecia en las diferencias de los otros una gran riqueza.</p>
<p>En el voluntariado social, el respeto se manifiesta primero hacia los compañeros voluntarios. Hay que asumir que el compañero que tengo al lado puede moverse por razones diferentes a las mías y saber que esta diferencia de motivaciones jamás será un obstáculo para llevar a buen término un programa de voluntariado.</p>
<p>Normalmente, el voluntariado social no pone sus energías en la consecución de unas metas cuantitativas. La mayoría de las veces, su trabajo es difícil de medir. El voluntariado social se convierte en una manera de hacer las cosas, una manera de construir una sociedad democrática y una escuela de valores éticos. Para el cumplimiento de estos objetivos es imprescindible el diálogo entre personas que no tienen miedo a sus diferencias y sí una gran convicción en su igualdad como seres humanos dignos.</p>
<p>Si es importante el respeto hacia los compañeros voluntarios, más importante aún es el que se ha de mostrar hacia las personas marginadas. No es raro encontrarse situaciones jurídicas de ilegalidad, opciones sexuales diferentes a las mayoritarias,  diferencias de cultura y de costumbres. Es muy poco sano y menos eficaz para el servicio de voluntariado escandalizarse por todo esto.</p>
<p>Respetar y comprender no significa justificar todas las actitudes. Hay que matizar el respeto con una cierta firmeza y asertividad que no está reñida con el cariño. En un centro penitenciario, la labor del voluntario no consiste en juzgar el delito de los internos, pues la sociedad ya tiene sus cauces judiciales. Pero tampoco la cercanía y el cariño hacia ellos deben interpretarse como aliento para las conductas delictivas. Un preso tampoco vería con buenos ojos que se le admirara por delinquir, sea cual sea su situación; aunque tampoco entenderá que se le pidan explicaciones por el delito por el que ya cumple condena.</p>
<p>Por último, el voluntario debe respetarse y aceptarse a sí mismo, imprescindible para transmitir ánimo y autoestima a los demás, ya que nadie puede dar lo que no tiene. Es una reflexión que deben hacer las personas que, no aceptándose, pretenden “querer al prójimo como a sí mismos”. ¡Pobre prójimo!</p>
<p><strong>J. C. Gª Fajardo<br />
</strong>SOLIDARIOS para el Desarrollo<br />
<a title="blocked::mailto:fajardoccs@solidarios.org.es" href="mailto:fajardoccs@solidarios.org.es">fajardoccs@solidarios.org.es</a></p>
<p><span style="font-family: 'Century Gothic'; font-size: xx-small;"><br />
</span></p>
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		<title>Compromiso firme del voluntario social</title>
		<link>http://ccs.org.es/2012/01/27/compromiso-del-voluntario-social/</link>
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		<pubDate>Fri, 27 Jan 2012 13:57:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ciberseminario]]></category>

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		<description><![CDATA[El compromiso más importante es el que se contrae con el beneficiario del programa, posiblemente una persona acostumbrada a fallar y a que le fallen. Los voluntarios pretenden llevar a esas personas un poco de honestidad. Se trata de un compromiso limitado, sencillo, sin ofertas desmesuradas, pero radical. Una segunda vertiente del compromiso es la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El compromiso más importante es el que se contrae con el beneficiario del programa, posiblemente una persona acostumbrada a fallar y a que le fallen. Los voluntarios pretenden llevar a esas personas un poco de honestidad. Se trata de un compromiso limitado, sencillo, sin ofertas desmesuradas, pero radical.</p>
<p>Una segunda vertiente del compromiso es la exigencia de la organización que pretende cumplir unos objetivos para los que necesita saber con qué recursos y con qué personas cuenta. La organización y los programas que lleva a cabo son herramientas para ofrecer continuidad en el servicio. La firma de un documento de compromiso, la aceptación de las normas de cada programa, la convocatoria de reuniones, la participación en la formación y en el diseño de las actividades tienen como objetivo salvaguardar la confianza que la persona excluida tiene puesta en el voluntario.</p>
