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	<title>CCS &#187; Mayores</title>
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	<description>Centro de Colaboraciones Solidarias</description>
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		<title>La salud necesita control</title>
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		<pubDate>Fri, 03 Feb 2012 15:10:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Mayores]]></category>

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		<description><![CDATA[En la milenaria China estaba socialmente asumido que al médico había que regalarlo y agasajarlo mientras estuviéramos sanos, y dejar de hacerlo en cuanto enfermáramos. Nosotros lo hemos estado haciendo durante toda nuestra vida mediante impuestos y cotizaciones. Es un derecho adquirido porque, aún aquellas personas que ni han cotizado ni han tenido que pagar [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En la milenaria China estaba socialmente asumido que al médico había que regalarlo y agasajarlo mientras estuviéramos sanos, y dejar de hacerlo en cuanto enfermáramos. Nosotros lo hemos estado haciendo durante toda nuestra vida mediante impuestos y cotizaciones.</p>
<p>Es un derecho adquirido porque, aún aquellas personas que ni han cotizado ni han tenido que pagar impuestos directos, lo han hecho en los indirectos, pero fundamentalmente por el mero hecho de ser persona, sujeto de derechos y de obligaciones.</p>
<p>Según vamos cumpliendo años nos preocupan más los problemas de salud y sus consecuencias, y la posible dependencia que ello nos puede generar. Cada día hay más personas ancianas dependientes. Quizás algunos llegarán a esta situación, pero no antes de tiempo. De nosotros depende en un gran número de casos. Por eso tenemos que participar en la vida social y política para que ese cuarto pilar del Estado de Bienestar se haga realidad y se cumpla la Ley de Dependencia, aprobada en Cortes.</p>
<p>En una sociedad bien organizada y mejor administrada, no puede haber recortes en estos cuatro pilares que recogen derechos humanos universales y que en nuestro país hemos logrado convertir en derechos políticos: educación, sanidad, pensiones y dependencia.</p>
<p>Para tener una buena salud hemos de tener unos hábitos de vida saludables y seguir los controles de salud recomendados. Saludable es como amable, personas y cosas que dan salud, que dan y reciben amor. Así nos “salud damos”.</p>
<p>Los controles de salud son visitas programadas al centro de salud que nos corresponda que tienen como objetivo prevenir la aparición de enfermedades. Por eso nos detendremos en estos controles, en hábitos saludables de vida y en la responsabilidad personal de vigilar la propia actitud.</p>
<p>Y en esto como en todo, pongamos el énfasis en la actitud ya que a veces fallamos en la conducta. Pero esto nunca nos podrá desanimar. Al contrario, el hecho de que nos demos cuenta, nos confirmará que estamos en el camino. Dice el maestro Chuang Tzú: “No olvides, cuando caigas, que el suelo te ayudará a levantarte”.</p>
<p>Aquí, entre nosotros, recuerda lo que se dice en la Eneida: “desconfía de los griegos, aunque vengan con regalos”. Desconfiemos de los que nunca caen, ni se equivocan, ni cometen errores.</p>
<p>De los que nunca lloran. Y se consideran mejores que los demás; esa es la antesala de la soberbia y de la desolación posterior. Nada de lo que pueda sucederle a los seres humanos nos puede ser extraño ni ajeno.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>J. C. Gª Fajardo<br />
</strong><a href="mailto:fajardoccs@solidarios.org.es">fajardoccs@solidarios.org.es</a></p>
<p><span style="color: #cc0066; font-family: 'Century Gothic'; font-size: small;"><strong><br />
</strong></span></p>
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		<title>Cuidar a los cuidadores</title>
		<link>http://ccs.org.es/2012/01/27/cuidar-a-los-cuidadores/</link>
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		<pubDate>Fri, 27 Jan 2012 14:33:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Mayores]]></category>

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		<description><![CDATA[No es lo mismo un cuidador de 40 años de edad que uno de 75. Ni es lo mismo cuidar a alguien con una esperanza de vida de tres meses que a una persona con demencia y varios años por delante. Por eso conviene responder a la pregunta de “¿Quién cuida al cuidador?”]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>“Dice un proverbio chino que quien ayuda a un hermano a cruzar al otro lado del río no tarda en hallarse en la orilla opuesta”, escribe Pedro Miguel Lamet sobre quienes cuidan a personas dependientes, y la necesidad de ocuparnos de ellas en unas sociedades en las que cada vez  son más numerosas las personas longevas.</p>
<p>Los cuidadores, en su mayoría mujeres y miembros de la familia, pero también  inmigrantes que ocupan ese puesto, viven en una tensión y entrega con frecuencia desconocida y minusvalorada, que merecen mayor atención por nuestra parte.</p>
<p>“Hacen falta políticas de apoyo al familiar cuidador porque, desde el punto de vista económico, sería imposible que todo ese cuidado lo asumiera la Administración”, dice Alfredo Bohórquez, secretario general de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología en una admirable entrevista de Gloria Díez. Subraya que, cada diez años, hay unos 100.000 cuidadores familiares menos por la incorporación de las mujeres a la actividad laboral. Por eso es tan importante que el entorno familiar apoye al cuidador principal para que tenga momentos de descarga y descanso.</p>
