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	<description>Centro de Colaboraciones Solidarias</description>
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		<title>Católicos ante gays y lesbianas</title>
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		<pubDate>Fri, 30 Jul 2010 12:00:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Derechos humanos]]></category>
		<category><![CDATA[Educación y salud]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad Civil, ONG, Voluntariado]]></category>

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		<description><![CDATA[La postura oficial de la Iglesia Católica ante la homosexualidad contradice lo que ha permitido en su seno por medio de la imposición del celibato obligatorio y la ocultación de prácticas delictivas.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Es curiosa y reveladora esa homofobia de la jerarquía católica. Si ponderamos el tiempo y espacios dedicados a temas sexuales en comparación con los dedicados a temas sociales y económicos, que oprimen a la inmensa mayoría de las personas, sentimos un rubor que hubiera escandalizado a Jesús de Nazareth, de cuyo mensaje se han apropiado y tergiversado. Sin embargo, no existe Institución alguna, desde hace doce siglos, con mayor número de reprimidos homosexuales que entre el clero católico. Era el aliviadero de quienes temían su natural inclinación sexual, sobre todo en tiempos en que ésta era perseguida y castigada hasta con la muerte en la hoguera y confiscación de bienes. Aquí le duele.<br />
Muchos transferían sus tendencias a labores de caridad, enseñanza a niños y a jóvenes, mientras podían vivir en un ambiente de varones con faldas. En la mayoría de los casos no se producían agresiones físicas porque lograban controlar o sublimar sus pulsiones.<br />
Seamos honestos, no todos los heterosexuales agreden al sexo opuesto que se les pone en el camino o en el trabajo. Pero para muchos ha sido un infierno y para otros un cazadero impune por la mala conciencia de sus superiores que se atrevieron a dictar una Orden, desde Roma, por la que se ordenaba el silencio más absoluto sobre los casos de homosexualidad entre adultos, de pederastia o de solicitación desde el confesionario. Los obispos tenían que cambiar de destino al culpable y tapar el asunto por todos los medios.<br />
Así ha sucedido desde que antepusieron el celibato obligatorio al matrimonio que prevaleció en toda la historia de Israel, Grecia, Roma y el Islam, de nuestras raíces, y en los primeros siglos del cristianismo. Pero, desde hace unos años, ya no se pudieron tapar las felonías, abusos y ataques a seres inocentes. Lo que sucediese entre personas adultas, sino mediaba acoso, quedaba entre ellas.<br />
La mayoría de los afectados lograban transferir o sublimar sus pulsiones.  Antiguamente había muchos heterosexuales que entraban en los seminarios y conventos por afición o por mejora social o por presiones familiares. Los homosexuales encontraban allí un ambiente propicio para vivir a su aire, no padecían violencia, vivían entre hombres y podían realizar todas las labores que entonces se creían propias de las mujeres. Lo de no poder parir hijos lo compensaban con los cuidados a los tiernos infantes de los postulantazos, y en sus colegios para niños. Recordemos que, en monasterios, seminarios y conventos, se aceptaban niños desde los siete años que eran cuidados sólo por hombres. Dicen que los niños necesitan “inexcusablemente” a una pareja de hombre y de mujer como referentes indispensable. Pobres viudas y viudos, madres solteras o parejas separadas.<br />
El problema se agravó en la evangelización en las misiones. Muchos huían de sí mismos pero llevaban consigo sus pasiones. Hacían una meritoria labor de caridad y de servicio, mientras que sentían menos presión social para expresar sus afectos.<br />
Con la eclosión de las libertades fue más difícil mantener los secretos “abominables”, como los denominan, pero que muchos de ellos practicaban.<br />
Intentaron tapar los escándalos en las diócesis de Estados Unidos y Europa con sumas ingentes de dinero. Pero no fue suficiente, dadas las dimensiones y el aprovechamiento de algunas personas sin escrúpulos que vieron ahí una mina.<br />
De Roma partió un Decreto-secreto que reservaba a la Santa Sede todos lo casos de homosexualidad descubierta, y recomendaban “cambiar de destino” al responsable. Pero en los casos de pederastia y abusos dentro de seminarios, sacristías, conventos y movimientos juveniles, se ordenaba el más estricto secreto, bajo pena de excomunión.<br />
Lo que es inadmisible es el ensañamiento con ciudadanos libres que han elegido vivir su opción sexual con libertad y responsabilidad.<br />
No pueden perseguir a quienes tratan de vivir con normalidad lo que practicaron con miedo y sigilo. En los seminarios y noviciados separaban a quienes no podían resistirse a mantener la discreción necesaria o que se pasaban de lo establecido en la práctica. La hipocresía ha sido su patente de corso durante siglos.<br />
La solución del problema pasa por el reconocimiento de un celibato voluntario y temporal así como la validez incontestable del matrimonio de sacerdotes y de obispos, como sucedió durante los primeros siglos. Y entre los apóstoles, y muy posiblemente con el mismo Jesús. El celibato quede para quienes lo elijan y sepan conservarlo sin que sirva de tapadera para abusos inadmisibles.  <br />
Si algunos pueden controlar su tendencia, allá ellos, pero tampoco imaginamos a un magistrado, un rector, un embajador, un ministro, un dirigente, a un arzobispo con mitra y báculo haciendo de locaza el Día del orgullo gay. Llaneza y sentido común, que toda afectación es vana, recomendó Cervantes.</p>
<p><strong><strong>José Carlos García</strong></strong><strong><strong> Fajardo<br />
</strong></strong>Profesor Emérito de la Universidad Complutense de Madrid (UCM). Director del CCS<br />
<a title="mailto:fajardoccs@solidarios.org.es" href="mailto:fajardoccs@solidarios.org.es">fajardoccs@solidarios.org.es</a></p>
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		<title>Contra la dictadura del sector financiero</title>
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		<pubDate>Fri, 30 Jul 2010 11:00:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Politica y economia]]></category>