<p>También existe un compromiso moral con uno mismo que radica en la libertad de decisión de cada voluntario. Uno es voluntario porque quiere, acepta libremente las normas y las responsabilidades de manera que se compromete moralmente a cumplirlas. La libertad en la aceptación de una tarea es la mayor fuente de compromiso.</p>
<p>Puede hablarse también de un compromiso hacia la sociedad ya que el voluntario, en cierta manera, representa a ésta en los ambientes de la exclusión social. El voluntario asume una cierta responsabilidad como representante de la sociedad civil al ejercer su ciudadanía en beneficio de los más débiles.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>J. C. Gª Fajardo<br />
</strong>SOLIDARIOS para el Desarrollo<br />
<a title="blocked::mailto:fajardoccs@solidarios.org.es" href="mailto:fajardoccs@solidarios.org.es">fajardoccs@solidarios.org.es</a></p>
<p><span style="font-family: 'Century Gothic'; font-size: xx-small;"><br />
</span></p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Auténticos voluntarios sociales</title>
		<link>http://ccs.org.es/2012/01/20/autenticos-voluntarios-sociales/</link>
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		<pubDate>Fri, 20 Jan 2012 13:24:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ciberseminario]]></category>

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		<description><![CDATA[Junto con otras actitudes fundamentales, la aceptación del ‘otro’ encarna el verdadero sentido del voluntariado social.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El voluntario se forma y desarrolla una sensibilidad, un respeto y la aceptación del otro como es. No se trata de cambiar a nadie, sino de ayudar a que lo haga quien lo desee, desde su propia realidad en la maduración de sus señas de identidad.<br />
Los que vivimos a pie de obra sabemos que no importa la edad ni la salud que tenga el que se “conmueve” ante tanto dolor e injusticia para que aporte regularmente una contribución, más cuando esto le convierte en socio de pleno derecho dentro de una organización de voluntariado social.<br />
Dentro de la actitud fundamental del voluntario, aceptamos el término <em>curar</em> desde su significado más auténtico: cuidar, que conlleva consolar, acompañar, simpatizar, empatizar, compadecer, compartir, vivir-con. De ahí compañero (<em>copain</em>): el que comparte el pan.<br />
Se trata de conocer al otro no sólo como <em>alteridad</em>, sino como <em>reciprocidad</em> que supera la <em>tolerancia</em> como postura de posesión de la Verdad, algo que nadie puede tener en propiedad.<br />
Esta actitud es un activo irrenunciable ante tanto reduccionismo, fanatismo, fundamentalismo, falso espiritualismo, antropocentrismo, con un alienante <em>perfeccionismo</em> que tiene mucho de cátaro, de calvinista y de pelagiano. Nadie es más que nadie. Por lo tanto, se trata de ser consecuentes y adaptarnos a la realidad. Un necio, el que no sabe, calificaría esta actitud como sincretismo, relativismo, materialismo o panteísmo.<br />
Sólo una actitud contemplativa, brotada del silencio, puede fundamentar y dar sentido a un vivir coherente. Si el ser humano ha nacido para ser feliz, la felicidad no puede ser separada de sus raíces: ser uno mismo en plenitud y en libertad, aunque las circunstancias nos encadenen, nos enreden, nos zahieran o nos hieran. La libertad es consustancial a la persona, aunque como individuo pueda padecer las mayores limitaciones por efecto de las culturas, de las tradiciones, de las circunstancias, y siempre de los abusos de  poder. De ahí que la paz sea fruto de la justicia y la felicidad tenga aroma de serenidad, de sosiego y de radical alegría en un ser que asume su condición y dice: “Está bien así. Yo sé quien soy”.</p>
<p><strong>J. C. García Fajardo<br />
</strong>SOLIDARIOS para el Desarrollo<br />
<a href="mailto:ccs@solidarios.org.es">ccs@solidarios.org.es</a></p>
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		<title>El voluntariado como coartada neoliberal</title>
		<link>http://ccs.org.es/2012/01/13/el-voluntariado-como-coartada-neoliberal/</link>
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		<pubDate>Fri, 13 Jan 2012 12:03:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ciberseminario]]></category>

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		<description><![CDATA[Ante la política de los recortes que se extiende, La palmada en la espalda y el elogio al altruismo solidario serán señas de identidad del marketing “solidario” que alentarán los poderes públicos.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p> </p>