<p>Ante el hecho de que cada vez es mayor el número de mujeres que se integran en trabajos fuera de sus domicilios, tenemos que abordar este problema como un desafío en una sociedad bien estructurada.</p>
<p>El Dr. Bohórquez subraya que no hay que pensar en las residencias como el lugar por donde va a pasar todo el mundo, porque la mayoría de las personas mayores sigue viviendo en su hogar o con su familia; menos de un 5% de los mayores está en una residencia. En la sociedad tradicional, el cuidado de los enfermos y los ancianos estaba a cargo de las mujeres y sigue siendo así en muchos casos.  En el mundo urbano aparecen nuevas necesidades de cara al cuidado de las personas dependientes y también nuevas respuestas.</p>
<p>Entre las ventajas, está que cuentan con mejores servicios sociales. Pero en el mundo rural, el apoyo de la propia comunidad, de los vecinos, es mucho más activo. En el mundo urbano, algunos cuentan con recursos propios para contratar servicios profesionales o por su situación socioeconómica accede a los recursos públicos, como los centros de día, residencias, ayuda a domicilio, tele-asistencia… por lo que tampoco tendría ningún problema. La dificultad surge cuando no tienen capacidad económica para poder pagar los servicios de forma privada ni cumple los requisitos exigidos por los recursos públicos.</p>
<p>A la sociedad corresponde dar respuesta a esta pregunta: ¿Quién cuida al cuidador? Porque no es lo mismo un cuidador que tenga 40 o 50 años que otro que tenga 75.  Al formar parte de su “misión personal”, quiere estar con ese familiar, darle todo el cariño, todo el cuidado y todo el soporte. La familia debe apoyar al cuidador principal, ya que suele pasar que todas las personas tienen sus problemas, sus dificultades y el cuidador principal se queda muy solo.</p>
<p>Puede ser un esfuerzo tanto físico como mental. No es lo mismo que tengamos en el domicilio a una persona con una enfermedad oncológica con una esperanza de vida de tres o seis meses, a que tengamos a una persona con una demencia en fase leve, que tiene por delante una vida de quince o veinte años. En los cuidados familiares de enfermedades largas y complejas, el problema es la duración. Hay familiares que  cuidan a una persona de forma continuada. Hay que buscar elementos de apoyo para estos casos, tanto en los servicios públicos, como en la familia.</p>
<p>Tampoco es lo mismo que tu esposo tenga una demencia y tú con 50 ó 55 años, asumas su cuidado, a que sea tu padre o tu madre. Las personas sufren por sentir el sufrimiento de la persona que quieren, porque se están enfrentando a una situación que es nueva y también porque ellos mismos están cambiando su estilo de vida. Son tres procesos de adaptación en un solo bloque, lo cual requiere mucho esfuerzo por parte de los profesionales de servicios sociales, por parte de los médicos y por parte del entorno.</p>
<p>Una persona quiere estar cerca de las personas que quiere, quiere que le traten con cariño, con respeto y luego necesita que los cuidados sean los adecuados. Toda persona quiere seguir adelante en su camino, seguir viva de la forma más agradable posible. Y el entorno, sea profesional o sea familiar, tiene que velar por la dignidad de la persona.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>José Carlos García Fajardo</strong></p>
<p>Profesor Emérito de la Universidad Complutense de Madrid (UCM). Director del CCS<br />
<a title="mailto:fajardoccs@solidarios.org.es" href="mailto:fajardoccs@solidarios.org.es">fajardoccs@solidarios.org.es<br />
</a>Twitter: @CCS_Solidarios</p>
<p><strong>Nota:</strong> Asociación de Cuidadores Familiares (<a href="http://www.cuidadoresfamilies.org/" target="_blank">www.cuidadoresfamilies.org</a>) que cuenta con un “Centro de respiro”, un lugar donde poder descansar. O foros donde comparten sus experiencias (<a href="http://foros.infoelder.com/cuidador-familiar" target="_blank">http://foros.infoelder.com/cuidador-familiar</a>).</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Este día es único</title>
		<link>http://ccs.org.es/2012/01/27/este-dia-es-unico/</link>
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		<pubDate>Fri, 27 Jan 2012 13:49:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Mayores]]></category>

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		<description><![CDATA[En esto de envejecer no hay dos personas iguales. Los cambios que percibamos y sintamos pueden variar de una persona a otra. Y como no podemos dar marcha atrás ni “imaginar” que no podemos seguir mejorando nuestros estilos de vida vamos a ver las posibilidades de cambio en nuestra vida personal. Se trata de aprender [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En esto de envejecer no hay dos personas iguales. Los cambios que percibamos y sintamos pueden variar de una persona a otra. Y como no podemos dar marcha atrás ni “imaginar” que no podemos seguir mejorando nuestros estilos de vida vamos a ver las posibilidades de cambio en nuestra vida personal.</p>
<p>Se trata de aprender y aumentar nuestros conocimientos para disfrutar más de la vida y el cerebro nos lo agradecerán. Hay muchas cosas que antes no nos atrevimos a hacer por falta de tiempo o porque las relegamos para “más adelante”.</p>
<p>Hacer ejercicio físico bajo control médico, pero casi siempre es posible caminar, a diario, al ritmo de cada uno. Cualquier cosa menos quedarnos sentados o tumbados, arrinconados.</p>
<p>Participar en proyectos, hacer cosas nuevas, planificarlas no sólo “cuando me apetece”. Recuperar la sana costumbre de mantener un plan de vida adaptado a nuestra realidad presente. No levantarse preguntándose “¿que voy a hacer?” ¿Qué cosas? Las que te apetezcan más, pero con constancia, buen humor y libertad ya que a nadie tenemos que rendir cuentas. Ni a nosotros mismos, pues no pocas veces somos “nuestro enemigo más próximo”.</p>