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		<description><![CDATA[Para salir de la crisis es necesario que las personas retomen su papel de ciudadanos y asuman la necesidad de enfrentarse a la ‘dictadura financiera’, como se han enfrentado con éxito a muchas otras injusticias.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Vendieron productos basura e hicieron estallar el sistema financiero internacional. Obligaron a los gobiernos a gastar billones de dólares y euros para salvarlos y ahora convierten en negocio especulativo la enorme deuda pública contraída para rescatarlos. Cortaron el crédito y paralizaron las economías. Son los bancos. Quienes provocaron la crisis quieren que la paguen trabajadores asalariados, pensionistas, trabajadores autónomos, pequeños empresarios&#8230; Y, como forzaron eliminar la banca pública, y sólo ellos prestan cuando quieren, ahora chantajean a los Estados: reformad los mercados de trabajo, privatizad las pensiones, reducid gasto social… o no compramos vuestra deuda pública. Éste es un lúcido resumen de lo que ha ocurrido y ocurre, según el economista Juan Torres.<br />
Esta situación es pura y simplemente una dictadura. Una dictadura <em>gangsteril</em> perpetrada por el sector financiero. Dictadura solapada, maliciosa, disimulada, encubierta, camuflada, escondida, marrullera e hipócrita. Pero dictadura. Una dictadura que se pasa por el forro la voluntad ciudadana, extorsionando a quienes han sido elegidos por los ciudadanos y que gobiernan en beneficio del sector financiero, de la minoría privilegiada.<br />
Esta dictadura sólo es posible con la complicidad necesaria de los políticos que elegimos y en los que delegamos el poder de la ciudadanía soberana. Por supuesto. Pero también por la deserción de los ciudadanos de su papel de ciudadanos.<br />
La dictadura del sector financiero persiste porque los ciudadanos no les plantamos cara. Parece haber sólo quejas e ira. Y mucha confusión. Pero hay que reaccionar y practicar el consejo de Confucio: Es mejor encender una vela que maldecir la oscuridad.<br />
Hacer algo.<br />
Y, como recomienda Federico Mayor Zaragoza, releer la Declaración Universal de los Derechos Humanos para convencernos de que vale la pena luchar por los grandes valores éticos que son los derechos humanos. Derechos humanos significan justicia, dignidad y libertad. Que es lo que ahora necesitamos por encima de todo.<br />
En Amnistía Internacional dicen que ellos son como el agua sobre la piedra: referencia al antiquísimo cuento en el que un maestro muestra a su discípulo cómo la gota de agua que cae constante desde el brocal de un pozo sobre la base de piedra llega a horadarla. Cuestión de tiempo.<br />
En 1961, Peter Benenson, sobrecogido por la noticia de que dos estudiantes portugueses fueran condenados a siete años de prisión por brindar por la libertad durante la dictadura de Salazar, escribió el artículo <em>Los presos olvidados</em>, en el que pedía a los lectores que escribiesen cartas a las autoridades portuguesas expresando su apoyo a esos estudiantes para conseguir su liberación. Así nació Amnistía Internacional, que, enviando cartas corteses a las autoridades, en medio siglo ha liberado a casi 60.000 presos de conciencia o encarcelados sin garantías judiciales. Y también que se conmuten muchas penas de muerte.<br />
En Euskadi, región autónoma de España, la banda terrorista ETA asesinaba a mansalva los años 80 y había una densa complicidad colectiva por miedo. Un grupo reducido, <em>Gesto por la Paz</em>, decidió que cada vez que una persona fuera asesinada, ellos se concentrarían en la calle, silenciosos y sin pancartas. Este movimiento cada vez tuvo más seguidores y contribuyó a cambiar la actitud ciudadana frente a los asesinatos, enfrentándose a la violencia sin violencia, condición necesaria para empezar a abordar la falta de paz en la región. Algo así hicieron las madres y abuelas de mayo en Argentina contra la dictadura militar y hoy muchos “milicos” están en la cárcel.<br />
Los ciudadanos debemos enfrentarnos a la dictadura financiera y a los gobiernos que la sirven. Sin ira, sin violencia; incesantemente, con inteligencia, tenacidad y, si es posible, con humor e imaginación. Llamando a las cosas por su nombre (que no es insultar). Mostrando que somos más que ellos, que la soberanía es nuestra. Y reivindicando.<br />
¿Por qué no exigir que los bancos cumplan su función de conceder créditos? ¿Por qué no reivindicar que vuelva a haber banca pública? ¿Porque no exigir que se investigue, juzgue y castigue a los especuladores? ¿Por qué no reclamar que se recorten gastos superfluos, suntuarios o militares, pero nunca el gasto social ni el que mueve la economía real? ¿Por qué no recordar un día sí y otro también a los gobernantes que son lo que son gracias a nosotros?<br />
Que los ciudadanos se enfrenten a la dictadura financiera no es fácil, pero es absolutamente necesario. O tenemos crisis para rato; es decir: injusticia y sufrimiento.</p>
<p><strong>Xavier Caño</strong><strong> Tamayo<br />
</strong>Periodista y escritor</p>
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		<title>Turquía se está alejando</title>
		<link>http://ccs.org.es/2010/07/30/turquia-se-esta-alejando/</link>
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		<pubDate>Fri, 30 Jul 2010 10:00:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Politica y economia]]></category>

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		<description><![CDATA[La negativa de la Unión Europea de dar los pasos para la integración turca ha provocado la apertura del país otomano a nuevas opciones y al refuerzo de sus relaciones con los países musulmanes.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>“Para Turquía, la idea de Europa ha perdido inocencia”, afirmaba recientemente el escritor turco Orhan Pamuk, premio Nobel de Literatura, comentando la reacción de sus compatriotas tras el primer lustro de infructíferas negociaciones para el ingreso del país otomano en la Unión Europea. En efecto, las constantes maniobras dilatorias de Bruselas, la negativa de las dos “locomotoras” comunitarias – Alemania y Francia – de allanar el camino para la integración del gigante euro-asiático en el concierto de las naciones libres del Viejo Continente, han modificado la percepción del utópico sueño de Mustafá Kemal, de la deseada Europa, oasis de paz y ejemplo de convivencia. La Europa del siglo XXI poco tiene que ver con aquel modelo de civilización contemporánea ansiado por Atatürk. La Europa de hoy ha dejado de ser cuna de ideas e ideales para convertirse en una entidad política, en una potencia económica sumida en una grave crisis estructural.<br />