<p>La exclusión social no es un estado ni un momento; es un proceso que galopa a gran velocidad dejando al borde del camino a numerosas personas y familias. En este proceso, probablemente vamos a asistir a <strong>un aumento en el número de personas voluntarias</strong>, concienciadas de que tienen un papel que realizar; este aumento será significativo especialmente en las organizaciones grandes.</p>
<p>El caso de las organizaciones pequeñas y medianas va de la mano de las consecuencias que extraemos de la retirada y el recorte de la cobertura pública para políticas sociales. En las últimas décadas se ha vertebrado de una manera muy importante a través de conciertos y acuerdos con numerosas organizaciones de profesionales contratados y voluntarios. En estos momentos se encuentran en franco peligro de extinción.</p>
<p>La exclusión social afecta a la <strong>desaparición de numerosas pequeñas asociaciones y organizaciones</strong> que han integrado a un voluntariado sumamente combativo y concienciado; organizaciones que por sus características han favorecido la creación de un formidable tejido social en el espacio local.</p>
<p>Mientras que se va dando forma a este Estado de mínimos al que nos abocamos, seguramente los defensores liberales de la sociedad civil como valor absoluto van a encontrar en el voluntariado un reclamo de enorme relevancia. El canto general al voluntariado se abrirá paso en <strong>ese intento de revertir las políticas sociales y dejarlas en manos de la responsabilidad de la ciudadanía. La palmada en la espalda y el elogio al altruismo solidario serán señas de identidad del marketing “solidario” que alentarán los poderes públicos.</strong></p>
<p>Siendo el mismo voluntariado (personas que deciden comprometerse de manera estable en el seno de una organización), el voluntariado no es lo mismo, en función del universo económico-político en que habite.</p>
<p><strong>En el universo neoliberal</strong>, que solo acierta a mirar con respeto hacia los mercados y hacia las bolsas de valores, que no son precisamente los de la justicia para los empobrecidos o la solidaridad entre personas y pueblos, el voluntariado es contemplado de una manera interesada: como acción y aportación exclusivamente individual, donde desaparece –por peligrosa – la acción colectiva; una acción que nace y muere en la tarea, en lo que hay que hacer, donde la reflexión personal y grupal y el sentido de lo que hacemos no parece importar demasiado; una acción descontextualizada, sin sentido de proceso, donde el análisis de la realidad y el horizonte de la misma acción no caben en la hoja de ruta de este voluntariado.</p>
<p><strong>Luis Aranguren Gonzalo<br />
</strong>Autor de <em>Humanización y voluntariado</em></p>
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		<title>Peligro de instrumentalizar el voluntariado social</title>
		<link>http://ccs.org.es/2012/01/05/peligro-de-instrumentalizar-el-voluntariado-social/</link>
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		<pubDate>Thu, 05 Jan 2012 13:45:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ciberseminario]]></category>

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		<description><![CDATA[La situación de necesidad y de crisis no debe servir como excusa para cubrir con voluntarios sociales lo que corresponde a otras instituciones.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p> </p>
<p>La presencia voluntaria en medio de situaciones de dolor o en los contextos de exclusión social precisa de una cobertura profesional y formativa que invalidan el voluntariado que quiere “ir por libre”, desde la espontaneidad o la improvisación.</p>
<p>Sin embargo, hay quienes continúan queriendo ensalzar al voluntariado como una realidad grandiosa, se le otorga un valor absoluto y, por ello, se amplía el marco conceptual, haciendo del voluntariado un peligroso saco en el que “todo vale”, con lo cual caemos en un grave peligro de instrumentalización.</p>
<p>Importa mucho situarnos en el contexto actual. Un contexto que en el marco social y económico no pinta nada bien para los empobrecidos. El Observatorio de la crisis de Cáritas lo viene anunciando desde hace más de dos años. Baste solo un dato: el aumento de las demandas de ayuda es de tal magnitud que en tres años (2007-2010) el número de solicitudes recibidas por esta institución se ha duplicado, alcanzando más de 1.800.000 solicitudes de ayuda en el año 2010.</p>
