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	<title>CCS &#187; Sabiduría Universal</title>
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	<description>Centro de Colaboraciones Solidarias</description>
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		<title>Por si acaso</title>
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		<pubDate>Fri, 03 Feb 2012 15:06:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sabiduría Universal]]></category>

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		<description><![CDATA[- El Mulá Joha, cuando vivía en Bagdad, pasó por muchas experiencias. - ¿Todas buenas? &#8211; preguntó el joven monje ladrón que venía a recibir instrucción en el tiempo de descanso del monasterio. - Para él, sí, pues de todas sabía sacar partido. Una vez se casó con una viuda rica y, a los pocos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>- El Mulá Joha, cuando vivía en Bagdad, pasó por muchas experiencias.</p>
<p>- ¿Todas buenas? &#8211; preguntó el joven monje ladrón que venía a recibir instrucción en el tiempo de descanso del monasterio.</p>
<p>- Para él, sí, pues de todas sabía sacar partido. Una vez se casó con una viuda rica y, a los pocos días, ésta dio a luz un rollizo bebé, de color más bien oscuro. Hay que recordar que el Mulá era, entonces, árabe de finos rasgos. Cogió su manto y se fue corriendo al mercado. <em>¿Qué buscas con tanta prisa, Mulá?,</em> le preguntó su amigo Wali. <em>Pues todo lo necesario para matricularlo en la universidad de La casa de la Sabiduría, junto al Tigris, </em>le respondió impertérrito. <em>¿No vas un poco deprisa?</em>, se atrevió a preguntarle Wali. <em>¡Hombre!, si a la primera semana hizo un viaje de nueve meses, imagínate lo que será capaz de hacer ahora que ha nacido</em>. <em>¡Mulá, yo no veo que resida ahí el problema fundamental!</em>, exclamó su amigo. <em>¿Dónde, si no? A la madre ya le di libelo de repudio, pero este rapaz medio negro, medio kurdo, me la puede liar en cualquier momento</em>.</p>
<p>- ¿No se llevaba bien con los kurdos? &#8211; preguntó Ting Chang -, que, además, no son negros sino caucásicos.</p>
<p>- Él no se llevaba mal con nadie, lo que decía es que “se tropezaban con él mientras seguía su camino”.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>J. C. Gª Fajardo<br />
</strong><a href="mailto:fajardoccs@solidarios.org.es">fajardoccs@solidarios.org.es</a></p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Arces rojos de septiembre</title>
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		<pubDate>Fri, 27 Jan 2012 13:47:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sabiduría Universal]]></category>

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		<description><![CDATA[- Maestro, ¿cuándo se termina de estudiar? &#8211; preguntó Sergei mientras caminaban por el sendero de los arces rojos en aquel espléndido atardecer que anunciaba el otoño -. - Un día llegó una mujer a casa del Mulá Joha y le dijo muy complacida,&#8221;Venerable Mulá, mi hijo ha escrito desde la Casa de la Sabiduría [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>- Maestro, ¿cuándo se termina de estudiar? &#8211; preguntó Sergei mientras caminaban por el sendero de los arces rojos en aquel espléndido atardecer que anunciaba el otoño -.</p>
<p>- Un día llegó una mujer a casa del Mulá Joha y le dijo muy complacida,&#8221;Venerable Mulá, mi hijo ha escrito desde la Casa de la Sabiduría para decirme que ha terminado sus estudios completamente, ¿no es maravilloso?&#8221; &#8220;Pobre mujer, no te aflijas y muda tu duelo en plegarias para que Alá te envíe más hijos&#8221;.</p>
<p>- No entiendo, &#8211; respondió el siberiano mongolizado que seleccionaba hojas del arce amarillas mientras que Ting Chang recogía las de color caldero y el Maestro seleccionaba las cárdenas para hacer una composición en la baranda después de la meditación-.</p>