Hace cinco años, cuando los “eurócratas” dieron el pistoletazo de salida a las consultas sobre la adhesión de Ankara a la Unión Europea, más de la mitad de la población turca, alrededor del 70%, veía con buenos ojos la integración de su país en ese conglomerado de naciones que compartía los conceptos de democracia, libertad y fraternidad emanantes de la Declaración de los Derechos Humanos. ¿Una visión demasiado optimista? Es cierto que en el Viejo Continente había/hay racismo, intolerancia, prejuicios. Y no es menos cierto que la crisis económica global ha acentuado aún más la desconfianza, el odio, el temor al “otro”. La Europa del siglo XXI no puede o no quiere permitirse el “lujo” de ser generosa, de acoger en su seno a 76 millones de musulmanes, de tratar a los descendientes de los conquistadores otomanos con la misma generosidad con la que recibió a los cristianos ortodoxos de Bulgaria o de Rumanía. Los tiempos han cambiado; la Europa del “euro” ya no se la apuesta sólida de comienzos de esta década. La supervivencia del bloque comunitario exige una serie de limitaciones, de medidas de austeridad que no contemplan el ingreso de nuevos socios.<br />
<em>Turquía se está alejando</em>, estiman los politólogos occidentales, al analizar las nuevas opciones geopolíticas de las autoridades de Ankara, poco propensas a esperar cruzadas de brazos los contradictorios mensajes de la Unión Europea. Turquía está explorando otras vías susceptibles de llenar el vacío del hasta ahora frustrante diálogo con Bruselas. Para el corresponsal diplomático del rotativo catalán <em>La Vanguardia</em>, el giro de la política turca podría obedecer a tres factores: el desencanto producido por las consultas con Bruselas, la búsqueda de opciones alternativas y la paulatina islamización de la vida política del país.<br />
Es cierto que el desencanto provocado por el fracaso de las negociaciones con Bruselas obligan a las autoridades turcas a considerar otras alternativas geoestratégicas, sin por lo tanto abandonar el objetivo prioritario de la diplomacia de Ankara: el ingreso en la Unión Europea. Pero no se trata de un simple cambio de rumbo, sino de una estrategia ideada por los anteriores Gabinetes turcos. La llamada “opción musulmana”, que consiste en mantener relaciones correctas, cuando no cordiales, con la totalidad de los países de la zona y el conjunto de las naciones musulmanas de Asia y África, ha sido barajada por los Gobiernos liberales y socialdemócratas de las décadas de los 80 y los 90. No se puede hablar, pues, de “improvisaciones” de última hora, sino de un proyecto que cuenta con el visto bueno de la clase política liberal que trata de hallar un lugar para Turquía en una región geográfica en la que los otomanos no cuentan sólo con amigos. La rivalidad con Rusia, los altibajos en las relaciones con Irán, los roces con Siria e Irak son de notoriedad pública. Sin embargo, el lema y estribillo de la nueva política exterior de Ankara es: “cero conflictos con los vecinos”. Algo inimaginable hace apenas unas décadas.<br />
La reciente crisis en las hasta ahora más que cordiales relaciones con Israel ha convertido a los islamistas turcos en… adalides del mundo islámico. ¿Encierra esta política una agenda oculta, como afirman los kemalistas? Aún es pronto para evaluar los pros y los contras de este cambio de rumbo.<br />
Es cierto: <em>Turquía se está alejando</em>. Pero, ¿de quién? ¿De qué? ¿Por qué? Y, sobre todo, ¿a quién le favorece este alejamiento?</p>
<p><strong>Adrián Mac Liman<br />
</strong>Analista político internacional</p>
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		<title>La red en casa</title>
		<link>http://ccs.org.es/2010/07/30/la-red-en-casa/</link>
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		<pubDate>Fri, 30 Jul 2010 09:00:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Educación y salud]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad Civil, ONG, Voluntariado]]></category>

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		<description><![CDATA[Con la llegada de Internet, el individualismo se apodera de muchas familias. Obsesionados por los contactos con el exterior, se obvia el cultivo de las relaciones con los más próximos, en la terrible paradoja de sentirnos cada vez más solos.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La conexión a la red está generando un nuevo estilo de vida que se caracteriza por una cierta vuelta al hogar. Los anglosajones utilizan el término <em>cocooning</em>, que se puede traducir como regreso a los orígenes, al nido o a la matriz.<br />
Pero pasar más horas en el propio domicilio no garantiza que las relaciones familiares sean ni más abundantes, ni, mucho menos, más ricas o más intensas.<br />
La navegación por Internet es una actividad que generalmente se realiza en solitario. Con la llegada de Internet, el individualismo que se enseñorea de muchas familias puede alcanzar niveles preocupantes. Afanados en la búsqueda de contactos con el exterior, se obvia el cultivo de las relaciones con los más próximos, en la terrible paradoja de experimentar en carne propia cómo, en la medida en que disponemos de medios de comunicación cada vez más complejos y más ricos, nos sentimos más solos y más incomunicados.<br />
Además, la conexión a Internet puede llegar a ejercer una influencia más que notable en la educación de nuestros hijos. En el ciberespacio, lo mismo que en la sociedad, podemos encontrar de todo. Lo bueno y lo malo circulan por las mismas autopistas y llegan hasta nuestras casas con idéntica facilidad. De ahí la importancia de extremar la responsabilidad en el consumo de las diversas mercancías que de continuo se nos ofrecen. Internet es, sin duda, una poderosa herramienta que ofrece posibilidades educativas destacables, pero que permite también el acceso a verdaderos basureros espirituales con riesgos para su formación intelectual y moral.<br />
Cómo no tener presente el acoso sexual a menores a través de Internet. Algunos adultos, tras ganarse la confianza de los menores, tratan de obtener una satisfacción sexual mediante imágenes eróticas que éstos les envían, generalmente bajo presión o amenaza. No es infrecuente que estas conductas acaben en una violación.<br />
Las redes sociales son, según revela la policía, los principales “cotos de caza” de los <em>ciberacosadores</em>.<br />