<p>Dicen los médicos y los geriatras que hay que dejar de fumar, por supuesto, pero ya hablaremos porque, aquí, entre nosotros, yo sigo fumándome un cigarro puro después de cenar. La discusión entre familia y médicos la zanjó el cardiólogo: “Si tuviera 40 o 60 años, se lo prohibiría, pero a los setenta y tantos, no se va a morir de cáncer de pulmón pues nunca fue un fumador compulsivo de cigarrillos”.</p>
<p>Relacionarnos con otras personas, no aislarnos, nunca, sino es para disfrutar de la soledad buscada y del enriquecedor silencio.</p>
<p>Hay tantas cosa que podemos hacer entre las que nos gusten, pero recordar que la actividad es igual a salud.</p>
<p>También es saludable vigilar lo que comemos. No dejar de comer ni seguir dietas aburridas. Uno se puede alimentar con gusto, variedad y disfrutando.</p>
<p>Lo que tenemos que tener presente es que los cambios en los estilos de vida sólo se logran con esfuerzo, orden e implicación.</p>
<p>Podemos empezar ahora mismo.</p>
<p>Una confidencia: sobre el espejo del cuarto de baño tengo escrito lo primero que leo al levantarme: “Hoy es el día”. Nada de “vivir cada día como si fuera el último”. Pero sí vivir como si este día fuera único, porque lo es.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>J. C. Gª Fajardo<br />
</strong><a href="mailto:fajardoccs@solidarios.org.es">fajardoccs@solidarios.org.es</a></p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Valorar la soledad y el silencio</title>
		<link>http://ccs.org.es/2012/01/20/valorar-la-soledad-y-el-silencio/</link>
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		<pubDate>Fri, 20 Jan 2012 15:02:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Mayores]]></category>

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		<description><![CDATA[A veces se confunde aislamiento impuesto con una soledad consciente y deseada. En algunos momentos, esta soledad ayuda a asumir la vejez y a vivirla mejor.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p> </p>
<p>Uno pasa las hojas de la agenda y siente una especie de rumor en las arterias y en la epidermis que llega hasta la médula. Durante años, mi agenda venía marcada por horarios de clases, fechas de exámenes, conferencias, artículos, congresos, cursos, entrevistas,  comidas, tutorías y mi servicio de voluntariado en una ONG nacida en la universidad complutense.</p>
<p>Ahora hay fechas apuntadas para revisión con el cardiólogo, <em>holter</em>,  cardiogramas, analíticas, controles. Cita con oculista, dentista o con el de las alergias para uno o la revisión oncológica del otro.</p>
<p>Lo hablaba con mi mujer después de la cena, cuando solemos comentar lo que cada uno va a hacer al día siguiente o quiénes vendrán durante el fin de semana. Nos sorprendió que lo único seguro son las citas con los médicos, ahora que ya hemos superado papeleos de clases pasivas, carnets de la tercera edad, pases para museo o yo qué sé. Cuando te descuidas tratan de envolverte en algo para “pasar el tiempo”.</p>
<p>Sí que tengo quehaceres, menos compromisos, un taller de periodismo y el bendito Internet: Facebook, Blog, web y correspondencia viva. Siempre anduve  reservando libros, viajes y tareas para cuando dispusiese de ese “tiempo” que me faltaba. Ahora me pregunto: ¿era necesario tanto y tan de golpe?</p>
<p>Por muy pospuesta que tengas la jubilación… esta llega siempre de repente, y nunca estamos preparados. Por eso existen instituciones sociales  que se ocupan de la adaptación de las personas mayores a las nuevas realidades.  Salud, tiempo libre, ejercicio físico, cuidar la casa, aprender nuevas tecnologías y habilidades, alimentarse bien, mantener bien las relaciones familiares sin abusos ni dependencias; pero ante todo, no abandonar hábitos saludables ni, de la noche a la mañana, obligarse a un <em>batiburrillo </em>de actividades.</p>
<p>A veces, se insiste demasiado en que hay que salir, moverse, relacionarse, apuntarse a cursos partiendo de que la soledad no es buena al confundirla con el aislamiento. Algunos médicos advierten contra la soledad en la vejez, por sus presuntos malos efectos. A veces, produce beneficios.</p>
<p>Ahora vivimos más años por la mejor alimentación, los controles médicos, los fármacos y las mejores condiciones de vida en los llamados Estados de Bienestar.</p>
<p>Pero no hay que confundir actividad con atolondramiento, control médico regular con hipocondría, ni ignorar nuestros rasgos de la personalidad y del carácter que hemos ido conformando a partir del temperamento por medio de la educación y del acceso a fuentes de conocimiento gracias a la revolución de las comunicaciones.</p>
<p>No podemos dejar de ser quienes hemos durante sesenta o setenta años. Y si no le gustaban las manualidades, o ir en grupo a visitar museos, o <em>la nouvelle cuisine</em> o la jardinería, o ir a un gimnasio con un horrible y fosforescente chándal y unirse a un grupo de hombres y mujeres gordos, calvos, ruidoso o comatosos para ponerse a hacer aeróbic o meditación trascendental.</p>
<p>Uno de los factores más provechosos y positivos de la soledad es el impulso espontáneo hacia un territorio propio y nuevo donde establecerse y restablecerse con una salud y vigor desconocidos. La presión social de dar quehacer a las personas mayores no consigue, en muchos casos, sino atosigarlas.</p>
<p>Controlando lo fundamental en los mayores, cada persona debe ser fiel a sí misma y coherente con sus gustos y aficiones. Muchas veces, la soledad es un hontanar de vivencias y de satisfacciones. No podemos ignorar las tradiciones culturales, religiosas o sociales. Al contrario, sería mejor mantener un respetuoso silencio.</p>