<p>- Ting Chang, explícale a Sergei que el día en que un hombre cabal dé por concluidos sus estudios podrá apilar los troncos para su pira, ya que sus parientes preferirán envolverlo en un sudario blanco y enterrarlo mirando hacia el oeste.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>J. C. Gª Fajardo<br />
</strong><a href="mailto:fajardoccs@solidarios.org.es">fajardoccs@solidarios.org.es</a></p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Desiderata</title>
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		<pubDate>Fri, 27 Jan 2012 13:40:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sabiduría Universal]]></category>

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		<description><![CDATA[Camina plácidamente entre el ruido y la prisa, y recuerda la paz que se puede encontrar en el silencio. Vive en buenas relaciones con todas las personas, todo lo que puedas, sin rendirte. Di tu verdad tranquila y claramente; escucha a los demás; incluso al aburrido y al ignorante; ellos también tienen su propia historia. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Camina plácidamente entre el ruido y la prisa, y recuerda la paz que se puede encontrar en el silencio. Vive en buenas relaciones con todas las personas, todo lo que puedas, sin rendirte. Di tu verdad tranquila y claramente; escucha a los demás; incluso al aburrido y al ignorante; ellos también tienen su propia historia. Evita a las personas ruidosas y agresivas, sin vejaciones al espíritu. Si te comparas con otros, te volverás vano y amargado; porque siempre habrá personas más grandes y más pequeñas que tú. Disfruta de tus logros así como de tus planes. Mantén el interés por tu propia carrera, por humilde que sea; es una verdadera fortuna en las cambiantes vicisitudes de los tiempos. Sé cauto en tus negocios; porque el mundo está lleno de engaños. Pero no por eso te ciegues a la virtud que, sin duda, existe; mucha gente lucha por altos ideales; y, en todas partes, la vida está llena de heroísmo. Sé tú mismo. Especialmente no finjas afectos. Tampoco seas cínico en el amor; porque, frente a toda aridez y desencanto, el amor es perenne como la hierba. Recoge mansamente el consejo de los años, renunciando con donaire a las cosas de la juventud. Nutre la fuerza de tu espíritu para que te proteja en las desgracias repentinas. Pero no te angusties con fantasías. Muchos temores nace de la fatiga y de la soledad. Junto con una sana disciplina, sé amable contigo mismo. Tú eres una criatura del universo, no menos que los árboles y las estrellas; tú tienes derecho a estar aquí. Y te resulte evidente o no, sin duda el universo se desenvuelve como debiera. Por lo tanto, mantente en paz con Dios, de cualquier modo que lo concibas. Y, cualesquiera que sean tus trabajos y aspiraciones, mantén, en la ruidosa confusión, paz con tu alma. Con todas sus farsas, trabajos y sueños rotos, éste sigue siendo un mundo hermoso. Ten cuidado. Esfuérzate en ser feliz.</p>
<p>Encontrado en la vieja iglesia de Saint Paul, Baltimore, 1693</p>
<p><span style="font-family: 'Century Gothic'; font-size: xx-small;"><br />
</span></p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Profunda sabiduría</title>
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		<pubDate>Fri, 20 Jan 2012 14:25:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sabiduría Universal]]></category>

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		<description><![CDATA[  Un monje le pidió al Maestro que les contase algunos cuentos del Mulá. Durante sus charlas en el monasterio, les comentaba los sutras del Buda. Sergei había propalado que el Maestro enseñaba a sus ayudantes una sabiduría más profunda. El Maestro se rió y les contó algunos de muy buena gana: - Todos conocen [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p> </p>
