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	<title>CCS &#187; Sabiduría Universal</title>
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	<description>Centro de Colaboraciones Solidarias</description>
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		<title>Desapego</title>
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		<pubDate>Fri, 18 May 2012 12:37:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sabiduría Universal]]></category>

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		<description><![CDATA[Permanecieron durante unos días en aquel monasterio tan bien asentado en la ladera de la montaña. Ricas aguas, buenos vientos y la orientación correcta que permitía protegerse de las inclemencias del invierno y aprovechar el sol en primavera y en otoño. Más de un centenar de monjes trabajaban las tierras y desarrollaban una vida de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Permanecieron durante unos días en aquel monasterio tan bien asentado en la ladera de la montaña. Ricas aguas, buenos vientos y la orientación correcta que permitía protegerse de las inclemencias del invierno y aprovechar el sol en primavera y en otoño.</p>
<p>Más de un centenar de monjes trabajaban las tierras y desarrollaban una vida de comunidad que les hacía autosuficientes. Tejían, hilaban, curtían y encuadernaban, al tiempo que preparaban fórmulas tradicionales con las hierbas de los alrededores. Sus medicamentos eran muy apreciados en la Corte de Pekín.</p>
<p>El Abad pidió al Maestro que se detuviese unos días para comentarles las paramitas, o camino de perfección: dar, disciplina, paciencia, energía, meditación y percepción interna.</p>
<p>El Maestro se ocupó en comentarles las tres clases de dar, según el budismo tradicional: dar ayuda material, dar seguridad y dar educación. Pero, en la noche, antes del gran silencio, se explayaba en la suprema forma de dar, en el no-apego.</p>
<p>- Maestro, &#8211; le dijo un día Ting Chang, que disfrutaba con ese improvisado retiro -, me da una gran paz que no insistas tanto en la muerte de los deseos como en el no apego a los mismos.</p>
<p>- Es que sin deseos no puede haber vida, &#8211; respondió el Maestro -. Una vez más, se ha desorbitado el pensamiento del Buda por seguidores incapaces de asumir la contradicción que nos sostiene vivos.</p>
<p>- El no-apego supone aceptar nuestra realidad sin asombrarnos por nuestros fallos.</p>
<p>- ¿Qué fallos, Ting Chang, amigo? Así denominan a lo que no concuerda con las normas establecidas para mantener estructuras de poder que les protegen del miedo a dejar de ser, del miedo a la muerte. Pero también debemos cuidarnos de no apegarnos ni al desapego. Recordadme que os cuente un día la historia de Suiwo, un Buda borracho.</p>
<p>- Entonces, &#8211; intervino Sergei -, ¿por qué me siento culpable cuando me escapo para visitar a la viuda de Nanking y a beberme su rotundo vino?</p>
<p>- Por eso, Sergei, porque te escapas.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>J. C. Gª Fajardo<br />
</strong><a href="mailto:fajardoccs@solidarios.org.es">fajardoccs@solidarios.org.es</a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Vino caliente y especiado</title>
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		<pubDate>Fri, 11 May 2012 17:28:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sabiduría Universal]]></category>

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		<description><![CDATA[Cuando llegaron al monasterio, ya bien entrada la noche, un monje salió a su encuentro y, después de saludarlos y de ayudarles a bajar sus alforjas, los condujo al interior para que se refrescaran y pudieran tomar tranquilos la cena que les había preparado. A continuación, condujo las caballerías a las cuadras y les echó [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Cuando llegaron al monasterio, ya bien entrada la noche, un monje salió a su encuentro y, después de saludarlos y de ayudarles a bajar sus alforjas, los condujo al interior para que se refrescaran y pudieran tomar tranquilos la cena que les había preparado.</p>
<p>A continuación, condujo las caballerías a las cuadras y les echó abundante pienso, después de haberlas llevado al abrevadero para que se regodeasen lamiendo una gran piedra de sal.</p>
<p>Cuando hubo terminado con las mulas, se cambió de túnica y acompañó a los huéspedes a sus aposentos, llevándoles unas jarritas de vino caliente especiado con canela.</p>