No se trata de demonizar esos nuevos métodos de relaciones sociales, sino de acentuar las precauciones para proteger a los menores. En España, el 44% de los menores confiesa que se ha sentido acosado en alguna ocasión, el 70% ha respondido a mensajes de desconocidos “por curiosidad”, el 28% entra en páginas pornográficas, según la fundación Pfizer y Protégeles. ¡El 53% de los padres no supervisa el uso de los hijos hacen de Internet!<br />
Un elevado número de padres y madres han renunciado a ejercer un papel activo y regulador en relación al uso que sus hijos hacen de la red. Pero los peligros no vienen sólo por parte de los acosadores sexuales. Tal como opina el Dr. Quintero, jefe de psiquiatría del hospital Infanta Leonor, uno de los más importantes tiene que ver con el empobrecimiento de la comunicación. La comunicación a través de las redes puede deshumanizarnos, hacernos más fríos y menos empáticos e introducirnos en formas de relaciones virtuales en las que el engaño y la impostura son frecuentes y en las que se enajena la autenticidad que es exigible entre los seres humanos.<br />
Estimular el espíritu crítico de nuestros hijos para que no se sientan atrapados en esos modelos de comunicación constituye un objetivo irrenunciable. Hacer de nuestros hogares espacios cálidos y confortables en los que se cultive el diálogo, se incentiven las relaciones personales y se minimicen los riesgos de que alguien quiera buscar fuera el calor o el afecto que no encuentra en el santuario de su propia casa, un reto que a todos nos compromete.<br />
El aumento de hogares que se conectan a Internet está siendo espectacular y el número de adultos y de niños que acceden a sus contenidos desde sus propias casas cada vez mayor. En España, siete de cada diez niños en edades comprendidas entre los diez y los catorce años utilizan habitualmente Internet, según un estudio realizado por N-Economía. Y lo hacen, generalmente, desde sus habitaciones. Mucho antes de haberse producido el <em>boom</em> actual de incorporación masiva a las redes sociales, la Academia Norteamericana de pediatría prevenía a los padres sobre los peligros del uso en solitario de los medios audiovisuales. Desaconsejaba la instalación de televisores y ordenadores en las habitaciones de los niños y recomendaba situar el ordenador en una zona común de la casa para que se puedan supervisar los contenidos.<br />
No se trata de recurrir a una sobreprotección enfermiza que obstaculice el acceso a las tecnologías. Se trata de mantener una actitud que facilite a los menores el manejo saludable y seguro de la red. Advirtiendo de los peligros, imponiendo límites de uso, evitando racanear el tiempo que reclama su familia para perderse en viajes virtuales que no llevan a ningún sitio y dejan huérfanos a los más necesitados de presencias que nada, ni nadie puede reemplazar.</p>
<p><strong>José María Jiménez<br />
</strong>Catedrático de Filosofía, terapeuta familiar y vicepresidente internacional del Teléfono de la Esperanza<br />
<a title="http://www.telefonodelaesperanza.org/" href="http://www.telefonodelaesperanza.org/">www.telefonodelaesperanza.org</a></p>
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		<title>Así se ve una generación desencantada</title>
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		<pubDate>Fri, 30 Jul 2010 08:00:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Educación y salud]]></category>

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		<description><![CDATA[También hay jóvenes capaces de adaptarse y de establecer relaciones personales basadas en la solidaridad y en la lucha por la justicia social, de saber conciliar trabajo y vida familiar.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El psiquiatra Paulino Castell explica que los jóvenes que no estudian, no trabajan y no tienen proyecto de vida son “secuelas de una década prodigiosa a nivel económico, en la que los padres se han volcado en ellos totalmente, les han dado todo y los han liberado de cualquier esfuerzo y responsabilidad”. Es decir, puesto que ellos, los padres, consiguieron un desahogado estatus económico y social, han querido que sus hijos lo tuvieran todo, sin exigirles nada a cambio, sin fortalecer su voluntad, sin forjar su carácter, convirtiéndolo en seres pusilánimes, muñecos sin orientación<em> </em>ni musculatura moral.<br />
La crisis aprieta a toda Europa, pero es en España en donde la desesperanza afecta a más jóvenes (uno de cada tres está fuera del mercado laboral), en donde el desencanto y la impotencia lleva a muchos de ellos a quedarse en casa viviendo a costa de sus padres (ellos que habían pensado siempre que llegarían más arriba que sus progenitores) y les ocasiona frustraciones, conflictos, melancolía, y rechazo de todo lo que les suene a compromiso y trabajo.<br />
Ha sido el desarrollo tecnológico de las últimas décadas, el crecimiento económico sin control, el confort como meta, el consumismo sin barreras, el alto nivel de vida que estos jóvenes han observado y gozado en su niñez… lo que, al tambalearse, está produciendo esta situación de desencanto y apatía; estos jóvenes se ven incapaces de conseguir de nuevo todos esos bienes, ese estatus desahogado que han tenido en sus casas. Y muchos de ellos, en vez de luchar, en vez organizar y racionalizar las metas de su vida, en vez de pensar que se puede ser feliz con menos bienes materiales, se han entregado a la apatía y a la indolencia.<br />
Mal casan, desde luego, el discurso consumista y hedonista de los años anteriores con la actual precariedad en el empleo, la incertidumbre, la infravaloración de la formación académica, el <em>mileurismo</em>… a los que tienen que hacer frente los jóvenes de hoy. “El modelo de vocación profesional que implicaba un proyecto de vida de futuro y un destino final conocido, con sus esfuerzos y contraprestaciones, ha desaparecido”, escribe con buen criterio Eduardo Bericat, catedrático de Sociología de la Universidad de Sevilla.<br />
“Nuestros padres trabajaron mucho y consiguieron algo”, comenta un universitario madrileño, “pero lo que la sociedad nos ofrece en estos momentos no tiene ningún interés para nosotros; la gente tiene pocas ganas de hacerse mayor”.<br />