<p>Un monje le pidió al Maestro que les contase algunos cuentos del Mulá. Durante sus charlas en el monasterio, les comentaba los <em>sutras</em> del Buda. Sergei había propalado que el Maestro enseñaba a sus ayudantes una sabiduría más profunda. El Maestro se rió y les contó algunos de muy buena gana:</p>
<p>- Todos conocen los cuentos del Mulá y su burro pero pocos saben que el Maestro sufí practicaba varios oficios de ocasión para poder pagar sus deudas de juego y calmar su apetito de pasteles. Un día, estaba Nasrudín apoyado contra la pared de una calle del mercado y llevaba una barba de varios días, muy desarreglada. Pasó un listo y le dijo “Mulá, tú, cuando te levantas, ¿nunca coges una navaja de afeitar?” “Unas veinte o treinta veces al día”, le respondió satisfecho. “No es posible. Te estás quedando conmigo”. “A ver, dijo el Mulá señalando la tienda que estaba a sus espaldas, ¡soy el barbero!”</p>
<p>Los monjes celebraban la ocurrencia mientras Ting Chang y Sergei se paraban a la entrada de la baranda de madera para escuchar ellos también.</p>
<p>- Otro día, un parroquiano de la Casa de Té de Kandahar quiso provocar al Mulá que jugaba al mayong chino. “Mulá, -le dijo-, ¿puede un hombre engendrar un hijo pasados los cien años?” “¿Por qué no?” -respondió Nasrudín -. Si tiene una joven esposa y se sabe agenciar un joven de unos veinte o treinta años discreto y complaciente”.</p>
<p>Algunos de los monjes se ruborizaban al escuchar al Maestro hablar con tanta soltura y libertad. Entonces, éste les dijo mientras hacía seña a los que aguardaban con los refrescos:</p>
<p>- El Mulá era amigo de la buena vida, de la buena mesa y de las mujeres jóvenes y hermosas. Las suyas ya sobrepasaban la cincuentena. Un día, mientras residía en le corte del gran Tamerlán, asistió entusiasmado a un pase de modelos. Se alborozaba y aplaudía hasta que, al final, cuando el emperador mongol le preguntó qué le había parecido le respondió escandalizado “Majestad, ¡esto es una estafa! Primero desfilan hermosos cuerpos y luego ¡tratan de vender tan sólo la ropa! ¡Me voy a los baños!”</p>
<p><strong>J. C. Gª Fajardo<br />
</strong><a title="mailto:fajardoccs@solidarios.org.es" href="mailto:fajardoccs@solidarios.org.es">fajardoccs@solidarios.org.es</a></p>
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		<title>Señas de identidad</title>
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		<pubDate>Fri, 13 Jan 2012 11:57:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Todavía se reían Ting Chang y el Maestro con la versatilidad de Sergei cuando aquél comentó: - Esto de la identidad tiene sus vertientes. - Sí, &#8211; le respondió, mientras aguardaban a los jóvenes monjes-. Me recuerda una salida espectacular del Mulá. Nasrudín se acercó a un cambista para hacer efectivo un pagaré que le [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Todavía se reían Ting Chang y el Maestro con la versatilidad de Sergei cuando aquél comentó:</p>
<p>- Esto de la identidad tiene sus vertientes.</p>
<p>- Sí, &#8211; le respondió, mientras aguardaban a los jóvenes monjes-. Me recuerda una salida espectacular del Mulá. Nasrudín se acercó a un cambista para hacer efectivo un pagaré que le habían dado en Samarcanda. El banquero lo miró sorprendido de que alguien con tan desaliñado aspecto viniera a cobrar una suma tan importante y como se trataba de un pagaré nominativo le preguntó al Mulá: “Por favor, ¿podría usted identificarse?” A lo que Nasrudín reaccionó yendo a buscar un espejo en las alforjas que colgaban de la albarda de su asno. Regresó con él ante el cambista y se estuvo contemplando un largo rato, ante el estupor del otro, hasta que muy ufano le respondió exultante “¡Menudo susto me habías dado, hermano, ¡claro que soy yo!¡El mismo yo que salió hace un año para seguir la Ruta de la seda!”</p>
<p><strong>J. C. Gª Fajardo<br />
</strong><a title="mailto:fajardoccs@solidarios.org.es" href="mailto:fajardoccs@solidarios.org.es">fajardoccs@solidarios.org.es</a></p>