<p>Sergei estaba maravillado del silencio que reinaba, pero también se preguntaba cómo no habría salido el abad a recibir al Maestro, sabiendo que llegaría esa noche.</p>
<p>El Maestro que permanecía en silencio mientras saboreaba el rico vino le dijo a Sergei:</p>
<p>- ¿Por qué no disfrutas sin más de los bienes que nos han preparado los monjes?</p>
<p>- Bueno, Apacible señor, es que no siempre llega un Maestro a un monasterio.</p>
<p>- Escucha, Sergei. El venerable místico sufí, Jalal Ud Din Rumí, escribió en sus Rubayats, en los que ensalza la sabiduría, el amor y el buen vino “Una mano que está siempre abierta o siempre cerrada es una mano paralizada. Un pájaro que no puede abrir y cerrar sus alas, no podrá volar”.</p>
<p>- Maestro, no te comprendo.</p>
<p>- Vamos a descansar, liebre de las estepas.</p>
<p>A la mañana siguiente, cuando Ting Chang y Sergei se despertaron, se dirigieron a la sala de meditación en donde el Maestro estaba sentado en medio de un centenar de monjes. Al dirigirse ante el altar en dónde ardían las candelas y se quemaba el incienso, se inclinaron, ante la imagen de Buda y después ante la comunidad para hacerlo finalmente ante el Abad que les presidía revestido de sus ornamentos litúrgicos. Ting Chang casi no puedo reprimir una sonrisa mientras se postraba ante el humilde monje que les había recibido en la noche y que se había hecho cargo de las mulas.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>J. C. Gª Fajardo<br />
</strong><a href="mailto:fajardoccs@solidarios.org.es">fajardoccs@solidarios.org.es</a></p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Emborracharse leyendo</title>
		<link>http://ccs.org.es/2012/05/04/emborracharse-leyendo/</link>
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		<pubDate>Fri, 04 May 2012 11:02:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sabiduría Universal]]></category>

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		<description><![CDATA[&#160; Regresaban de la montaña después de haber incinerado al anciano maestro y aventado sus cenizas a los cuatro puntos cardinales, y estaban sentados junto a bajo un espléndido castaño saboreando unas manzanas que les había regalado un niño, cuando Sergei se dirigió al Maestro: - Venerable señor, ¿cómo puedes ir tan tranquilo después de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p>Regresaban de la montaña después de haber incinerado al anciano maestro y aventado sus cenizas a los cuatro puntos cardinales, y estaban sentados junto a bajo un espléndido castaño saboreando unas manzanas que les había regalado un niño, cuando Sergei se dirigió al Maestro:</p>
<p>- Venerable señor, ¿cómo puedes ir tan tranquilo después de lo que ha sucedido?</p>
<p>- ¿Y qué ha sucedido, Sergei, como para que pueda sentirme intranquilo? Un día, le preguntaron al maestro sufí Uwais, “¿De dónde sacas la energía que te anima?” “Quizás de que, cuando me despierto por las mañanas, no me siento seguro de vivir hasta la noche”. “Pero, Maestro, ¿acaso eso no lo saben todos los hombres?” “Por supuesto que lo saben, pero no todos lo viven.”</p>
<p>- Maestro, siempre me respondes con historias pero no me explicas su significado.</p>
<p>- Pásame esa manzana, Sergei.</p>
<p>- ¿Esta, Maestro? Pero si la iba a comer y tú tienes un cesto delante de ti.</p>
<p>- Es para masticarla un poco y después dártela para que te la comas.</p>
<p>- No entiendo.</p>
<p>- Ay, Sergei, ¿has visto a alguien que se emborrachara comprendiendo el significado de la palabra vino?</p>
<p><strong>J. C. Gª Fajardo</strong><br />
<a href="mailto:fajardoccs@solidarios.org.es">fajardoccs@solidarios.org.es</a></p>
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		<title>Invitación consecuente</title>
		<link>http://ccs.org.es/2012/04/27/invitacion-consecuente/</link>
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		<pubDate>Fri, 27 Apr 2012 15:08:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sabiduría Universal]]></category>

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		<description><![CDATA[Hacía unos días que estaban acampados en las cabañas cercanas a la ermita del anciano sabio. Durante años, habían subido algunos monjes de diferentas monasterios para hacer retiros de gran silencio en compañía del venerable ermitaño. Pero, poco a poco, se fueron marchando. Al extenderse la noticia de que el Iluminado estaba llegando al final [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hacía unos días que estaban acampados en las cabañas cercanas a la ermita del anciano sabio. Durante años, habían subido algunos monjes de diferentas monasterios para hacer retiros de gran silencio en compañía del venerable ermitaño. Pero, poco a poco, se fueron marchando. Al extenderse la noticia de que el Iluminado estaba llegando al final de su camino, volvieron a acompañarlo discípulos de los más diversos lugares. El anciano ya casi no hablaba pero a todos impresionaba la serenidad de su semblante. Nuestro Maestro lo acompañaba en silencio y entre ambos se había establecido una comunicación que no precisaba de palabras.</p>