Natalia, recién licenciada en Biología dice: “Pero ¡qué manía con decir que los jóvenes vivimos para el fin de semana! A mí me da pena. Claro que hay jóvenes que no hacen nada, pero hay otros que hemos comprendido que hay que seguir luchando y que estamos seguros de que, tarde o temprano, nuestro esfuerzo tendrá recompensa… Yo agradezco a mis padres todo lo que han hecho por mí, pero soy yo la que tengo que valerme por mí misma. No aspiro a vivir en la opulencia, sino a ser feliz con lo que consiga con mi trabajo, porque en mi esfuerzo ya está la recompensa”.<br />
“Lo que observo es que hay muchos jóvenes que seguimos preparándonos para el futuro; si hay crisis, habrá menos para los más preparados, para los mejor formados” dice Gerardo. Raquel, estudiante de 18 años, sostiene con pesimismo: “Conozco a un montón de gente que no tiene ilusión por nada, que van ‘vegetando’ en sus casas, sin hacer nada, y esto para un chico o chica jóvenes es estar muerto en vida”.<br />
En cuanto al origen del problema… “La mayor responsabilidad está en los padres y madres”, manifiesta Carmen, “que no les han exigido nada a sus hijos, dándoles todos los caprichos sin atreverse a poner unas normas mínimas de trabajo o de estudio”… “La falta de ideales, de valores, de modelos a imitar, los tipejos impresentable que salen en la tele y presumen de haber triunfado sin ser nada”… “Yo creo que nos han engañado al decirnos que lo único importante es gozar, disfrutar, pasárselo bien, que en los estudios todo debía ser muy entretenido, juguetón, sin esfuerzo… y eso es mentira; para hacer algo importante en la vida, hay que ganárselo y trabajar todos los días”, confiesa Juan Carlos, joven licenciado en paro.<br />
Isabel, que está preparando la Selectividad, nos deja este regusto de esperanza: “El éxito es para quien se lo trabaja y no hay mayor éxito que llegar a ser persona a través del esfuerzo”.</p>
<p><strong>José Luis Rozalén Medina<br />
</strong>Catedrático de Filosofía<br />
<a title="http://www.telefonodelaesperanza.org/" href="http://www.telefonodelaesperanza.org/">www.telefonodelaesperanza.org</a></p>
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		<title>Vacaciones para quienes cuidan</title>
		<link>http://ccs.org.es/2010/07/30/vacaciones-para-quienes-cuidan/</link>
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		<pubDate>Fri, 30 Jul 2010 07:00:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sociedad Civil, ONG, Voluntariado]]></category>

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		<description><![CDATA[Las personas que realizan tareas de cuidado cumplen una función tan necesaria como invisible. Sin valoración social, derecho a jubilación ni vacaciones, dedican todo su tiempo a los demás.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Para muchas personas, este es tiempo de vacaciones. Tiempo de desconectar de las tareas ordinarias, de las rutinas y de las responsabilidades. Pero hay un colectivo al que las vacaciones no suelen llegarle. Ni tampoco la jubilación. Se trata de quienes realizan tareas de cuidado, tan necesarias y a la vez tan invisibles. Ya Virginia Woolf escribió al respecto: “Porque todas las cenas están cocinadas, todos los platos y tazas lavadas; los niños han sido enviados a la escuela y se han abierto camino en el mundo. Nada queda de todo ello. Todo se ha desvanecido. Ni las biografías ni los libros de historia lo mencionan. Y las novelas, sin proponérselo, mienten”.<br />
El trabajo de cuidado no es sólo tareas domésticas. Además de su contenido material, conlleva una riqueza de intercambios y matices difícilmente reflejables en una lista. La convivencia, la crianza, el apoyo a la diversidad funcional y el cuidado de personas mayores y enfermos, temporales o crónicos, exigen fundamentalmente tiempo. No me gustaría presentarlo como algo penoso, porque también es fuente de satisfacción. O, mejor dicho, podría serlo, si la organización social fuera más acorde con nuestra condición de especie vulnerable.<br />
Desde un pensamiento que pugna por una cultura de paz, se subraya el déficit que arrastra una tradición histórica, la nuestra, en la que la ciudadanía va ligada a la propiedad y al servicio de armas, pero no al cuidado afectivo y material que sostiene la vida. Por eso es un acierto que el Ayuntamiento de Zaragoza haya desplegado una campaña de publicidad con paneles que muestran un hombre o una mujer diciendo: “Yo soy cuida-dano”, “Yo soy cuidadana”. Magnífico. Por primera vez, veo proyectada públicamente la idea de que el cuidado nos hace ciudadanos. No sólo votar o participar en la producción y pagar impuestos.<br />
En cuanto a la ley de la dependencia, siendo un paso no despreciable, no deja de ser un paliativo. Sólo hace visibles los casos extremos. Pero no apunta en la dirección de reestructuración de fondo, al modo en que reclama la economía crítica: la conceptualización e incorporación de los espacios de cuidado al análisis económico y la organización de la sociedad. Mientras tanto, sin valoración social y sin estructura de reparto y relevo, quienes se hacen cargo de las tareas de cuidado seguirán sin vacaciones.</p>
<p><strong>Carmen Magallón<br />
</strong>Directora de la Fundación Seminario de Investigación para la Paz</p>
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		<title>Lobbies contra la democracia</title>
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		<pubDate>Fri, 30 Jul 2010 06:00:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Globalización]]></category>
		<category><![CDATA[Politica y economia]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad Civil, ONG, Voluntariado]]></category>

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		<description><![CDATA[La democracia es cada vez menos representativa porque los políticos se someten al creciente poder de grupos de presión. Mientras se intenta limitar por ley el papel de esos grupos, se buscan nuevas formas de participación que pongan al ciudadano en el centro de la democracia.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Los grupos de presión de la industria armamentística en Estados Unidos obstaculizan la guerra que libra el gobierno mexicano contra los cárteles del narcotráfico y que ya se ha saldado con más de 20 mil muertes en los últimos tres años (casi 7 mil sólo en lo que va de 2010). Así lo sostenía hace unos meses el presidente de México, Felipe Calderón.<br />
Según el presidente, funcionarios estadounidenses han denunciado oposición por parte de poderosos grupos de presión en el Congreso para evitar cualquier regulación en la venta de armas en Estados Unidos. El 90% de las armas de las bandas del narcotráfico proceden de Estados Unidos, la mayoría de forma legal, según el gobierno mexicano.<br />