<p>Asistimos a un imparable proceso de cronificación y empeoramiento en las condiciones de vida de los más vulnerables. La crisis va dejando atrás y al margen a un tercio de los hogares de España, para los que resulta sumamente costoso llegar a fin de mes. Son palabras mayores.</p>
<p>En este mismo tiempo asistimos, en paralelo, al retroceso del Estado del bienestar, o tal vez a la rendición de un modelo de Estado que se bate en retirada. Si en el marco de un país integrado y cohesionado vivimos el bochorno de una sanidad y una educación que otrora eran modelo de cobertura pública de calidad, ¿qué es lo que queda en este proceso de saldos para los empobrecidos? Cada vez menos.</p>
<p><strong>Luis Aranguren Gonzalo<br />
</strong>Autor de <em>Humanización y voluntariado</em></p>
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		<title>Definir el voluntariado social</title>
		<link>http://ccs.org.es/2011/12/29/definir-el-voluntariado-social/</link>
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		<pubDate>Thu, 29 Dec 2011 10:51:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ciberseminario]]></category>

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		<description><![CDATA[Pasan los años y nos encontramos una y otra vez con el problema de la definición de algo que se nos escapa y que resulta difícil ponerle límite.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p>El voluntariado vive la paradoja de ser una realidad muy diversa, rica y dinámica, al tiempo que ha sufrido un fortísimo proceso de institucionalización por la vía de las leyes del voluntariado y de las políticas de subvenciones, que han orientado una determinada manera de entender y de construir este cauce de solidaridad.</p>
<p>Hoy nos encontramos con la extrañeza de que a cualquier gesto de bondad y altruismo se le puede colocar la etiqueta de voluntariado. En las encuestas del CIS se equipara el voluntariado con acciones como donar sangre, entregar ropa o alimentos para quien los necesita, colaborar económicamente con instituciones de solidaridad, y cuestiones similares.</p>
<p>Evidentemente, en estos casos citados y otros muchos nos encontramos ante gestos solidarios significativos, que nacen de la voluntad de determinada gente por ayudar a otros. Son gestos que tienen que ver con un cierto compromiso cívico, de carácter ocasional y que colocan un ladrillo más en la construcción de un mundo más humanizado. No es mejor ni peor que el voluntariado, pero no es voluntariado.</p>
<p>Una persona voluntaria es aquella que, movida por la compasión hacia quien sufre, trata de responder con sus capacidades y dedicando parte de su tiempo a otras personas, participando de manera altruista en diferentes proyectos dentro de una organización de solidaridad.</p>
<p>Por lo tanto, en la acción voluntaria hablamos de una determinación que nace del sentimiento de compasión ante el dolor o sufrimiento de otra persona, con rostro concreto. Ese sentimiento nace del quedarse afectado, del sentirse convocado por ese otro que reclama una mano amiga, una atención, una necesidad, un cuidado.</p>
<p>La acción voluntaria, entonces, se comprende de manera estable, a lo largo de un determinado tiempo, en la medida de las posibilidades y, además, se realiza desde el marco de una organización, respaldado y acompañado, en lo posible, por un responsable o coordinador de voluntariado.<strong></p>
<p>Luis Aranguren Gonzalo</strong><br />
Autor de <em>Humanización y voluntariado</em></p>
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		<title>Compromiso solidario</title>
		<link>http://ccs.org.es/2011/12/23/compromiso-solidario/</link>
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		<pubDate>Fri, 23 Dec 2011 08:52:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ciberseminario]]></category>