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		<title>Soy el mismo</title>
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		<pubDate>Thu, 05 Jan 2012 13:43:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sabiduría Universal]]></category>

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		<description><![CDATA[  Después de la lluvia caída durante la noche, el río mostró su poder y arrastró algunos troncos en su crecida. Uno de ellos impedía el paso desde el sendero hasta el pequeño embalse en donde cuidaban hermosos peces dorados. El Maestro convocó a sus ayudantes y les preguntó si entre los tres serían capaces [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p> </p>
<p>Después de la lluvia caída durante la noche, el río mostró su poder y arrastró algunos troncos en su crecida. Uno de ellos impedía el paso desde el sendero hasta el pequeño embalse en donde cuidaban hermosos peces dorados. El Maestro convocó a sus ayudantes y les preguntó si entre los tres serían capaces de quitar aquellos troncos, o debería pedir ayuda al abad del monasterio para que le enviase a algunos monjes. Sergei saltó ofendido y exclamó:</p>
<p>- ¿Qué van a pensar de nosotros esas cabezas rapadas, Maestro, si les pedimos ayuda? Voy a tener tomaduras de pelo durante varios días cuando vaya a por alimentos al almacén del ecónomo.</p>
<p>- Mira, Sergei, que hay un tronco que parece pesado y ya no eres la liebre corredora que llegó aquí hace unos años.</p>
<p>- Maestro, no te fíes de mi aspecto, ¡tengo la misma fuerza que hace años!</p>
<p>Ting Chang sonreía porque ya había ido por la tarde con el Maestro a intentar mover el tronco sin resultado.</p>
<p>- ¡Allá tú, Sergei! Yo que tú recordaría lo que le sucedió al Mulá cuando vivía en Uzbekistán. ¿Quieres saberlo?</p>
<p>- Bueno, Alma Noble. Si insistes&#8230;</p>
<p>- El Mulá había ido a pretender trabajo como jardinero a la casa de un letrado para conseguir algo de dinero con el que pagar sus deudas. El letrado miró a aquel <em>enturbantado</em> Mulá que se apeaba de su asno y le pareció bastante viejo, pero se dejó convencer cuando el Mulá le dijo “Aunque mi aspecto te parezca el de un viejo ¡tengo la misma fuerza que hace cuarenta años!” A los pocos días, el letrado le pidió que trasladara unos pilares de piedra al otro lado del jardín. El Mulá se fue muy decidido a realizar la tarea pero, por más que lo intentó, no consiguió mover ni una de las columnas. El viejo letrado le dijo, no sin cierta sorna: “Me pareció haberte oído decir que tenías la misma fuerza que hace cuarenta años”. A lo que Nasrudín le respondió sin inmutarse: “Así es, la misma fuerza, lo que ocurre es que, entonces, tampoco hubiera sido capaz de mover estas piedras endemoniadas, ¡porque las carga el mismo diablo!”</p>
<p>- Maestro &#8211; intervino rápido Sergei -, nada más hermoso que obedecer a las personas mayores cuya experiencia desborda nuestras posibilidades. De paso que voy a ver al ecónomo a por algo de té, le transmitiré tu deseo de que vengan algunos monjes jóvenes y fuertes para que puedan ejercer la compasión del Buda.</p>
<p><strong>J. C. Gª Fajardo<br />
</strong><a title="mailto:fajardoccs@solidarios.org.es" href="mailto:fajardoccs@solidarios.org.es">fajardoccs@solidarios.org.es</a></p>
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		<title>La sabiduría del silencio interno</title>
		<link>http://ccs.org.es/2012/01/05/la-sabiduria-del-silencio-interno/</link>
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		<pubDate>Thu, 05 Jan 2012 13:40:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sabiduría Universal]]></category>

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		<description><![CDATA[  SILENCIO es recordar que toda palabra tiene un hoy y un mañana, es decir, un valor del momento y un alcance en el futuro incalculable. SILENCIO es recordar que los conflictos se resuelven mejor callando, que no hablando y que el tiempo influye más en ello que las palabras. SILENCIO es recordar que sería [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p> </p>