Grupos como la Asociación Nacional del Rifle influyen en decisiones políticas y jurídicas como la más reciente de la Suprema Corte de Justicia: las leyes estatales orientadas hacia la limitación o la prohibición de la venta de armas son inconstitucionales.<br />
Los grupos de presión preocupan desde 1877, cuando la Constitución del Estado de Georgia tipificaba como delito la actividad de los grupos de presión. En 1946, con Franklin D. Roosevelt como presidente, el Congreso aprobó el Federal <em>Regulation of Lobbying Act</em> para evitar una influencia desmedida de las industrias en pleno apogeo económico y político de Estados Unidos tras la Segunda Guerra Mundial.<br />
Pero algunos temores se han convertido en realidad. Con su creciente poder, la industria armamentística influye en la política exterior y en la defensa, contra lo que advertía el presidente Dwight Eisenhower. Con la desmovilización militar tras el fin de la Guerra Fría y con arsenales de armas que sobraban, antiguos militares y magnates han encontrado un nuevo nicho de mercado a explotar: las empresas militares y de seguridad privadas, un poderoso grupo de presión vinculado al de la reconstrucción. La producción armamentística y los gastos de defensa se han mantenido e incluso han aumentado con la exageración de la amenaza terrorista y con la promoción de guerras “preventivas” en países con grandes reservas de materias primas. Las invasiones de los últimos años han tenido como resultado contratos millonarios de reconstrucción, de seguridad privada y de explotación de esas riquezas naturales.<br />
El complejo militar industrial dona millones de dólares para sus campañas militares a los candidatos que cree idóneos para la promoción de sus intereses en política. Así lo ha hecho el fundador de la antigua <em>Blackwater</em><em> </em>(ahora <em>Xe Services</em>).<br />
Las empresas privadas con capacidad de influencia en política suelen actuar por medio de consultoras millonarias y de <em>lobbyistas </em>que seducen a políticos afines y los presionan para llevar adelante su agenda. En Estados Unidos, muchas de estas consultoras y sus empresas afines se han relacionado a grupos con vinculaciones ideológicas y religiosas extremistas. <em>El lobby israelí, </em>de John Mearsheimer y Stephen Walt, documenta la influencia de una de estas ideologías en la política exterior de Estados Unidos: la sionista. Entre las empresas que componen este grupo de presión están medios de comunicación, organizaciones, religiosas y culturales, industria armamentística, instituciones educativas, etc.<br />
Después del armamentístico, otros de los grupos de presión que acumulan más poder en Estados Unidos son el farmacéutico y el del petróleo, que ha financiado “investigaciones científicas” negadoras del cambio climático con el fin de entorpecer el surgimiento de energías más limpias.<br />
Además del sometimiento del poder político a los intereses privados, preocupa el papel cada vez menos relevante de los ciudadanos en la toma de decisiones sobre cuestiones que les afectan: el cuidado del medioambiente, la búsqueda de soluciones pacíficas a los conflictos como establece la Carta de Naciones Unidas, la lucha contra el crimen organizado…  La confianza por medio del voto se ve vulnerada cuando los políticos incumplen su programa por chocar con intereses privados que facilitan la permanencia en el “poder”. Pero el poder ha pasado a manos de los grupos de presión, lo que impide el control legítimo y la rendición de cuentas. No resulta casual que la gente muestre cada vez más desencanto por unos representantes que no los representan y que se han convertido en vasallos de los intereses privados. Por eso, muchas personas buscan nuevas formas de auténtica participación ciudadana. A eso se le llama democracia.</p>
<p><strong>Carlos Miguélez Monroy<br />
</strong>Periodista y coordinador del CCS<br />
<a title="mailto:ccs@solidarios.org.es" href="mailto:ccs@solidarios.org.es">ccs@solidarios.org.es</a></p>
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		<title>Hacerse mayor</title>
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		<pubDate>Fri, 30 Jul 2010 05:00:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Derechos humanos]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad Civil, ONG, Voluntariado]]></category>

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		<description><![CDATA[La invisibilidad del maltrato a las personas mayores se apoya en la falta de leyes como las que protegen a los menores o a las mujeres. Además de leyes, se necesitan mejores protocolos y devolverles a los mayores el papel que les corresponde en nuestras sociedades malthusianas.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El maltrato a las personas mayores es la violencia doméstica menos detectada y también la más olvidada en la sociedad española. Cada día, miles de ancianos sufren algún tipo de violencia que ellos mismos llegan a asumir como algo “normal”. Un maltrato silencioso que va haciendo mella en su dignidad.<br />
Sesenta mil personas mayores son víctimas de malos tratos en España. Sin embargo la mayoría de la población cree que la cifra real es mayor y que los protocolos detectan sólo una parte. Cerca del 5%  de los cuidadores admiten que en alguna ocasión han tenido una conducta de maltrato hacia los ancianos, según un estudio realizado por Isabel Iborra para el Centro Reina Sofía. Los expertos se encuentran con muchos problemas a la hora de dar una cifra, ya que es difícil detectar estas conductas agresivas.<br />
La violencia contra las personas mayores se puede dar de varias formas: maltrato físico, psicológico, negligencia, abuso económico y abuso sexual; y se da en diferentes ámbitos. Puede ser en la residencia, en el hospital y en el seno familiar, una de las fórmulas más duras para la víctima y la más común porque, en España, todavía los ancianos son cuidados por sus familiares. Se estima que, en el 90% de los casos, el causante es un miembro de la familia, generalmente cónyuge o hijo adulto.<br />
El maltrato psicológico es el más común y supone prácticas como el rechazo, insultos, terror, aislamiento, gritos, humillaciones, amenazas. Los ancianos son ignorados o privados de afecto en su propia familia. Son tratados como un autentico estorbo, lo que los hace sufrir mucho y que hace que poco a poco se vayan apartando, y en silencio pasen los días intentando molestar lo menos posible.<br />