<p>Ting Chang, con gran delicadeza lo había reconocido para confirmar que aquella luz se acercaba a su fin. El ermitaño sonrió en cuanto lo vio y dirigió una mirada de complicidad al Maestro, dejándose hacer. Éste acomodó su vida a la del anciano transformando su estancia en un periodo de descanso que Sergei trataba de mantener evitando las molestias de los monjes que acudían.</p>
<p>En torno a la humilde cabaña del anciano se estableció una vida natural de meditación y de tranquilos quehaceres y que no fue difícil porque todos estaban habituados a una vida semejante. Al caer de la tarde, se sentaban en círculo a la puerta de la ermita donde reposaba el hombre santo. Una tarde, salió el Maestro y les anunció que iban a trasladar al anciano al porche ya que quería despedirse de ellos.</p>
<p>Ting Chang transportó en sus poderosos brazos la yacija donde reposaba el Venerable que abrió los ojos y les sonrió llenando el ambiente de una paz inmensa. Todos se postraron</p>
<p>al unísono y algunos lloraban.</p>
<p>Ante esto, el santo les dijo:</p>
<p>- Agradezco vuestra compañía y sé que estáis tristes por la necesaria separación. Pero deberíais alegraros pues sólo abandonaré este viejo fardo en el que ha vivido envuelto mi ser. Pero os veo tan tristes que no sé si habré acertado en las enseñanzas que os transmití ni en el ejemplo que recibisteis.</p>
<p>- Hombre Santo, duele separarse aunque regresas a la morada que a todos nos aguarda. Será más duro caminar sin tu presencia, &#8211; dijo uno de los monjes que ocupaba el cargo de abad en un gran monasterio.</p>
<p>- Eso tiene fácil solución. Puesto que todo es efímero y aquí no estamos más que de paso, he pedido al Maestro que permita aflorar sus poderes por un día y hacer que me acompañen en este último viaje los que de vosotros, tan fieles siempre, lo deseéis.</p>
<p>Se produjo un inmenso silencio. Ting Chang refrescó la boca del anciano mientras Sergei se deslizaba hacia el final de la asamblea, movido por una súbita necesidad. Al Maestro se le iluminó la mirada con esa picardía de los grandes momentos pero no hizo gesto alguno. El sol se ponía, el silencio era absoluto, los pájaros habían cesado en sus trinos. Ni las mulas triscaban la hierba.</p>
<p>El viejo anciano abrió los ojos de nuevo, extendió una comprensiva mirada y se sumió en una profunda meditación mientras esbozaba la sonrisa definitiva.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>J. C. Gª Fajardo<br />
</strong><a href="mailto:fajardoccs@solidarios.org.es">fajardoccs@solidarios.org.es</a></p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Palabras del profesor José Luis Sampedro ante el homenaje de la Universidad Complutense de Madrid</title>
		<link>http://ccs.org.es/2012/04/27/palabras-del-profesor-jose-luis-sampedro-ante-el-homenaje-de-la-universidad-complutense-de-madrid/</link>
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		<pubDate>Fri, 27 Apr 2012 15:05:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sabiduría Universal]]></category>

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		<description><![CDATA[“Me siento abrumado, lo único que he hecho lo que tenía que hacer. Me siento como un árbol, la semilla está ahí, mi tarea es ser árbol. Y me gustaría ser recordado como aprendiz de mí mismo. Lo que tiene uno que hacer es hacerse. En cambio mi esfuerzo me dice lo que hago, y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>“Me siento abrumado, lo único que he hecho lo que tenía que hacer. Me siento como un árbol, la semilla está ahí, mi tarea es ser árbol. Y me gustaría ser recordado como aprendiz de mí mismo. Lo que tiene uno que hacer es hacerse. En cambio mi esfuerzo me dice lo que hago, y mis genes me limitan lo que puedo hacer. Estoy aprendiendo a morirme, hay que hacerlo con cierta dignidad como algo normal porque la vida y la muerte empiezan en el nacimiento. Pero eso nos lo escamotean pero yo prefiero saberlo. Y yo no soy gran cosa, solo un arbolito en un bosque. Por ejemplo, nunca he dejado a medias una obra, aunque luego fuera mala. Con esa mentalidad veo estas cosas y los homenajes y pienso en la gente que me ha dado medios, y me ha ayudado, somos todos, no es para tanto. Lo agradezco a los organizadores pero no me veo tanto. He cumplido con mi obligación y he desarrollado una vida conscientemente vivida con toda la libertad de pensamiento, y ahora devuelvo los trastos”.</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