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		<description><![CDATA[A punto de concluir el Año Europeo del Voluntariado, y cuando la crisis actual ahonda en la desprotección de quienes peor lo están pasando, se nos brinda una inmejorable oportunidad para examinar el sentido y las diversas expresiones del compromiso solidario de ese colectivo.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p>Frente a la peligrosa <em>instrumentalización</em> de su fuerza de amor compasivo, defendemos su presencia, en la sociedad civil y en la Iglesia, como “un verso suelto”, libre, que se inserta en un sistema enfermo y que, paso a paso, recorre el camino que conduce hacia la nueva humanidad.</p>
<p>Cerramos un nuevo año internacional dedicado al voluntariado; esta vez se ha tratado del Año Europeo. Resulta reiterativa y sospechosa tanta celebración, en la medida en que se airean las bondades individuales de tanta gente, al tiempo que las políticas que sustentan la universalización de los derechos sociales (salud, educación, vivienda, protección social, etc.) se ven sometidas a <strong>un retroceso histórico</strong>, especialmente en los países mediterráneos.</p>
<p>Sea como fuere, los “años internacionales” creo que siempre constituyen una buena excusa para re-pensar el sentido, en este caso del voluntariado: su fundamentación y dirección.</p>
<p>Mi intención es ofrecer una sencilla reflexión a la luz de lo que veo, contrasto, siento y vivo en este ámbito de la solidaridad organizada. Adelanto mi posición: <strong>en tiempos de crisis a todos los niveles y de desprotección</strong> hacia los que peor lo pasan; en tiempos donde el tiempo es sinónimo de velocidad y aceleración; en la antesala de una progresiva instrumentalización del voluntariado, que será utilizado como tapón para que los desagües por donde se desliza la exclusión social no se conviertan en tsunamis, entiendo que <strong>el voluntariado que yo defiendo y anhelo es otra</strong> cosa bien distinta.</p>
<p>Modestamente, creo que ha de convertirse en un verso suelto inserto en un sistema social, económico, político y ético que se encuentra francamente enfermo. <strong>Un verso suelto, libre, no domesticado, tanto en la sociedad civil como en la Iglesia</strong>; un verso suelto que con modestia y determinación va poniendo un pie delante del otro sobre el camino que conduce hacia la nueva humanidad.<strong> </strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Luis Aranguren Gonzalo</strong><br />
Autor de <em>Humanización y voluntariado</em></p>
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		<title>Celebrar el voluntariado social</title>
		<link>http://ccs.org.es/2011/12/09/celebrar-el-voluntariado-social-2/</link>
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		<pubDate>Fri, 09 Dec 2011 01:05:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ciberseminario]]></category>

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		<description><![CDATA[Acabamos de celebrar el Día Internacional que conmemora la labor de “mensajeros de esperanza que ayudan a las personas y a los pueblos para que se ayuden a sí mismos”.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Somos seres sociables que podemos mejorar el bienestar de la comunidad y el propio. La mutua solidaridad incrementa lo mejor de cada uno para el servicio de los demás. Al profundizar en la dimensión antropológica de la solidaridad, esta se expresa como una necesidad de restaurar la unidad de derechos originaria.<br />
No es de extrañar que el voluntariado se plantee como plataforma de la reivindicación de justicia para que la solidaridad sea algo real. La compasión no basta, aunque sea esencial para el compromiso. Es bueno reflexionar sobre sus características que nos revelan sus señas de identidad.</p>
<p>- La gratuidad, pues es la donación de sí mismo y la conciencia de ser para los demás lo que sostiene su concepción de la vida</p>
<p>- La continuidad, ya que no se pueden crear necesidades en aquellas personas que no estemos dispuestos a seguir ayudando.</p>
<p>- La preferencia vocacional del voluntario, ya que uno hace mejor aquello que le gusta y para lo que está más preparado.</p>
<p>- La responsabilidad personal sostenida por su equipo que desarrolla el proyecto de la Organización con la que trabaja.</p>
<p>- El conocimiento, respeto y valoración de los diferentes personas o pueblos que pueda encontrarse en la realización de su tarea.</p>
<p>De ahí, que nada se aleje más de un auténtico voluntariado social que:</p>
<p>- Invadir el terreno de los profesionales. Es preciso colaborar con los profesionales en tareas que sería más difícil realizar puesto que se trata de un modo de actuar que no se encuentra en el mercado laboral.</p>