A esto también se le suma en la mayoría de los casos el abuso económico. El agresor utiliza dinero de la víctima sin su consentimiento, le obliga a modificar su testamento, a cambiar de nombre la vivienda, etc. Otro tipo de maltrato muy frecuente es proporcionar dosis inadecuadas de medicación tanto por exceso como defecto o una medicación errónea, privar de las necesidades básicas de alimentación, calor, higiene, ropa, o incluso llegar al abandono.<br />
Por último, están las agresiones físicas, las únicas visibles para médicos, trabajadores sociales y autoridades. Aunque también es difícil detectarlo, porque las circunstancias de los ancianos a veces inducen a error; por ejemplo marcas y moretones que le puede salir en un brazo por el simple hecho de agarrarle fuerte para evitarle un resbalón.<br />
El miedo y la vergüenza hacen que la víctima de malos tratos no denuncie su situación. La violencia en el hogar intimida, degrada, humilla y destruye la autoestima. Es difícil que una persona mayor pueda salir de una situación que se repite y aumenta. Son situaciones que cualquiera puede detectar en su entorno. El problema es que estas formas de agresión no se identifican como maltrato, como tampoco se consideraba tal el desprecio en sus múltiples variantes de los hombres hacia sus parejas antes de que se definiera la violencia machista.<br />
Los mayores no reconocen el maltrato por tabú o porque no lo ven, porque sus vidas han sido muy duras y están acostumbrados en cierta medida. También porque sienten culpabilidad de haber sido ellos mismos los que han educado así a sus hijos. Piensan: “que habré hecho yo para que me traten así”. Muchas veces, la víctima no se rebela porque sabe que, de hacerlo, el agresor se podría meter en problemas. Estos agresores suelen ser la pareja, hijos y nietos. Personas que calan hondo en los sentimientos de los ancianos y consiguen que no denuncien ese maltrato.<br />
Es necesario que los mayores se sientan amparados y protegidos por las leyes. Pero todavía no hay una ley que proteja a nuestros abuelos, así como existe una legislación de protección a los menores.<br />
El maltrato a los mayores parece tema olvidado, hay más de lo que se ve y de lo que detectan los protocolos. Está en mano de todos protegerlos sólo por el hecho de ser personas y por el derecho que tienen a vivir una vejez con dignidad.</p>
<p><strong>Lorena Menéndez</strong><strong> Ocaña<br />
</strong>Periodista<br />
<a href="mailto:ccs@solidarios.org.es">ccs@solidarios.org.es</a></p>
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		<title>Esperando a Robert Capa, de Susana Fortes, (Planeta, 2009)</title>
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		<pubDate>Fri, 30 Jul 2010 04:00:06 +0000</pubDate>
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				<category><![CDATA[Lecturas]]></category>

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		<description><![CDATA[“Una historia de guerra nunca es moral. No instruye, ni alienta virtud, ni sugiere modelos de comportamiento correcto, ni impide que los hombres hagan las cosas que siempre han hecho. Si una historia (periodística) os parece moral, no la creáis”.
“Si a una alondra le cortas las alas, será tuya. Pero no podrá volar. Y lo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>“Una historia de guerra nunca es moral. No instruye, ni alienta virtud, ni sugiere modelos de comportamiento correcto, ni impide que los hombres hagan las cosas que siempre han hecho. Si una historia (periodística) os parece moral, no la creáis”.<br />
“Si a una alondra le cortas las alas, será tuya. Pero no podrá volar. Y lo que tú amas es su vuelo” (proverbio polaco).<br />
Con esta cita de Tim O’Obrien, presenta Susana Fortes su novela sobre la vida de Robert Capa y de Gerda Taro. Magníficos reporteros gráficos que, junto a David Seymour y Cartier-Bresson fundaron la Agencia Mágnum. Todo arranca del descubrimiento que, en 2008, se hizo en México de 127 rollos de  negativos y fotos de la Guerra civil española, pertenecientes a Capa, Gerda y Seymour, con más de 3.000 fotografías inéditas.<br />
Paris, 1935. Escritores, pintores, poetas, fotógrafos… se mezclan en las calles y en los cafés de París con miles de refugiados que llegan huyendo del nazismo. Entre ellos, dos jóvenes judíos. Ella, de 25 años, alemana de origen polaco, orgullosa, disciplinada y audaz, con buena educación y hablaba idiomas. Fue “la primera mujer fotógrafa fallecida en un conflicto”. Él, húngaro, procedente de un barrio obrero de Budapest, con no muchos conocimientos pero con un valor y una audacia que acompañan a un físico masculino destacado que pudo hacerse un hueco en el mundo de la fotografía, también en su veintena. Ambos judíos pero desencantados y agnósticos, que arrastraban el peso de su raza como una maldición absurda y terrible.  “Odiaba con todas su fuerzas ser judía, porque la hacía vulnerable. Al Dios de Abraham y de las doce tribus de Israel le partiría el cuello si pudiera. No le debía nada. Prefería mil veces un poema de Elio que puede librarte del mal. Dios ni siquiera me ayudó a salir de la prisión nazi”.<br />
En apenas un año, el estallido de la sublevación militar en España los convertirá en dos de los mejores reporteros de guerra de todos los tiempos. Abandonaron sus nombres (André Friedmann  y Gerta Pohorylle) por los de Robert Capa y Gerda Taro que los harían inmortales. “Gerda quería a ese húngaro orgulloso, de carácter endiablado y escasos modales. Noble, alto, gallito y guapo hasta decir basta”. Estaba a solas con su propio personaje dispuesta a serle fiel hasta las últimas consecuencias, en esa especie de limbo en que la vida es la leyenda que uno se forja.<br />
El amor, la guerra y la fotografía marcaron sus vidas. Lo tenían todo y lo arriesgaron todo. Crearon su propia leyenda y fueron fieles a ella hasta sus últimas consecuencias.<br />
Una novela emocionante que rinde homenaje a todos los periodistas y fotógrafos que dejan la vida en el ejercicio de su profesión para mostrarnos cómo amanece el mundo cada día.<br />
La autora ya había llamado mi atención por su primera novela, <em>Querido Corto Maltés</em>, que a tantos nos abrió el horizonte hacia esos personajes, fabulosos y perdedores, como Ulises, el capitán Scout, los amotinados de la Bounty y todos sus héroes cansados.<br />
“Cuando no hay un mundo al que poder regresar, tienes que confiar en tu suerte. Capacidad de improvisación y sangre fría. Por eso sigo viva”.<br />