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		<title>La rata cartesiana</title>
		<link>http://ccs.org.es/2012/04/20/la-rata-cartesiana-2/</link>
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		<pubDate>Fri, 20 Apr 2012 14:16:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sabiduría Universal]]></category>

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		<description><![CDATA[Estaban aparejando los arreos de las cabalgaduras porque el Maestro los iba a llevar a visitar a un viejo amigo monje que se encontraba enfermo en un eremo de la montaña. - Largo es el camino, Maestro, &#8211; dijo Sergei mientras ajustaba las cinchas de su mula. - Largo, en verdad, Sergei. - Hubieran podido [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Estaban aparejando los arreos de las cabalgaduras porque el Maestro los iba a llevar a visitar a un viejo amigo monje que se encontraba enfermo en un eremo de la montaña.</p>
<p>- Largo es el camino, Maestro, &#8211; dijo Sergei mientras ajustaba las cinchas de su mula.</p>
<p>- Largo, en verdad, Sergei.</p>
<p>- Hubieran podido hacerse las cosas más sencillas.</p>
<p>- Hubiera podido ser, pero ¿cómo de sencillas?</p>
<p>- No sé, no tener que trabajar ni que madrugar ni que luchar para procurarse las cosas.</p>
<p>- Ni para enfrentarse a las propias contradicciones, ¿no es eso?</p>
<p>- Bueno, algo así.</p>
<p>- Escucha, Sergei, estaba una rata a la orilla de un río empeñada en que el elefante, que se daba plácidamente su baño, saliese del agua. Pero el elefante estaba disfrutando y se negaba a salir. &#8220;¡Te digo que salgas! ¿Me has escuchado?&#8221; &#8220;¿Cómo no oírte con esos gritos? ¿Para qué quieres que salga si te puedo escuchar desde el agua?&#8221; &#8220;Te lo diré cuando hayas salido. Es muy importante, ¿me entiendes?&#8221; En fin, que la rata no cejaba en su empeño y el elefante, inmenso y tranquilo, salió del agua y se plantó delante de la rata que lo miró decepcionada. &#8220;¡Quería saber si te habías puesto mi traje de baño!&#8221;</p>
<p>- ¡No me lo puedo creer! &#8211; exclamó Sergei entre risas. Esa rata estaba loca.</p>
<p>- ¿Esa rata, Sergei? ¿No es así como razona muchas personas que se tienen por cuerdas?</p>
<p>- Caramba, Maestro, ahí sí que me has dado. ¡Voy servido!</p>
<p>- Sergei, &#8211; le dijo Ting Chang para aminorar el golpe -, ¿nos llevamos a tu mascota sobre la grupa?</p>
<p>- Sí, tú ándate con bromas. El conejo está dónde debe de estar. No es bueno sacarlo de su ambiente. Oye, médico sabio, ¿qué me estás queriendo decir?</p>
<p>La carcajada fue general ya que les ayudaban dos monjes que habían herrado a las mulas.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>J. C. Gª Fajardo<br />
</strong><a href="mailto:fajardoccs@solidarios.org.es">fajardoccs@solidarios.org.es</a></p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Obediencia ciega</title>
		<link>http://ccs.org.es/2012/04/13/obediencia-ciega/</link>
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		<pubDate>Fri, 13 Apr 2012 07:46:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sabiduría Universal]]></category>

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		<description><![CDATA[  - En las grandes ciudades parecen tratar a la gente como si fueran discapacitados profundos, &#8211; dijo el Maestro mientras ayudaba a limpiar unas carpas que le habían enviado desde la cocina. Continuó: - Un día, cuando el Mulá se puso a trabajar en aquellos grandes almacenes para poder pagar sus deudas del juego, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p> </p>
<p>- En las grandes ciudades parecen tratar a la gente como si fueran discapacitados profundos, &#8211; dijo el Maestro mientras ayudaba a limpiar unas carpas que le habían enviado desde la cocina. Continuó:</p>