<p>- Imponer ideologías, políticas, culturales o religiosas, aunque es natural que cada uno tenga sus opciones personales no tiene derecho a imponerlas en su actividad como voluntario social.</p>
<p>- Utilizar al excluido como herramienta para satisfacer su curiosidad o sus necesidades profesionales como si los demás fueran objetos de su curiosidad o, lo que es peor, de su experimentación. Las personas son sujetos, un fin en sí mismas, nunca objetos.</p>
<p>- Crear dependencia con el asistencialismo, pues el voluntario quiere desarrollar en las personas y en los grupos capacidades que les lleven a la autonomía. Reconocemos que muchas veces puede existir un componente asistencial que cubre necesidades urgentes y prepara una actuación para la autonomía a largo plazo del sujeto.</p>
<p>- Dar limosna desde la compasión, pues supera la relación de alteridad para insertarse en la más profunda reciprocidad. En el voluntariado social tenemos claro que lo que se debe en justicia no se ofrece en caridad.</p>
<p>- Confundir los deseos con la realidad. El voluntariado sabe asumir sus límites. En la organización del trabajo voluntario, hay que diseñar programas realistas y factibles pues de otra forma se fomentan la desilusión y la desesperanza, cuando no la pérdida de la confianza en las capacidades de desarrollo humano, económico y social de las personas.</p>
<p>Admiramos a las personas capaces de comprometerse con ideales generosos y de superar ideologías que hacen del ser humano un objeto de mercado, de fascinación o de intercambio. Es posible la esperanza porque es posible decir no y ponernos en camino junto a millares de personas que no quieren resignarse. Nadie nos había prometido que fuera fácil y, si nadie tiene que mandarnos, ¿a qué esperamos?<br />
El voluntariado siempre será necesario porque aporta un plus de humanidad. Nos movemos acuciados por la pasión por la justicia y, en nuestra tarea aportamos la delicadeza en el modo y la firmeza en los fines.</p>
<p><strong>J. C. G</strong><strong>ª Fajardo</strong></p>
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		</item>
		<item>
		<title>El voluntario y el profesional</title>
		<link>http://ccs.org.es/2011/12/02/el-voluntario-y-el-profesional-2/</link>
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		<pubDate>Thu, 01 Dec 2011 23:19:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ciberseminario]]></category>

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		<description><![CDATA[La labor de los profesionales se complementa con la de los voluntarios sociales a la hora de mejorar la vida de los demás.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La creciente especialización en diversas áreas de los servicios sociales ha supuesto un logro importante como base permanente de  atención a los más desfavorecidos. En algunos países se ha consolidado un sistema de solidaridad institucionalizada que se asume como algo obvio y obligatorio para las administraciones públicas.<br />
Dentro de este sistema de protección social, los profesionales (médicos, enfermeras, trabajadores y educadores sociales, monitores diversos, psicólogos, terapeutas ocupacionales, etc.) desempeñan una función central e imprescindible, mientras que los voluntarios sociales asumen su papel subsidiario, al servicio en muchos casos de los propios profesionales o coordinados por ellos.<br />
Para Hay quien opina que existen incompatibilidades o puntos de fricción entre profesionales y voluntarios, aunque, afortunadamente, somos muchos más los que defendemos la absoluta complementariedad de ambas actividades.<br />
Sería un grave error que el voluntario hiciera de su servicio una actividad profesional porque ni su compromiso, ni sus conocimientos ni su dedicación serían los adecuados. Y, aunque lo fueran, podría ser una intromisión laboral. Aunque el voluntario posea cualificación para atender profesionalmente a una persona, no debe hacerlo. Más bien, deberá derivarlo hacia el profesional de referencia. Un voluntario que sea médico de profesión no podrá no podrá diagnosticar, prescribir medicamentos o poner un tratamiento a un enfermo cuando actúe como voluntario, salvo en un caso de urgencia. Por el contrario, deberá enviarlo al centro de salud que le corresponda.<br />