“A ella le gustaba la distancia que él dejaba a su alrededor, un espacio necesario para que cada cual ocupe su lugar”.<br />
“Nunca comprendí la tradición hebrea de identificarse con los antepasados: “cuando nos expulsaron de Egipto…” Oiga, a mí nunca me han expulsado de Egipto. No puedo asumir esa carga, ni para bien ni para mal. No creo en nosotros. Los colectivos no son más que excusas. Sólo las acciones individuales tienen un sentido moral”.<br />
“Escribo un diario porque tengo miedo a dejar de saber quién soy”<br />
Impresionante el capítulo sobre la más célebre de las fotos de Capa: <em>Muerte de  un miliciano</em>. Tenía dentro todo el dramatismo del cuadro de los fusilamientos de Goya, toda la rabia que mostraría el Guernica, todo el misterio que ata el alma de los hombres y les obliga a pelear sabiendo por lo que pelean. El peligro, la melancolía, la soledad infinita, los sueños rotos, el instante mismo de la muerte. Su fuerza no radicaba sólo en la imagen, sino en lo que ésta tenía de representación. Hay  fotos que no están hechas para recordar, sino para comprender”. Pero esa foto cuarteó el alma de Capa. “Los fascistas lo acribillaron pero yo lo maté”, pues había animado a los milicianos a hacer una salida para retratarlos.<br />
Una historia es como un recuerdo, nunca sabes si es algo que tienes o que has perdido.</p>
<p><strong>J. C. G</strong><strong>ª Fajardo<br />
</strong><a title="mailto:fajardoccs@solidarios.org.es" href="mailto:fajardoccs@solidarios.org.es">fajardoccs@solidarios.org.es</a></p>
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		<title>La Sociedad Mundial de la Ceguera</title>
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		<pubDate>Fri, 30 Jul 2010 03:00:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Medio ambiente]]></category>

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		<description><![CDATA[La especialización del conocimiento conlleva grandes avances en áreas muy concretas, pero hace que nos volvamos ciegos ante problemas globales trascendentales como el futuro de la biosfera.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El poeta Affonso Romano de Sant&#8217;Ana y el premio Nobel de literatura, el portugués José Saramago, hicieron de la ceguera tema para críticas severas a la sociedad actual, asentada sobre una visión reduccionista de la realidad. Mostraron que hay muchos videntes presumidos que son ciegos y unos pocos ciegos que son videntes.<br />
Hoy se difunde pomposamente que vivimos en la sociedad del conocimiento, una especie de nueva era de las luces. Efectivamente así es. Conocemos cada vez más sobre cada vez menos. El conocimiento especializado ha colonizado todas las áreas del saber. El saber reunido en un año es mayor que todo el saber acumulado en los últimos 40 mil años. Si por una parte esto trae innegables beneficios, por otra, nos hace ignorantes de infinidad de dimensiones, colocándonos escamas sobre los ojos e impidiéndonos así ver la totalidad.<br />
Lo que está en juego hoy es la totalidad del destino humano y el futuro de la biosfera. Estamos pavimentando un camino que nos puede conducir al abismo. ¿Por qué este hecho brutal no está siendo visto por la mayoría de los especialistas, ni de los jefes de Estado, ni de los grandes medios de comunicación que pretenden proyectar los posibles escenarios del futuro? Simplemente porque, en su mayoría, se encuentran enclaustrados en sus saberes específicos, dentro de los cuales son muy competentes, pero que, por eso mismo, se vuelven ciegos para los acuciantes problemas globales.<br />
¿Cuáles de los grandes centros de análisis mundial de los años 60 previeron el cambio climático de los años 90? ¿Qué analistas económicos con premio Nobel antevieron la crisis económico-financiera que ha devastado los países más desarrollados en 2008? Todos eran eminentes especialistas en su campo limitado, pero idiotizados en las cuestiones fundamentales. Generalmente es así: sólo vemos lo que entendemos. Como los especialistas entienden apenas una mínima parte de lo que estudian, acaban viendo apenas esa mínima parte, quedando ciegos para el <em>todo</em>. Cambiar este tipo de saber cartesiano desmontaría hábitos científicos consagrados y toda una visión de mundo.<br />
Es ilusoria la independencia de los territorios de la física, de la química, de la biología, de la mecánica cuántica y de cualquier otro. Todos los territorios y sus saberes son interdependientes, una función del todo. De esta percepción nació la ciencia del sistema Tierra. De ella se derivó la teoría Gaia que no es un tema de la <em>New Age</em> sino el resultado de una minuciosa observación científica. Ella ofrece la base para políticas globales de control del calentamiento de la Tierra que, para sobrevivir, tiende a reducir la biosfera e incluso el número de los organismos vivos, no excluidos los seres humanos.<br />
Fue emblemática la COP-15 de Copenhague sobre el cambio climático. Como en nuestra cultura la mayoría es rehén del hábito de la atomización de los saberes, lo que predominó en los discursos de los jefes de estado fueron los intereses parciales: tasas de carbono, niveles de calentamiento, cotas de inversión y otros datos parciales. La cuestión central era otra: ¿qué destino queremos para la totalidad que es nuestra Casa Común? ¿Qué podemos hacer colectivamente para garantizar las condiciones necesarias para que Gaia siga siendo habitable por nosotros y por otros seres vivos?<br />
Estos son problemas globales que trascienden nuestro paradigma de conocimiento especializado. La vida no cabe en una fórmula, ni el cuidado en una ecuación de cálculo. Para captar ese todo se necesita una lectura sistémica unida a la razón cordial y compasiva, pues esta razón es la que nos mueve a la acción.<br />
Tenemos que desarrollar urgentemente la capacidad de sumar, de interactuar, de religar, de repensar, de rehacer lo que ha sido deshecho y de innovar. Este desafío se dirige a todos los especialistas para que se convenzan de que la parte sin el todo no es parte. De la articulación de todos estos pedazos de saber rediseñaremos el panel global de la realidad a ser comprendida, amada y cuidada. Esa totalidad es el contenido principal de la conciencia planetaria, ésta sí, la era de la luz mayor que nos libera de la ceguera que nos aflige.</p>
<p><strong>Leonardo Boff<br />
</strong>Filósofo y escritor</p>
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