JOSÉ CARLOS GARCÍA FAJARDO Padecemos deshumanización, desarraigo y renuncia del ser humano en busca de un sentido para vivir aquí y ahora en solidaridad con los demás seres. O compartimos, nos respetamos y caminamos juntos, o la nave se desintegrará incapaz de soportar tanto sufrimiento de personas desesperadas.
IRENE CASADO SÁNCHEZ Miles de inmigrantes se ocupan de los cuidados de las personas mayores en sociedades envejecidas que pierden algunas de sus redes familiares.
JOSÉ CARLOS GARCÍA FAJARDO La incertidumbre se ha convertido en la única certeza. Estamos en el umbral de una nueva Era. En medio de un largo y penoso proceso que, bajo una forma u otra, conduce a una sociedad global de la que aún no es posible imaginar su estructura probable.
JOSÉ CARLOS GARCÍA FAJARDO Justicia, solidaridad y compromiso son condiciones básicas para que el ser humano empiece a saberse como tal. Sólo así cambiará la dinámica destructiva que asola a los Estados.
JOSÉ CARLOS GARCÍA FAJARDO La revolución de las comunicaciones permite superar ciertos atavismos y el apego a un concepto de “patria” que tiene cada vez menos sentido en un mundo tan interconectado.
CARLOS MIGUÉLEZ MONROY El creciente acceso a Internet, disparado por el abaratamiento de los costes de la telefonía celular, reconfigura y llena de esperanza la vida política, económica y social de muchos países.
DANIEL INNERARITY La globalización establece un espacio público de discusión de asuntos que antes se reservan para los Estados y permite que se formen comunidades de protesta sin fronteras ante situaciones de injusticia.
CARLOS MIGUÉLEZ MONROY En este mundo globalizado, el conocimiento de otros idiomas y otras culturas ha resultado determinante para quienes encuentran en el extranjero un trabajo que no tienen en sus países de origen por la crisis y el desempleo.
DANIEL INNERARITY La pobreza no se explica sólo por causas locales sino también por factores que tienen que ver con el orden internacional. Por eso hay que disociar la justicia global de una “ayuda humanitaria” que disimula con donaciones las responsabilidades de “estados benevolentes”.
CARLOS MIGUÉLEZ MONROY Los indignados estadounidenses han utilizado las redes para salir a las calles y cargar contra el terrorismo financiero. El gobierno responde con un proyecto de ley para bloquear sin la autorización de un juez páginas web que resulten “ofensivas”. ¿Dónde queda la libertad de expresión?