<p>Había un cura que veía todas las tardes a un anciano que se sentaba en un banco y se dormía plácidamente. El cura le preguntó por qué venia a la iglesia a echarse la siesta y el anciano le respondió: “es que el perro viejo en ningún lugar duerme como a los pies de su amo”. El joven cura insistió y le preguntó cómo oraba. El anciano con una sonrisa de comprensión  musitó: “Yo lo miro y él me mira”.</p>
<p><strong>José Carlos García Fajardo<br />
</strong>Profesor Emérito de la Universidad Complutense de Madrid (UCM). Director del CCS<br />
<a title="mailto:fajardoccs@solidarios.org.es" href="mailto:fajardoccs@solidarios.org.es">fajardoccs@solidarios.org.es</a></p>
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		<title>La hoja de papel</title>
		<link>http://ccs.org.es/2012/01/20/la-hoja-de-papel/</link>
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		<pubDate>Fri, 20 Jan 2012 14:33:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Mayores]]></category>

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		<description><![CDATA[El paso del tiempo desgasta nuestro rostro y nuestro cuerpo, pero no nuestra alma. Dentro de cada persona mayor se esconde una historia, una ilusión, un niño.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p> </p>
<p>El vagón de Metro iba lleno y me puse en el centro agarrado a una barra. Entonces, una mujer de mediana edad se levantó y dijo: “Siéntese, por favor”. Me volví hacia los lados buscando a quién se dirigía, pero mirándome, insistió: “Sí, usted, siéntese aquí”. Le di las gracias mientras ella ocupaba mi lugar.</p>
<p>Era la primera vez que alguien me cedía su asiento en un transporte. Me alegraba de que hubiera personas que cedían el paso o el asiento, a una mujer embarazada, a un discapacitado o a una persona mayor. Era algo que antes era tan normal que no llamaba la atención.</p>
<p>Lo que me maravillaba era que fuera a mí. A la persona que se ve cada mañana en el espejo y que reconoce el paso del tiempo. Durante bastantes años, esa impresión duraba el tiempo de afeitarme.</p>
<p>Recordé que el año pasado caminaba por la orilla de la playa con dos de mis nietas, de cinco y seis años. Otros niños jugaban y nos dieron un balonazo. Les dije que debían tener cuidado pues había marea alta: “Pues no andes por aquí, viejo”. Viejo, viejo, viejo. Mis nietas me miraban y me acerqué a ellos, “Seguro que tenéis abuelos que ya son mayores, ¿qué os parecería si alguien les llamase viejo como si fuera un insulto? O a vuestra madre y a vuestro padre dentro de unos años. Nunca se es viejo aunque se pueda estar viejo, pero eso no es malo”. No dijeron nada, pero algunos se sentían incómodos, y cuando seguimos caminando oímos que lo abroncaban.</p>
<p>Lo que sí hizo sonar las alarmas fue cuando, en mi despacho, se me cayó una hoja de papel y silbé para que volviera a la mesa. Claro, me tuve que levantar y recogerla. Pero se me hizo una luz, nunca antes hubiera hecho semejante tontería.</p>
<p>Lo cierto es que, junto a la satisfacción por la amabilidad de la mujer en el Metro, recordaba que, la noche de la playa, sentía mis ojos brillantes y húmedos, mientras me lavaba los dientes ante el espejo.</p>
<p>Ahora evoco a Serrat “… quizás llegar a viejo sería todo un progreso, un remate, un final con beso”. En lugar de arrinconarlos en la historia, convertidos en fantasmas con memoria. Si no estuviese tan oscuro a la vuelta de la esquina. O simplemente si todos entendiésemos que todos los viejos llevamos dentro al niño que pudimos haber sido.</p>
<p><strong>J. C. Gª Fajardo<br />
</strong><a title="mailto:fajardoccs@solidarios.org.es" href="mailto:fajardoccs@solidarios.org.es">fajardoccs@solidarios.org.es</a></p>
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		<title>Aprender a atrevernos</title>
		<link>http://ccs.org.es/2012/01/13/aprender-a-atrevernos/</link>
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		<pubDate>Fri, 13 Jan 2012 11:59:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Mayores]]></category>

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		<description><![CDATA[Para las personas mayores, es preciso aprender a dominar las nuevas tecnologías en la revolución de las comunicaciones. Nuestros hijos y nietos ya no comprenden a voceros y a plumíferos que hablan con engolamiento y escriben con tinta china y pluma de manguillero.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p> </p>
<p>Afirmaba Jacques Delors, en 1991, que los grandes ejes de la educación para el siglo XXI eran “aprender a conocer, a ser y a vivir y, al mismo tiempo, aprender a atrevernos”. Porque si sabemos y no nos atrevemos a emprender, seremos como un sombrero lleno de lluvia, o como agua en un cesto.</p>
<p>Nos tienen de espectadores más que como ciudadanos que participan y se atreven a pensar, a dudar, a disentir y a emprender comprometiéndose. Pero a las personas mayores, si no nos espabilamos, ni contarán con nosotros. De ahí la urgencia de repensarnos para atrevernos a ser nosotros mismos y llenar de sentido este tramo de nuestra personal existencia.</p>
<p>No podemos resolver los problemas de hoy con los medios del pasado. Ya escribió McLuhan, “conducimos con el pie en el acelerador pero con la vista fija en el retrovisor”. Es preciso aprovechar las nuevas tecnologías en la revolución de las comunicaciones. Nuestros hijos y nietos las dominan y ya no comprenden a voceros y a plumíferos que hablan con engolamiento y escriben con tinta china y pluma de manguillero.</p>