Por otro lado, tampoco podemos condenar a los excluidos o a los enfermos a que sólo se relacionen con su familia cercana, si la tienen, y con los profesionales que los atienden. El voluntario entra en el hueco descubierto de la amistad, del cariño, de la fraternidad, de las relaciones humanas abiertas y espontáneas de las que se ven privadas las personas en exclusión.<br />
El voluntario llega espontáneamente, como llegan a nuestra vida los amigos, con su carga personal de cualidades y defectos, con una historia que contar. Con el voluntario se puede hablar con la seguridad de que no está diagnosticando enfermedades ni prescribiendo remedios. Sólo escucha  con respeto y acompaña en la soledad.  Hay profesionales de los servicios sociales que piensan que su área de especialización todavía no se ha asentado en el imaginario social con la suficiente fuerza y que, por tanto, los voluntarios son un peligro para su futuro laboral. Antes al contrario, habría que estudiar la cantidad de puestos de trabajo que ha creado el movimiento voluntario para la preparación de programas que requieren de una supervisión profesional o para la coordinación de los propios voluntarios.</p>
<p><strong>J. C. G</strong><strong>ª Fajardo</strong></p>
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		<title>Señas del voluntario social</title>
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		<pubDate>Fri, 25 Nov 2011 13:10:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ciberseminario]]></category>

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		<description><![CDATA[El voluntariado social se distingue de otras ‘buenas’ obras.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En España, el concepto de voluntariado social queda definido en su concepto legal como “las actividades de interés general, desarrolladas por personas físicas, siempre que las mismas no se realicen en virtud de una relación laboral, funcionarial, mercantil o cualquier otra retribuida”.</p>
<p>La Ley también recoge el carácter altruista y solidario del voluntariado social. Su realización es libre, sin que tengan su causa en una obligación personal o deber jurídico; se lleva a  cabo sin contraprestación económica y sin perjuicio del derecho al reembolso de los gastos que el desempeño de la actividad voluntaria ocasione; se desarrolla a través de organizaciones privadas o públicas y con arreglo a programas o proyectos concretos.</p>
<p>Del mismo modo, la Ley señala que “quedan excluidas las actuaciones voluntarias aisladas, esporádicas o prestadas al margen de organizaciones públicas o privadas sin ánimo de lucro, ejecutadas por razones familiares, de amistad o buena vecindad”.</p>
<p>Para completar este concepto, añadiremos lo que se refleja también en la Exposición de motivos la misma ley: “queda superado el concepto restringido de voluntariado, asimilado con frecuencia a lo puramente asistencial, para dar cabida también al resto de ámbitos en los que la participación ciudadana es igualmente valiosa”. De ahí deducimos la vocación transformadora del voluntariado y la actitud de búsqueda de justicia social y de las causas de los problemas que alimentan todo ese conjunto de acciones voluntarias.</p>
<p>Sin esa vocación, la acción voluntaria queda reducida a una relación asistencial, benéfica, paternalista y sin un planteamiento estructural a la hora de resolver los problemas sociales.</p>
<p>Entre otros objetivos, el voluntariado social busca luchar contra toda forma de opresión, discriminación y marginación por causa de raza, sexo, creencias, cultura, situación económica, edad, ideas políticas o antecedentes penales. Se hace por medio de proyectos de Solidaridad dentro de alguna Organización humanitaria de experiencia contrastada. Para ello es preciso informarse adecuadamente, formarse como es debido y  comprometerse en un servicio concreto.</p>
<p>Nosotros, los voluntarios, hemos de animarnos, cada vez que nos sea posible, a enfrentarnos y denunciar conductas y planteamientos discriminatorios de cualquier clase que sean y dondequiera que los encontremos.</p>
<p><strong>J. C. Gª Fajardo<br />
</strong>SOLIDARIOS para el Desarrollo<br />
<a title="mailto:fajardoccs@solidarios.org.es blocked::mailto:fajardoccs@solidarios.org.es" href="mailto:fajardoccs@solidarios.org.es">fajardoccs@solidarios.org.es</a></p>
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