<p>- Un día, cuando el Mulá se puso a trabajar en aquellos grandes almacenes para poder pagar sus deudas del juego, se presentó al trabajo y su jefe le echó una buena bronca. “¿Pero qué pasa ahora? ¿Qué he hecho mal?”, preguntó Nasrudín. “¿Y todavía tiene el rostro de preguntármelo?”, respondió furioso el dueño del almacén. “No veo la razón de su enfado”, dijo tranquilo el Mulá. “Y, si me lo permite, le diré que eso de alterarse no es nada bueno para la salud. Sobre todo a sus años”. &#8220;¿Cómo que a mis años ni qué niño muerto? ¿Cómo ha desaparecido de su puesto de trabajo ¡durante tres semanas sin permiso!?”, respondió el jefe. “¿Cómo que sin permiso? Yo vine a su despacho para pedirle tres semanas de vacaciones para ir a comprar un burro a mi pueblo, que ahora es buena época. Usted no estaba y, entonces vi colgado en su puerta un gran cartel que decía <em>¡No pregunte! ¡Hágalo usted mismo!</em> Y claro, ¿qué iba a hacer? Pues obedecí, y ya está. ¿No ve como todo está claro?” Y sin inmutarse, cogió su caja de herramientas y siguió adelante.</p>
<p><strong>J. C. G</strong><strong>ª Fajardo<br />
</strong><a title="mailto:fajardoccs@solidarios.org.es" href="mailto:fajardoccs@solidarios.org.es">fajardoccs@solidarios.org.es</a></p>
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		<title>Les quiero pedir a los jóvenes que lean</title>
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		<pubDate>Thu, 05 Apr 2012 12:28:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sabiduría Universal]]></category>

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		<description><![CDATA[He venido hasta acá porque quiero hablarles de la educación, de los libros, de la importancia decisiva que tienen en la vida de los pueblos y de las personas, y de la que han tenido en mi vida. Han pasado tantos años y sin embargo aún conservo el recuerdo de mi escuela de Rojas y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>He venido hasta acá porque quiero hablarles de la educación, de los libros, de la importancia decisiva que tienen en la vida de los pueblos y de las personas, y de la que han tenido en mi vida.</p>
<p>Han pasado tantos años y sin embargo aún conservo el recuerdo de mi escuela de Rojas y de aquel colegio de mi adolescencia donde, igual que ustedes, fui conducido a los umbrales del pensamiento y de la imaginación. Con una mezcla de rigor y de ternura nuestras maestras y nuestros profesores nos enseñaron a buscar la verdad, a la vez que se iba formando nuestro espíritu con valores esenciales. Junto a los saberes que integran la educación básica, ellos nos transmitieron algo de la heroica epopeya del hombre. A menudo nos sentíamos extraviados ante aquellos acontecimientos cuyos motivos últimos, sin duda, sobrepasaban lo que podíamos comprender. Por esos relatos, llenos de peligro y de pasión, lograban suscitar nuestro asombro, que es la piedra angular de la verdadera enseñanza. En aquel tiempo, se forjaron las ideas esenciales que me acompañaron a lo largo de la vida, y se echaron las raíces de todo lo que tuvo que ser.</p>
<p>Por eso he venido hoy, especialmente, para hacerles un pedido: les quiero pedir a los chicos y a los jóvenes, con la autoridad que me dan los años, que lean. Yo también he leído de chico, y fueron los libros quienes me ayudaron a comprender y a querer la grandeza de la vida. Quienes sembraron en mi alma lo que luego los años pudieron expandir. Leía cuanto llegaba a aquellas bibliotecas de barrio, donde primero a través de libros de aventuras, y luego, porque un libro lleva, inexorablemente, a otro libro, a través de los más grandes de todos los tiempos, esos que nos entregan los abismos del corazón humano, y la belleza y el sentido de la existencia.</p>
<p>Leer les agrandará, chicos, el deseo, y el horizonte de la vida.</p>
<p>Leer les dará una mirada más abierta sobre los hombres y sobre el mundo, y los ayudará a rechazar la realidad como un hecho irrevocable. Esa negación, esa sagrada rebeldía, es la grieta que abrimos sobre la opacidad del mundo. A través de ella puede filtrarse una novedad que aliente nuestro compromiso.</p>
<p>Privar a un niño de su derecho a la educación es amputarlo de esa primera comunidad donde los pueblos van madurando sus utopías.</p>
<p>Créanme, es necesario que nos dejemos todos empapar por la utópica búsqueda de una gran educación para nuestros chicos.</p>