<p>SILENCIO es recordar que toda palabra tiene un hoy y un mañana, es decir, un valor del momento y un alcance en el futuro incalculable.</p>
<p>SILENCIO es recordar que los conflictos se resuelven mejor callando, que no hablando y que el tiempo influye más en ello que las palabras.</p>
<p>SILENCIO es recordar que sería libre hoy si no hubiera dicho la palabra de ayer, y que la palabra de hoy será mi cadena de mañana.</p>
<p>SILENCIO es recordar que si hubiera diferido una sola hora mi juicio, sobre tal o cual persona o suceso, en esta hora pudo llegar un dato nuevo, que haría variar aquel juicio temerario o cruel.</p>
<p>SILENCIO es recordar que el simple hecho de repetir lo que otros dicen, es formar una avalancha, que luego arrastra la reputación y la felicidad de los demás.</p>
<p>SILENCIO es no quejarse para no aumentar el dolor de los demás.</p>
<p>SILENCIO es no contaminar mis proyectos de miedo a que no se realicen, o de miedo a que me los estorben.</p>
<p>SILENCIO es recordar que la palabra, al articularse, lleva en sí misma una parte de la energía necesaria para realizar la idea que encarna.</p>
<p>SILENCIO es no exponer la idea o el plan a medio concebir, ni leer la obra en borrador, para no dar como criatura lo que sólo es un anhelo.</p>
<p>SILENCIO es la semilla y por eso germina.</p>
<p>SILENCIO es la raíz y por eso sostiene.</p>
<p>SILENCIO es el capullo donde la oruga se transforma en mariposa y donde la nube se convierte en rayo.</p>
<p>SILENCIO es concentrarse, es seguir la propia órbita, hacer la propia obra, cumplir el propio designio.</p>
<p>SILENCIO es Meditar, Medir, Pesar, Aquilatar y Acrisolar.</p>
<p>SILENCIO es la palabra justa, la intención recta, la promesa clara, el entusiasmo refrenado, la devoción que sabe a donde va.</p>
<p>SILENCIO es ser uno mismo y no el tambor que suena bajo los dedos de la muchedumbre.</p>
<p><strong>Anónimo</strong></p>
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		<title>Perder el burro</title>
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		<pubDate>Thu, 29 Dec 2011 10:48:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[&#160; “¡Mulá, tu burro ha desaparecido!, &#8211; le gritó Wali a su amigo Nasrudín. “¡Cuánto lo siento!” “¡Quita p’allá!” &#8211; le respondió éste muy contento. “Pero, ¿no te apena perder tu único burro, Mulá?” “¡Qué burro eres tú, Wali, qué burro! ¿No te das cuenta de la suerte que he tenido al encontrarme en la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p>“¡Mulá, tu burro ha desaparecido!, &#8211; le gritó Wali a su amigo Nasrudín. “¡Cuánto lo siento!”</p>
<p>“¡Quita p’allá!” &#8211; le respondió éste muy contento.</p>
<p>“Pero, ¿no te apena perder tu único burro, Mulá?”</p>
<p>“¡Qué burro eres tú, Wali, qué burro! ¿No te das cuenta de la suerte que he tenido al encontrarme en la casa de té y no estar encima del burro?”</p>
<p>“No, no lo veo”, respondió Wali.</p>
<p>“No lo veo, no lo veo. Siempre igual, Wali. ¿No comprendes la suerte que he tenido? Si estuviera montado en él ¡yo también habría desaparecido! ¡Vamos a celebrarlo, Wali!, Pero a la taberna de los francos cristianos. Ya está bien de té. Hoy es una gran ocasión. Hoy es el día, Wali. ¡Hoy es el día!”. El Maestro les contó la historia mientras Sergei y Ting Chang enseñaban al joven monje ladrón cómo se trenzaba un cesto. Hoy llovía y no podían ir de paseo.</p>
<p>- ¡Cielos! &#8211; exclamó el médico &#8211; ¡Qué finura de argumento! Para muchos, perder su infraestructura es perder su vida. O su razón de vivir, que es todavía peor. Se perdió el burro, pues se perdió. No hay más vueltas que darle. ¡Qué alivio!</p>
<p><strong>J. C. Gª Fajardo</strong><a title="mailto:fajardoccs@solidarios.org.es" href="mailto:fajardoccs@solidarios.org.es"><br />
fajardoccs@solidarios.org.es</a></p>