<p>No es posible afirmar los principios democráticos de justicia, solidaridad y libertad sin arrimar el hombro y compartir: partir con los demás en sinergia viva y eficaz. No había dinero en el 2000 para conseguir los Objetivos del Milenio, “reducir a la mitad las personas pobres y hambrientas”, pero todo lo que se necesita al año para el Fondo Mundial para la Alimentación se gasta en 15 días en gastos militares.</p>
<p>En ese año se empleaban, cada día, 3.000 millones de dólares en gastos militares y la cifra no ha hecho más que crecer. No había 40.000 millones de dólares para remediar el hambre pero, después del 11 de septiembre, se despilfarraron miles de millones para invadir, destrozar y explotar Irak y Afganistán.</p>
<p>Ya sabemos que no son los dirigentes políticos quienes gobiernan los estados sino los poderes financieros quienes se sirven de ellos como de administradores para imponer &#8216;el destino&#8217; a los pueblos.</p>
<p>Si la educación consiste en poder dirigir la propia vida para ser capaces de afrontar las situaciones que plantea la vida, antes es preciso conocer esta realidad en profundidad y no en las versiones distorsionadas con la que nos golpean los medios, la publicidad y la rutina de las cosas repetidas.<br />
Lo que tenemos que hacer es inventar el porvenir. Como recordaba Mayor Zaragoza, con palabras de Obama en El Cairo: “para una mejor distribución de la riqueza, en lugar de una época de cambios, queremos un cambio de época”.</p>
<p><strong>J. C. Gª Fajardo<br />
</strong><a title="mailto:fajardoccs@solidarios.org.es" href="mailto:fajardoccs@solidarios.org.es">fajardoccs@solidarios.org.es</a></p>
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		<title>Héroes de puertas adentro</title>
		<link>http://ccs.org.es/2011/12/29/heroes-de-puertas-adentro/</link>
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		<pubDate>Thu, 29 Dec 2011 12:08:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Educación y salud]]></category>
		<category><![CDATA[Mayores]]></category>

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		<description><![CDATA[¿Quién cuida del cuidador? ¿Quién ayuda a esos héroes ocultos que gastan sus vidas al pie de la cama, de la silla de ruedas, de la soledad y el dolor de las personas impedidas, por lo general ocultos en un hogar en penumbra?]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p>En este mundo de <em>flashes</em> y apariencia nunca aparecen. Viven entre las sombras del hogar, subiendo y bajando persianas, levantando cuerpos casi inmóviles, pendientes de la hora de la medicina, limpiando inmundicias y agarrando manos inertes y solitarias. Son los héroes anónimos de esta sociedad que hemos llamado del bienestar y que también podríamos denominar del goce inmediato y el egoísmo consumista.</p>
<p>Los cuidadores, en su mayoría mujeres y miembros de la familia, pero también con frecuencia inmigrantes que ocupan ese puesto admirable en nuestro mundo, viven en una tensión y entrega con frecuencia desconocida y minusvalorada, que merecerían mayor atención por nuestra parte. Su duro trabajo sin horario puede socavar su salud, sobre todo psíquica, dado el carácter claustrofóbico de su vida y las exigencias de los enfermos, por lo general, graves, ancianos o terminales.</p>
<p>La ley de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las personas en situación de dependencia del 14 de diciembre de 2006 es uno de los logros más importantes del anterior Gobierno de nuestro país, ya que reconoce oficialmente la existencia de esta realidad creciente por la prolongación de la vida y la mejora sanitaria. Pero, por desgracia, su aplicación ha contado con enormes dificultades, sobre todo últimamente, debido a la crisis económica. Miles de solicitudes se han quedado en los embudos burocráticos de muchas comunidades autónomas.</p>
<p>Pero esta es solo una parte de este problema. Aquí nos interesamos por el otro lado de esa cara oculta del planeta de la dependencia. La de sus protagonistas más olvidados: los cuidadores. Queremos responder a una pregunta sin respuesta: ¿quién cuida del cuidador? ¿Quién ayuda a esos héroes ocultos que gastan sus vidas al pie de la cama, de la silla de ruedas, de la soledad y el dolor de las personas impedidas, por lo general ocultos en un hogar en penumbra?</p>
<p>Estos nuevos ángeles custodios carecen con frecuencia de alas para liberarse del contagio psíquico y el peso de un trabajo ingente sin ventanas, compensaciones y, sobre todo, liberación para recuperarse y respirar un necesario aire libre que les recobre las fuerzas y el tiempo dedicado a las personas que deben o quieren ayudar.</p>
<p>No se trata solo de una necesidad de recursos económicos para adquirir medicamentos, pañales, profilácticos y las máquinas imprescindibles para su labor. Les falta lo más importante: reconocimiento, apoyo y terapias para poder realizar su misión sin ‘perderse’ ellos mismos como personas en el intento.</p>
<p>Dice un proverbio chino que quien ayuda a un hermano a cruzar el río no tarda en hallarse en la orilla opuesta. Por tanto, a la larga, el cuidador recibe el mayor cuidado, que es realizarse como persona, pues nada nos conduce a tanta plenitud como echar una mano al prójimo, ya que el amor gratuito coincide con el sentido más pleno de la vida humana.</p>
<p>Pero tanto el cuerpo como la mente humana tienen limitaciones. El nadador no puede agotarse mientras salva al náufrago, porque entonces no es uno, sino dos los que acaban ahogándose.</p>
<p>Por ejemplo, existe una <a title="http://www.cuidadoresfamiliares.org/" href="http://www.cuidadoresfamiliares.org/">Asociación de Cuidadores Familiares</a> que cuenta con un “Centro de respiro”, un lugar donde poder descansar. O foros donde comparten sus experiencias. O artículos serios sobre su problema.</p>