<p>Lo he dicho en otras oportunidades y lo reafirmo: la búsqueda de una vida más humana debe comenzar por la educación. Como supo señalar Simone Weil, su tarea es “preparar para la vida real, formar al ser humano para que él mismo pueda entretejer, con este universo que es su herencia, y con sus hermanos cuya condición es idéntica a la suya, relaciones dignas de la grandeza humana”.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Ernesto Sábato</strong>, Discurso durante la presentación del <em>Plan Nacional de Lectura</em> (Buenos Aires, 2004).</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="font-family: 'Century Gothic'; font-size: xx-small;"><br />
</span></p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Para ser exactos</title>
		<link>http://ccs.org.es/2012/03/30/para-ser-exactos/</link>
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		<pubDate>Fri, 30 Mar 2012 16:14:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sabiduría Universal]]></category>

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		<description><![CDATA[Ya se acercaban los tiempos serenos del otoño y el Maestro hablaba de subir a la montaña para visitar al anciano sabio que tanto le había ayudado en su formación y crecimiento. Quería hacerlo antes de que llegasen las nieves, y Sergei intuyó algo porque lo encontró una mañana reparando un viejo reloj de viento. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Ya se acercaban los tiempos serenos del otoño y el Maestro hablaba de subir a la montaña para visitar al anciano sabio que tanto le había ayudado en su formación y crecimiento. Quería hacerlo antes de que llegasen las nieves, y Sergei intuyó algo porque lo encontró una mañana reparando un viejo reloj de viento.</p>
<p>- Maestro, ¿vamos a viajar a algún sitio?, &#8211; preguntó ante la mirada atenta de Ting Chang.</p>
<p>- ¿Vamos?, &#8211; preguntó el Maestro.</p>
<p>- ¿No creerás que vamos a dejarte viajar solo? Nosotros te acompañaremos para atenderte y no molestaremos nada durante el encuentro con tu Maestro.</p>
<p>- Sergei, eres un poco más resabiado que el asno del Mulá. Cada cosa tiene su tiempo y tú no deberías andar escuchando mis conversaciones con el Abad.</p>
<p>- ¡Maestro, si yo sólo andaba por allí atento a tus necesidades! Por supuesto que no hay que preocuparse. Como tú dices, el tiempo no existe, lo hacemos y para medirlo existen los relojes.</p>
<p>- Ay, Sergei, Sergei, ¡tan cerca y tan lejos! -, respondió con afecto el Maestro -. A propósito de relojes. El del Mulá nunca daba la hora exacta y su amigo Wali le dijo un día &#8220;Mulá, ¿para qué te sirve tu reloj si nunca funciona bien? Deberías hacer cualquier cosa con él, mejor que tenerlo así&#8221;. El Mulá lo escuchó en silencio. Después, cogió un martillo y golpeó con fuerza el reloj patatero que le había regalado su abuelo. &#8220;¡Ya está! Ahora ya está parado y no fallará&#8221;. &#8220;Pero, ¿cómo eres capaz de decir que ahora dará mejor la hora? Mulá, ¡no hay quien te entienda!&#8221;. &#8220;Escucha, Wali, antes nunca daba bien la hora. Ahora la dará exacta, al menos, dos veces al día. ¿Estás contento?&#8221;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>J. C. Gª Fajardo<br />
</strong><a href="mailto:fajardoccs@solidarios.org.es">fajardoccs@solidarios.org.es</a></p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Analfabetismo político, el peor de todos</title>
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		<pubDate>Fri, 30 Mar 2012 16:09:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sabiduría Universal]]></category>

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		<description><![CDATA[“El peor analfabeto es el analfabeto político. No oye, no habla, no participa de los acontecimientos políticos. No sabe que el costo de la vida, el precio de los garbanzos, del pan, de la harina, del vestido, de los zapatos y de las medicinas, dependen de decisiones políticas. El analfabeto político es tan burro que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>“El peor analfabeto es el analfabeto político. No oye, no habla, no participa de los acontecimientos políticos.</p>
<p>No sabe que el costo de la vida, el precio de los garbanzos, del pan, de la harina, del vestido, de los zapatos y de las medicinas, dependen de decisiones políticas.</p>
<p>El analfabeto político es tan burro que se enorgullece y ensancha el pecho diciendo que odia la política. No sabe que de su ignorancia política nace la prostituta, el menor abandonado y el peor de todos los bandidos que es el político corrupto, mequetrefe y lacayo de las empresas nacionales y multinacionales”.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Texto de <strong>Bertolt Brecht</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
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