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		<title>Uno aprende</title>
		<link>http://ccs.org.es/2011/12/23/uno-aprende/</link>
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		<pubDate>Fri, 23 Dec 2011 08:48:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sabiduría Universal]]></category>

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		<description><![CDATA[&#160; Después de un tiempo, uno aprende la sutil diferencia entre sostener una mano y encadenar un alma, y uno aprende que el amor no significa acostarse y una compañía no significa seguridad, y uno empieza aprender&#8230; Que los besos no son contratos y los regalos no son promesas y uno empieza a aceptar sus [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p>Después de un tiempo, uno aprende la sutil diferencia entre sostener una mano y encadenar un alma, y uno aprende que el amor no significa acostarse y una compañía no significa seguridad, y uno empieza aprender&#8230; Que los besos no son contratos y los regalos no son promesas y uno empieza a aceptar sus derrotas con la cabeza alta y los ojos abiertos. Y uno aprende a construir todos sus caminos en el hoy, porque el terreno de mañana es demasiado inseguro para planes y los futuros tienen una forma de caerse en la mitad. Y después de un tiempo uno aprende que si es demasiado, hasta el calorcito del sol quema. Y aprende a plantar su propio jardín y decorar su propia alma, en lugar de esperar a que alguien le traiga flores. Y uno aprende que realmente puede aguantar, que uno realmente es fuerte, que uno realmente vale, y uno aprende y aprende&#8230; Y con cada adiós uno aprende.</p>
<p>Con el tiempo aprendes que estar con alguien porque te ofrece un buen futuro, significa que tarde o temprano querrás volver a tu pasado.</p>
<p>Con el tiempo comprendes que solo quien es capaz de amarte con tus defectos, sin pretender cambiarte, puede brindarte toda la felicidad que deseas.</p>
<p>Con el tiempo te das cuenta de que si estas al lado de esa persona solo por acompañar tu soledad, irremediablemente acabarás no deseando volver a verla.</p>
<p>Con el tiempo entiendes que los verdaderos amigos son contados, y que el que no lucha por ellos tarde o temprano se verá rodeado solo de amistades falsas.</p>
<p>Con el tiempo también aprendes que las palabras dichas en un momento de ira pueden seguir lastimando a quien heriste, durante toda la vida.</p>
<p>Con el tiempo aprendes que disculpar cualquiera lo hace, pero perdonar es solo de almas grandes. Con el tiempo te das cuenta de que aunque seas feliz con tus amigos, algún día llorarás por aquellos que dejaste ir.</p>
<p>Con el tiempo te das cuenta de que cada experiencia vivida con cada persona es irrepetible.</p>
<p>Con el tiempo comprendes que apresurar las cosas o forzarlas a que pasen ocasionará que al final no sea como esperabas.</p>
<p>Con el tiempo te das cuenta de que en realidad lo mejor no era el futuro, sino el momento que estabas viviendo justo en ese único instante.</p>
<p>Con el tiempo verás que aunque seas feliz con los que están a tu lado, extrañarás inmensamente a los que ayer estaban contigo y ahora se han marchado. Y aprendes que hay 3 momentos en la Vida que uno no puede remediar: La oportunidad que dejaste pasar, la cita a la que no asististe, la ofensa que ya pronunciaste.</p>
<p>Con el tiempo también aprendes sobre El dinero&#8230; y entonces comprendes que: Puedes comprarte una Casa, pero no un Hogar, Puedes comprarte una Cama, pero no hacerte Dormir, Puedes comprarte un Reloj, pero no te dará el Tiempo, Puedes comprarte un Libro, pero no Conocimiento o lo que necesitas aprender, Puedes comprarte una Posición, pero no sirve para tener Respeto, Puedes comprarte Medicinas y pagar la consulta al médico, pero no te da Salud, Puedes comprarte Sangre, pero no Vida, Puedes comprarte Sexo, pero no Amor.</p>
<p>Con el tiempo también aprendes que la vida es aquí y ahora, y que no importa cuantos planes tengas, el mañana no existe y el ayer tampoco.</p>