<p>Aunque por lo general en este caso, como en tantos otros, las mejores técnicas brotan del corazón. Pues de los cuidadores se puede decir lo mismo que de los relojes: “los más sencillos se descomponen menos”.<strong></p>
<p>Pedro Miguel Lamet</strong><br />
Periodista y escritor<a title="http://www.telefonodelaesperanza.org/" href="http://www.telefonodelaesperanza.org/"><br />
www.telefonodelaesperanza.org</a></p>
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		<title>Qué temprano se nos hizo tarde</title>
		<link>http://ccs.org.es/2011/12/16/que-temprano-se-nos-hizo-tarde/</link>
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		<pubDate>Fri, 16 Dec 2011 11:48:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Mayores]]></category>

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		<description><![CDATA[2012, Año Europeo del Envejecimiento Activo y de la Solidaridad Intergeneracional, presenta una ocasión para reflexionar sobre el hecho de las personas de muchos lugares del mundo viven más años y con mejor salud. Y de asumir las oportunidades que eso representa.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p> </p>
<p>Qué temprano se nos hizo tarde. Es la sensación que nos invade ante las mutaciones de la vejez. De la actitud que adoptemos depende seguir siendo nosotros mismos hasta la culminación de la vida. Ser felices sabiéndonos adaptar como agua al terreno sin dejar de ser agua. ¿Le preocupa envejecer? ¿O su papel en la sociedad cuando tenga 60, 70 u 80 años?</p>
<p>Muchas personas se preocupan por si hay vida después de la muerte. Lo que es evidente es que hay vida antes de la muerte. Y es necesario vivirla con dignidad, con la mayor autonomía posible, con salud y en buena forma física, relacionándose con los demás, participando en actividades apropiadas a la riqueza del tiempo con el que ahora vivimos.</p>
<p>Hay mucha vida después de los 60, y la sociedad aprecia cada vez más la contribución de las personas mayores.  Aprovechar más de la vida, no menos, cuando se envejece, tanto en el trabajo como en casa o en la comunidad.</p>
<p>Con un control médico regular y programado, con un plan de vida al igual que hacíamos en nuestros años de formación, con alimentación adecuada a nuestras necesidades, con ejercicio físico diario, consultado por su médico, y en casi todas las situaciones, con una caminata diaria al aire libre. Poniendo en activo y ejercitando las capacidades para hacer cosas que no hemos podido durante lo años en los que teníamos otras responsabilidades: cuidar plantas, juegos, lecturas, paseos, viajar, escribir, asistir a conferencias, museos, hobbies, y a disfrutar lo más posible de las facilidades que nos permiten los nuevos medios de comunicación social. En Internet, Facebook, Twitter, blogs, chats, Skype, etc.</p>
<p>Con demasiada frecuencia, tanto las personas como las sociedades creen que hacerse mayor es un engorro y no un triunfo. Un desafío lleno de oportunidades adecuadas a nuestra edad y capacitaciones. Nuestra experiencia personal, familiar, académica, profesional, laboral y de toda índole puede ayudar a muchas personas de todas las edades. A los mayores, para hacerles comprender que son necesarios y que es preciso que se mantengan activos, que pueden y deben participar en actividades sociales.</p>
<p>A las personas de edad media, porque aliviaremos sus preocupaciones de envejecimiento y porque podremos mostrarles cómo es posible mantenerse con autonomía con una vida llena de posibilidades. Con humor y con libertad, con alegría y con disponibilidad, responsables de nosotros mismos y de nuestro entorno, cooperando con organizaciones de la sociedad civil y siéndonos útiles y necesarios para otras personas, ambientes y comunidades. A los jóvenes, porque comprenderán que los mayores llevamos dentro al niño que fuimos o al joven que pudimos haber sido.</p>
<p>No se trata de añadir años a la vida sino de vivir el tiempo que tenemos ante nosotros con plenitud y satisfacción. Claro que no podemos tirar de un carro, cambiar las ruedas al coche, o hacer esfuerzos propios de otras edades. Pero sí podremos mantenernos activos, despiertos y capaces de compartir conocimientos y habilidades.</p>
<p>Pero, sobre todo, prevenir situaciones de dependencia, que llegarán o no, pero que nos encontrarán más capacitados y mejor dispuestos.</p>
<p>Esto es posible y somos muchos los que nos hemos puesto en camino. Porque, en nuestras sociedades, cada vez somos más los mayores de 65 años que los menores de 25, y no queremos ser una carga para nadie sino disfrutar de ese capital vital y existencial que hemos ido acumulando durante toda una vida.</p>
<p>Aquí entra la imperiosa necesidad de la Solidaridad intergeneracional. No son pocas las personas mayores que viven solas ni menos los jóvenes que no han podido desarrollar esa riqueza de una vida familiar plena. Matrimonios separados, familias desestructuradas, hijos con vida independizada, migraciones, separaciones físicas que hoy pueden ser superadas con esta maravilla de los nuevos medios de comunicación que nos permiten en tiempo real establecer contacto con nuestros seres queridos, amigos y nuevos conocidos. La soledad querida, vivida, enriquecida es algo muy distinto al aislamiento impuesto o soportado. Tenemos una tarea, nosotros, los viejos, que no se puede improvisar y que podemos compartir.</p>