<p>Con el tiempo aprenderás que intentar perdonar o pedir perdón, decir que amas, decir que extrañas, decir que necesitas, decir que quieres ser amigo, ante una tumba, ya no tiene ningún sentido. Pero infortunadamente, todo esto lo aprendes sólo con el tiempo.<strong> </strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Jorge Luis Borges</strong><strong> </strong>(atribuido)</p>
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		<title>A mandíbula batiente</title>
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		<pubDate>Fri, 09 Dec 2011 14:16:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sabiduría Universal]]></category>

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		<description><![CDATA[  - Maestro, ¿el Mulá llegó a trabajar en aquel caravan sérail en el que pretendía el puesto del propietario? - ¡Pues claro que se presentó al día siguiente! Tenía que pagar unas deudas de juego y otras de los dulces que comía en la Casa de té, al fiado. - ¿Era goloso? - Como [...]]]></description>
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<p>- Maestro, ¿el Mulá llegó a trabajar en aquel <em>caravan sérail</em> en el que pretendía el puesto del propietario?</p>
<p>- ¡Pues claro que se presentó al día siguiente! Tenía que pagar unas deudas de juego y otras de los dulces que comía en la Casa de té, al fiado.</p>
<p>- ¿Era goloso?</p>
<p>- Como un niño. Una vez, estaba tan hambriento que se puso a comer a dos manos. El camarero le preguntó: “¿Cómo puede usted comer a dos manos siendo un Mulá?” Y Nasrudín le respondió, sin inmutarse y sin dejar de masticar a mandíbula batiente, “¡Porque no tengo tres!”</p>
<p>- Pero eso no es muy edificante, que digamos -arguyó Sergei.</p>
<p>- Es que Nasrudín nunca busca edificar sino escandalizar, remover nuestra conciencia, hacer tambalearse nuestros hábitos.</p>
<p>- ¿Para que despierten?</p>
<p>- No, para que caigan en la cuenta de que igual que comer a dos carrillos es lo que hacen muchas personas con el trabajo, con el deporte, con los cosméticos, con las compras, con el estudio, con la limpieza o con el sexo. Y es gente que pasa por prudente y que hasta es admirada en nuestra sociedad.</p>
<p>- Hasta en la escuela, &#8211; intervino Ting Chang-, nos hacen creer que cuánto más, es mejor. Más libros, más conocimiento, más memoria, más esfuerzo, más competitividad. Más de todo. Hasta hacer neurosis de carácter, de repetición y de orden, para intentar protegerse.</p>
<p>- Sobre todo, más poder y más dinero, más ego y más soledad -, concluyó con tristeza el Maestro.</p>
<p>- Ayer no nos contaste &#8211; concedió Sergei &#8211; , qué tal le fue en el trabajo.</p>
<p>- Bueno, pues, el Mulá llegó con su cestillo de herramientas, entró en el almacén y lo depositó en una estantería. Después, se dirigió a la puerta dispuesto a salir a la calle. “Pero, ¿adónde vas, Mulá?”, le preguntó el propietario. “A cortarme el pelo”, respondió Nasrudín. “¡No es posible ir a la barbería en el tiempo de trabajo!”, intentó razonar el dueño al borde del colapso. “Pero el pelo me ha crecido en este tiempo de trabajo”, le dijo con total convicción el Mulá. “¡No es posible que todo el pelo te haya crecido desde que entraste en esta casa, venerable Mulá! Me estás volviendo loco”. “Bueno &#8211; concedió Nasrudín -, entonces, le diré al barbero que no me lo corte del todo, sólo rebajar un poco”.</p>
<p>- ¡Es increíble este Mulá! &#8211; dijeron al unísono los dos discípulos -.</p>
<p>- Pero es sabio, sin duda alguna. Mirad a vuestro alrededor y lo comprobaréis. En cada salida de pata de banco del Mulá hay una enseñanza. Pero vamos a recoger moras o no tendremos mermelada durante el invierno. ¿No te habrá crecido el pelo, Sergei?- le preguntó animoso y cómplice-.</p>
<p><strong>J. C. G</strong><strong>ª Fajardo</strong></p>
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