<p>El aumento del número de personas mayores se percibe como una carga para las más jóvenes en activo. Sin embargo, hoy  vamos cumpliendo años con mejor salud que las generaciones anteriores. Y los mayores tienen unos conocimientos y unas experiencias válidos que los más jóvenes pueden aprovechar. A mis 75 años me siento dichoso y activo relacionándome a diario con miles de personas con las que compartir experiencias, lecturas, viajes, conocimientos, sabiduría gracias a Internet.</p>
<p>El Año Europeo quiere concienciar sobre los distintos problemas y las mejores maneras de abordarlos. Pero más que nada, quiere animar a los responsables a establecer objetivos por sí mismos y actuar para alcanzarlos.</p>
<p><strong>José Carlos García Fajardo<br />
</strong>Profesor Emérito de la UCM, director del CCS<br />
<a title="mailto:fajardoccs@solidarios.org.es blocked::mailto:fajardoccs@solidarios.org.es mailto:fajardoccs@solidarios.org.es" href="mailto:fajardoccs@solidarios.org.es">fajardoccs@solidarios.org.es</a></p>
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		<title>De abuelos marginados a canguros necesitados</title>
		<link>http://ccs.org.es/2011/11/25/de-abuelos-marginados-a-canguros-necesitados/</link>
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		<pubDate>Fri, 25 Nov 2011 15:11:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Mayores]]></category>

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		<description><![CDATA[El cuidado de los niños debe delegarse en los abuelos sólo cuando sea necesario para no convertirlos en esclavos de las responsabilidades paternas.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p> </p>
<p>Pasar tiempo con los nietos es algo que reivindican muchos de los mayores de la familia. Pero cuando el placer se torna en obligación, se puede convertir en una carga que conlleva demasiada responsabilidad. Más de un 50% de abuelos y abuelas cuidan a su nieto casi  todos los días, según un estudio de FAD y Obra Social Caja Madrid, denominado ‘Abuelos y abuelas para todo. Percepciones en torno a la educación y cuidado de los nietos’.</p>
<p>Hay muchos abuelos que han pasado de ser personas que estaban casi olvidadas en el seno familiar, a convertirse en canguros forzosos. Una <em>nani</em> casi perfecta para aquellas familias que no tienen los suficientes ingresos para permitirse un profesional.</p>
<p>Ha sido muy habitual que los abuelos criasen a los nietos mientras sus padres estaban en el trabajo, pero a pesar de que desde hace varias décadas las guarderías y los sistemas educativos han escolarizado a los niños a una edad cada vez más temprana, los gobiernos aún no han sido capaces de solucionar este problema que se acentúa con la crisis y afecta a  más familias cada día.</p>
<p>Todavía hay lugares donde la familia proporciona esos cuidados y educación a los más pequeños de la casa. Sustituyen la función de guarderías, sobre todo en las familias de clase media/baja con pocos recursos, como indica el informe de la FAD.</p>
<p>Es muy común que los padres emitan unos mensajes, que más tarde contradigan los abuelos. Los niños requieren una atención y una educación acorde con el entorno social  que les rodea. Los niños malcriados, esos a los que no se les puede contrariar o que no aceptan un no por respuesta, necesitan un seguimiento y un control. Aunque  a veces estos abuelos bien intencionados, pero convertidos en canguros de urgencia, no pueden o no tienen ni el criterio ni las capacidades necesarias para realizarlo. Según el estudio de la FAD, la circunstancia más extrema se da en las familias que tienen que volver a casa de sus padres con los hijos, debido a situaciones de desempleo o por separaciones de la pareja.</p>
<p>Pero estos casos en los que los abuelos hacen de segundos padres por las circunstancias económicas, o en el caso de que haya una ruptura de la pareja,  no deja de ser comprensible y necesario. Cada uno de ellos suele hacerlo con  amor y con gusto en la medida de sus posibilidades. Pero hay veces, según destaca el informe de la FAD, que los hijos, por el hecho de disfrutar del tiempo libre, cargan de responsabilidades a los abuelos de manera abusiva, ya sea los fines de semana o algún día festivo. Es ahí donde los abuelos exigen “la necesidad de imponer límites que racionalicen la obligación de manera clara”. </p>
<p>Debido a esto, ellos argumentan que “están dispuestos a aceptar su participación como cuidadores de los nietos sólo en las situaciones en que sea necesario, cuando el padre y la madre tiene auténticas responsabilidades, no para que éstos disfruten de su tiempo libre a costa del de los abuelos”.</p>
<p>Tanto unos como otros tienen el mismo derecho y necesidad de disfrutar del tiempo libre del que disponen. Pero también es cierto que en muchas ocasiones los hijos saben como conseguir lo que quieren de sus padres. Por eso ellos, los abuelos, también tienen que saber decir no. Y ese es un proceso que se consigue a lo largo de los años, con  la educación y la transmisión de valores como la empatía, la responsabilidad, el esfuerzo.</p>
<p>Es curioso como el informe destaca que mientras que en las familias con más recursos los abuelos se quejan de que no ven tanto a sus nietos como ellos quisieran, en las familias con problemas de carácter económico, estos canguros de urgencia, se sienten “agobiados” y “esclavos de sus responsabilidades”.</p>
<p>La paternidad responsable es  hacerse cargo de los hijos, dar una educación y formar en valores, pero también es  no delegar en los abuelos como si estos fueran los padres de sus nietos, porque ellos ya tuvieron sus hijos y ahora les toca poder elegir y disfrutar, y no que les impongan esa responsabilidad de los padres.</p>
<p><strong>David García Martín<br />
</strong>Periodista<br />
<a title="mailto:ccs@solidarios.org.es" href="mailto:ccs@solidarios.org.es">ccs@solidarios.org.es</a></p>
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		<title>Ponerse en camino</title>
		<link>http://ccs.org.es/2011/07/22/ponerse-en-camino/</link>
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		<pubDate>Fri, 22 Jul 2011 13:22:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Mayores]]></category>

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		<description><![CDATA[Casi todos los viajeros nos hemos puesto en camino para reencontrarnos bajo el pretexto de un trabajo, un libro o un reportaje periodístico. Pero todos reconocemos que, en muchas de esas huidas, la cosa fue primero, su para qué, después.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p> </p>
<p>No sé qué es ni si tiene nombre la extraña sensación que, en algunas ocasiones, me embarga. La llamada de la ausencia, no de una ausencia ni nostalgia de alguien o de algo, de un lugar o de alguna emoción vivida con la plenitud de un <em>así es, pues que así sea</em>.</p>
<p>Intenté acercarme al tema en <em>Marrakech, una huida</em>, <em>Jhany, una búsqueda</em> y <em>Tu nombre para mí</em>, que originariamente se titulaba <em>Bataflou, un encuentro</em>. Y ese es el tema capital del libro. No se trataba de el, la, lo sino de un, una, uno.</p>
<p>En días pasados padecí un aviso coronario, remediado con un marcapasos. Me encuentro bien, pero ha vuelto a manifestarse esa llamada. Como sucedía al capitán Acab. Llegaba un tiempo en que algo le advertía para hacerse a la mar. En busca de Moby Dick, su secreto anhelo.</p>
<p>Casi todos los viajeros nos hemos puesto en camino para reencontrarnos bajo el pretexto de un trabajo, un libro o un reportaje periodístico. Pero todos reconocemos que, en muchas de esas huidas, la cosa fue primero, su <em>para qué</em>, después.</p>
<p>Cuánto cuesta conseguir que el destino coincida con nuestros anhelos.</p>
<p>Así sucedió con la gestación del año sabático en la universidad. En ellos alcanzaría los 60 y todo parecía confabularse para viajar al corazón de los pueblos del África subsahariana. El loable pretexto apareció sin dudarlo y bien apuntalado por colaboradores e implicados: alumbrar centros de medicina preventiva en veinte universidades de esos países africanos. Aparecieron los medios, los contactos, los ánimos y la organización de la retaguardia.</p>
<p>¿Que en vez de esos países podrían haber sido otros distintos? Que se lo pregunten al director de una compañía de aviación que coordinó los vuelos, estancias, reservas y conexiones que, en África, suelen ser <em>Air peut-être </em>o <em>Air maybe</em>. Había que atravesar el continente de arriba abajo y de este a oeste con repetidas escalas en los mismos aeropuertos. Todo se solucionó, hasta las imaginables presiones familiares, porque así parecía haberlo proyectado la llamada de ese tú mismo.</p>
<p>Puedo comprender a quienes afirman que, al componer, esculpir, pintar o escribir algo sienten que lo llevan dentro, que les llama, que pugna por existir y uno casi se limita a abrirle caminos, a liberarla del embalaje, a darle la forma que le pertenece desde largo tiempo.</p>
<p>Con la vicisitudes que se narran en <em>Encenderé un fuego para ti. Viaje al corazón de los pueblos de África</em>, me puse en marcha habiendo preparado todo lo posible para que lo imposible sucediese. Un amanecer, en una playa de la isla de la Inhaca, en Mozambique, un hombre mayor y enfermo me ayudó y sus palabras fueron “Lo imposible acontece”, <em>e mais nada</em>.</p>
<p>Se dieron múltiples ocasiones en que alguien me esperaba como si lo reencontrase, con palabras del Jeque Tuareg de los Imaná, en Mali. Nos buscábamos sin saberlo y esto sucede aunque, a veces, una persona encuentre su destino en el camino que eligió para evitarlo. Se lo recordaba a un amigo, con palabras de Coelho: siempre existe en el mundo una persona que espera a otra ya sea en medio del desierto o en medio de una ciudad. Y cuando estas personas se cruzan y sus ojos se encuentran, el pasado y el futuro pierden su importancia, y sólo existe aquel momento y aquella certeza increíble de que todas las cosas fueron escritas por la misma mano. La mano que despierta el amor y que hizo un alma gemela para cada persona que trabaja, descansa y  busca tesoros bajo el sol. Porque sin esto no habría ningún sentido para los sueños de la raza humana.</p>
<p>No sé si se trata de mano alguna, bastante hemos pasado con la “invisible” de Adam Smith, en su desarrollo hasta estos tiempos de corrupción y desconcierto, de tan profunda injusticia social y de tanta ceguera suicida. En vano gritamos: ¡Sísifo no existe! Ni destinos ni fata ni ananké, ni pretendidos dioses que habitan las lagunas de nuestra ignorancia.</p>
<p>Quizás, al cumplirse 50 Años de la muerte de Jung, tenga que volver a esa intuición cosmoteándrica de Raimon Paniker y que Jung  abordó al estudiar el arquetipo del sí-mismo, que estuvo representado en el culto a Mitra por Aion: la unión de opuestos, de la luz y la oscuridad, de lo masculino y lo femenino, de la creación y la destrucción. Como él apunta en La vida simbólica y bien comprendieron Nicolás de Cusa y sus amigos con la coincidencia de opuestos.</p>
<p>Sea de ello lo que fuere, creo que ha llegado el tiempo kairológico de ponerme en camino, si no para descubrir qué es eso que me tira desde dentro, al menos para darme una vuelta por el interior de mi celda, con palabras de Yourcenar. Nos pondremos en camino al amanecer.</p>
<p><strong>José Carlos García Fajardo</strong><br />
Profesor Emérito de la Universidad Complutense de Madrid (UCM). Director del CCS<br />
<a href="mailto:fajardoccs@solidarios.org.es">fajardoccs@solidarios.org.es</a></p>
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